La verdadera vocación médica no es capitalista

28.Feb.13    Opinión
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*Carta de Lector dirigida a El Comunista*

Como futuro médico, con pacientes que son gente obrera, campesina, analfabeta y desempleada, en el hospital, a lo largo de los años, he cambiado mucho mi forma de pensar, de ver las cosas. Y fue un profesor, precisamente quien me hizo dar el cambio,una vez una compañera dijo que la profesión médica debería ser una vocación, y este señor brinca de la silla, pega el grito en el cielo, y dice “No señor, no. Ustedes son prestadores de servicios y los otros son usuarios, así se manejan las cosas aquí en este país, la ley médica ya ha cambiado”. Yo creí que no, pero efectivamente, leí en las NOM para medicina que así es el término: médico: prestador de servicios, paciente, usuario.

Mis padres son gente sencilla, mi padre es auxiliar de oficina, con un horario de más de ocho horas diarias, sin pago de horas extras, con derecho a cuatro días de vacaciones al año, claro, descontando el salario, porque eso no le pagan. Labora de lunes a sábado, incluidos días festivos, pero desgraciadamente, el no contar con estudios más que básicos, le impide levantar la voz. Mi madre, es ama de casa, trabajando sin descanso día tras día de los cincuenta y tantos años que tiene.


Mi hermano, futuro ingeniero, ha sido testigo de la alta deserción escolar en el Tecnológico donde estudia, algunas de las veces, por razones económicas. En mi medio, se pretende la elitización de la ciencia, ponderando el triunfo económico, el trato exprés con el paciente, la lucha por saber más que otros, la camioneta del año, el decirnos que “médico general no vale nada”, buscando la especialidad, con fin económico la mayor parte de las veces. En ese momento, dejamos de ser médicos, para convertirnos en usureros que venden una necesidad, un derecho, que lucran. Y nos sumamos a los males,la injusticia social y por ende, a engrosar los problemas del país.

Sin embargo, cuando conoces historias de mujeres analfabetas, con ocho, diez hijos, dos o tres en las escuelas, los otros trabajando, embarazadas, sin hablar español y diciéndote que “a veces trabaja”, que “la señora con la trabajo me paga cien pesos a la semana”, o de obreras que llegan al hospital corriendo a la cita, porque “es que me dieron una hora en la maquila, o me descuentan el día”; el vivir en la maquilera ciudad de Tehuacán, escuchando al menos una vez al mes en las noticias locales que “el patrón de tal maquiladora sacó la producción y ya despidió a la gente sin goce de sueldo, o sólo les pagó la mitad”, historias que te hieren, que te duelen, porque las vives en la familia, en los amigos, en la gente.

Duele ver ese abuso, la madre de una amiga murió hace unos años por tener (literalmente) llenos los pulmones de hilo, porque fue deshebradora en la maquila, y murió pobre, en un cuarto de lámina, donde las dos vivían solas, sin seguro de salud, sin medicinas, sin acceso a médico, porque “Los prestadores de servicios” no atienden si la señora no tiene el mentiroso seguro popular, y peor aún, no tuvo dinero para la consulta privada.

Duele ver a mi padre, viniendo cada noche, cayendo de sueño, agotado, enfermo, con el dinero justo para pagar la renta, el gas, la luz (sí, no tengo casa propia), duele ver a mi madre, con enfermedad renal, várices y problemas gastrointestinales, por el trabajo que ha ejercido toda la vida, duele ver a mi hermano con unas esperanza en alto, que día tras día son despedazadas porque no hay trabajo. Y ni que se diga la cantidad de injusticias que tengo que callar, mientras obtengo un título, que se viven en el hospital, en la calle, las cosas que la gente te dice “es que comemos dos veces por semana”, “no tengo luz, ni agua”, “el más chiquito murió de pulmonía”, “es que el cura dice que tengo que tener los hijos que Dios me de”, “es que me cambie la cita por favor, porque sino me despiden”, “no sé leer”, “y la leche, no la cubre el seguro popular? Es que si no me alcanza”, “le doy tés en su biberón, de hojas de naranja o, limón”; “comemos lo que sembramos”. O mis propios amigos. Eso duele, hiere la pobreza, la burguesía hiere.

Y uno, escuchar médicos con zapatos carísimos, y coca cola al lado: “Aja, pero a mí me interesa lo que tiene, lo demás es cosa suya”, o simplemente, hacer oídos sordos y no decir nada.

Y mientras Tehuacán exporta huevo a nivel mundial, mi gente tiene conjuntivitis, miomas uterinos, problemas de la vista, por la cantidad de gallinaza que vuela en el aire, en las granjas que pululan por aquí. Mi gente tiene que trabajar en maquiladoras, de sol a sol, doblando turnos, para pagar rentas que están por los aires, los empresarios de aquí se postulan para el ayuntamiento, se suben el sueldo, cada administración, construyen Oxxos y 7/24 en cada esquina, pagan salarios de porquería, contratan a destajo, hacen lo que gustan y mandan. Y las tiendas de mis vecinos, quiebran, los pequeños negocios bajan las cortinas por el exceso de impuestos, por la corrupción y las famosas “mordidas”.

Ah, pero un médico es un prestador de servicios. No, yo decidí que así no, así no puede seguir siendo, ser parte del consumismo-capitalista, de una “élite” de profesionistas que presumen sus estudios y critican a quienes no van a su paso. Yo considero que se puede vivir, sí, pero mientras no dañes a quien vive en el mundo ¿Y cómo luchar, cómo, si te pones arriba y ves hacia abajo?

Este modelito de mundo nos está matando, nos está quitando lo humano, la comprensión, el ayudar, el asistir, el luchar, el tener un ideal. Díganme lo que me digan, yo no presto servicios. Yo tengo una vocación,y si mi profesión sirve para ayudar a vivir mejor a alguien, para eso estoy, ese es mi propósito. Todo se puede, claro, de algo hay que comer, no puedo también dar todo mi trabajo gratis, pero, sé quién sí necesita mi trabajo por eso, necesidad, y sé quiénes no pueden más que darme una sonrisa, y eso me basta en ellos como paga y recompensa.

Sé que sería un craso error prescindir a alguien de lo que es un derecho inalienable, la salud. Si yo puedo hacer algo por mi gente, así lo haré. Cuando esa gente me necesita, ahí estoy, y me importa un bledo los regaños, de eso se trata revolucionar, cambiar mucho el lugar donde vives, empezar con quienes vives, ayudarles, revolucionarles la vida con lo que tú sabes hacer, para así, poder empezar a revolucionar sus ideas, enseñarles lo que sabes, ganarte su amistad, ganar una persona libre, de eso se trata ser universitario, de pasar por la vida luchando, existiendo, y no sólo caminando. De eso se trata la vocación médica, lo que aún yo llamo vocación.