Monopolios tras un Fraude Científico

Andrés García
19.Dic.12 :: Noticias nacionales

El pasado mes de noviembre dos científicos del Instituto de Biotecnología de la UNAM fueron sancionados por cometer fraude científico. Ellos fueron la Dra. Alejandra Bravo, a quien se le pidió la renuncia de la presidencia de la comisión de bioética, y el Dr. Mario Soberón quien tuvo que renunciar a la jefatura del departamento de microbiología molecular por mandato de la comisión que evaluó el caso.

El fraude consistió en alterar unas imágenes con el fin básicamente de que sus resultados se ajustaran a su teoría propuesta. Su defensa fue que la manipulación fue menor y que realmente sus resultados -manipulados y por la tanto erróneos- no afectan la evidencia medular que sustentan sus 11 publicaciones relacionadas con esos trabajos. Sin embargo, evitando perdernos en discusiones técnicas acerca de que tan grave fue su acto y dejando mejor esa discusión a los especialistas, conviene a nosotros mejor preguntarnos una cuestión mucho mas medular, que es el hecho de cual pudo haber sido la razón que llevo a estos científicos a cometer esta accion antiética, siendo aparentemente unos científicos ejemplares, ademas de que uno de ellos dirigía -ironicamente- la comisión de Bioética del Instituto. ¿Acaso fueron inconscientes de sus actos? Por supuesto que no, eso tal vez podría esperarse de algún científico todavía en formación, quien aun no dominando bien las técnicas propias del campo de investigación pudiera llegar a cometer, en casos excepcionales, este tipo de acciones. Pero estos individuos eran cabezas y lideres en sus campos de estudio, por lo que no pudieron haber dejado pasar tan fácil un error trivial de detectar para ellos si es que acaso hubieran querido corregirlo, es decir, ese error no pudo deberse a una cuestión metodológica, sino que intencionalmente fueron cometidos, como la misma Dra. Alejandra Bravo asume y se responsabiliza. Entonces nos toca preguntarnos: ¿Que es lo que hace que un científico llegue a cometer este tipo de actos?



Indudablemente intereses económicos. Por un lado los científicos son recompensados por la cantidad de artículos de calidad publicados, obteniendo mayores ingresos y presupuesto para sus investigaciones entre mayor sea su productividad, pero además de esto pueden existir intereses de empresas privadas de por medio.

Cabe mencionar que la Dra. Alejandra Bravo recibió en 2012 el premio por América Latina que otorgó la UNESCO y la fundación L’oréal por sus investigaciones de la bacteria Bacillus Thuringiensis conocidas como Bt. Estas Bacterias son genéticamente modificadas para producir proteínas insecticidas, las cuales afirma Bravo en sus investigaciones, no son toxicas a los humanos.

Por otro lado existe el maíz Bt. Igualmente modificado geneticamente. Esta nueva variedad de maíz es resistente a la infestación de algunas larvas de insectos que normalmente destruyen sus hojas y las larvas del maíz. Curiosamente este transgénico esta en manos de grandes empresas transnacionales como Monsanto y Novartis.

¿Acaso sera que la presión de estos científicos por mostrar resultados que sustenten el carácter no toxico de la bacteria Bt en humanos los llevo a manipular sus resultados en busca de satisfacer los intereses de los grandes monopolios de los transgénicos?