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Pacto por México, reingeniería del Estado


El Comunista :: 12.02.13

Editorial de El Comunista, número 26

El Estado es definido por el marxismo-leninismo como un aparato, una máquina para ejercer la dictadura de clase, “un aparato especial de coerción para someter la voluntad de otros por la fuerza”, como dice Lenin en la conferencia de Sverdlov, “una máquina para mantener la dominación de una clase sobre otra” que puede presentar muchas formas, monarquía, república aristocrática e incluso república democrática, fascismo, o cualquier forma de gestión que sea conveniente.

El Estado no representa a una fracción de la clase en el poder, representa el interés general de la clase dominante y se coloca por encima de las disputas, en nuestra época, interburguesas. Al estar separado, como aparato, como máquina, se blinda contra la lucha de clases, pero también contra esas disputas interburguesas, de lo contrario sería frágil y sin estabilidad. Generalmente el oportunismo piensa que el Estado puede ser sujeto de las disputas interclasistas, y por ello apuestan a conquistarlo parcialmente. Es un error frecuente considerar al Estado por encima de las clases sociales, como un árbitro, pero también como espacio donde se da la lucha de clases. Los clásicos del marxismo han respondido a eso: el Estado es el aparato/máquina de la clase dominante y es omnímodo. Por ello la estrategia de los comunistas no es ir gradualmente tomándolo, sino su derrocamiento y la construcción de uno nuevo.


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