Intervención del PCB en el XIV Encuentro Internacional de Partidos Comunistas y Obreros

Iván Pinheiro, Secretario General del Comité Central del PCB

El Partido Comunista Brasileño (PCB) saluda a los partidos comunistas, homenajeando al anfitrión, el Partido Comunista Libanes, referencia para todos los revolucionarios y trabajadores del mundo, con su ejemplo de lucha sin tregua contra el capital.

La profundización de la crisis sistemica del capitalismo coloca para el movimiento comunista internacional un conjunto de complejos desafíos.

Estamos delante de un estado de guerra permanente contra los trabajadores, una especie de “guerra mundial”, en la cual el gran capital busca salir de la crisis colocando el cobro en la cuenta de los trabajadores. Esta es una guerra diferente de las anteriores, que tenían como centro disputas inter-imperialistas.

A pesar de que persisten contradicciones inter-burguesas e inter-imperialistas, las grandes potencias (sobre todo los Estados Unidos y los países hegemónicos de la Unión Europea) promueven una guerra de rapiña contra todos los países periféricos, sobre todo aquellos que disponen de riquezas naturales no renovables y contra todos los trabajadores del mundo.

La guerra es el principal recurso del capitalismo para intentar salir de la crisis: activa la industria bélica y sus ramos conexos, permite el saqueo de las riquezas nacionales y la quema de capitales; ganan también con la reconstrucción de los países destruidos.

Los métodos son siempre los mismos: satanización, manipulación, estimulo al sectarismo y las divisiones entre nacionalidades y religiones, creación o súper valorización mediática de manifestaciones y rebeldías, operaciones de bandera falsa.



En esta guerra, por lo menos en esta fase, han sido conservados los llamados países emergentes, socios minoritarios del imperialismo, que legitiman la política de las grandes potencias, encuadrándose, como actores coadyuvantes, el llamado Grupo de los 20.

Estos países emergentes (los llamados BRICS) se están beneficiando de la crisis, en la medida en que ayudan a superarla; enseguida, podrán ser las próximas víctimas tanto de la crisis como de agresiones militares.

En nuestro país, nunca los banqueros, las grandes empresas y los monopolios tuvieron tanto lucro. La política económica y la política externa del estado burgues brasileño están al servicio del proyecto de hacer de Brasil una gran potencia capitalista internacional, en los marcos del imperialismo. Las empresas multinacionales de origen brasileñas, impulsadas por financiamientos públicos, ya dominan algunos mercados en otros países, más claramente en América Latina.

Hoy, el gobierno brasileño es organizador de las transferencias de la mayor parte de la renta y de la riqueza producida por el país para las clases dominantes. Cerca del 50% del presupuesto se destina a pagar los intereses y a amortizar la deuda (externa e interna), para satisfacción de los banqueros internacionales y nacionales, así como de nuestros rentistas (que no llegan al 1% de la población).

Para atender a los intereses del gran capital, el gobierno promueve la destrucción del medio ambiente, con el apoyo incluso de partidos que se dicen de izquierda, pero se caracterizan por un vacío ideológico, adhesión a las medidas neoliberales y, en periodos electorales, abandonan los símbolos que vagamente los ligan al ideario socialista.

En medio a esta grave crisis y sin la consolidación aun de un importante polo de resistencia proletaria, el capital, en nivel mundial, realiza una violenta ofensiva para retirar de los trabajadores los pocos derechos que les restan. Para hacerlo, intentan cada vez más hacer fascistas las sociedades, criminalizar los movimientos políticos y sociales antagónicos al orden. La correlación de fuerzas nos es todavía desfavorable. Aun sufrimos el impacto de la contra-revolución en la Unión Soviética y de la degeneración de muchos partidos dichos de izquierda y de sectores del movimiento sindical.

Por otro lado, estamos muy preocupados con el verdadero cerco militar que el imperialismo hace a América Latina. Realmente, la reactivación de la IVª Flota norteamericana trae amenazas a la soberanía y la paz en la región. El establecimiento de 49 bases militares de los Estados Unidos en América del Sur inquieta a los latinoamericanos.

Pero, no es solo el imperialismo estadunidense que cerca a Nuestra América. La OTAN construyó, en 1986, en la isla Soledad del archipiélago de las Malvinas, la gran base militar de Mount Pleasant.

La ocupación militar imperialista en el Atlántico Sur permite el control de las rutas marítimas que unen a América del Sur a África y su conexión con el continente de Antártica y con los países del Pacifico. Además, permite el control de innumerables recursos naturales de la plataforma continental de América del Sur.

Más que nunca el régimen del capital vendrá acompañado de creciente inestabilidad económica, absoluta irracionalidad en el uso y en la distribución de la riqueza, escandalosa desigualdad social, escalada de prepotencia imperialista e inexorable peligro de las conquistas populares y de los trabajadores.

No hay más espacio para ilusiones reformistas. Los reformistas, más que nunca, son grandes enemigos de la revolución socialista, pues eluden a los trabajadores y los desmovilizan, facilitando el trabajo del capital. En cada país, las clases dominantes forjan un bipartidismo – en verdad un monopartidismo bicéfalo – en que las divergencias, cada vez menores, se dan en el campo de la administración del capital. Como no consiguen administrar la crisis, aquellos que hacen el papel de oposición de turno invariablemente vencen las elecciones siguientes. Es lo que llaman de “alternancia de poder”.

Cada vez también hace menos sentido “escoger” aliados en el campo imperialista e igual entre sus coadyuvantes emergentes, como si hubiese imperialismo del “bien” y del “mal”. La diferencia es apenas en la forma, no en el contenido. Esto no significa subestimar las contradicciones que aparecen entre ellos.

- No podemos conciliar con ilusiones de transición al socialismo por vías fundamentalmente institucionales, a través de mayorías parlamentarias y de ocupación de espacios gubernamentales y estatales. La lucha de masas, en todas sus formas, adaptada a las diferentes realidades locales, es y continua siendo la única arma de que dispone el proletariado.

Dejamos claro que nuestro Partido valoriza cualquier forma de lucha. No podemos caer en el oportunismo de hacernos de la vista gruesa al derecho de los pueblos a la rebelión y a la resistencia armada. En muchos casos, esta es la única forma de hacer frente a la violencia del capital y de superarlo. Los pueblos solo pueden contar con su propia fuerza.

En este marco, saludamos a los pueblos que hoy enfrentan las más duras batallas. Saludamos los trabajadores europeus que ya se levantan en huelgas nacionales y grandes jornadas y enfrentan terribles planes del capital para intentar superar la crisis.

Saludamos el pueblo palestino, en su saga duradera y dolorosa en el enfrentamiento al sionismo que lo sofoca y reprime, ocupa su territorio, derrumba sus casas, toma sus mejores hijos e impide su derecho a un Estado soberano.

Valorizamos el cese al fuego celebrado en el día de ayer en Egipto, como una victoria de la resistencia palestina en Gaza. El sionismo, que deseaba invadir una vez más a la región con un gran contingente de tropas y tanques, se sorprendieron con la actual capacidad de reacción militar palestina, en la Franja de Gaza, a la altura de sus necesidades. Pero no podemos de manera alguna subestimar la agresividad del imperialismo y del sionismo, que no desistirán de su intento de ocupar todo el territorio palestino y de expulsar su pueblo, dentro del plan expansionista que llaman de “Nuevo Oriente Medio”.

Y aquí pedimos la manifestación de este encuentro en solidaridad a la realización en la próxima semana en Brasil, del Foro Social Mundial Palestina Libre, que viene sufriendo amenazas de la comunidad sionista en nuestro país, inclusive, el irrespeto a la soberanía brasileña, por parte de la representación diplomática israelí.

De la misma forma, saludamos a los también sufridos pueblos de Irak, de Afganistán, de Libia. Saludamos a los pueblos de Egipto, de Yemen y de varios países árabes, en su lucha contra la tiranía y la opresión.

Nuestro Partido está incondicionalmente solidario a la gran mayoría del pueblo sirio y a su derecho a la autodeterminación. Como en Libia, se trata en Siria del plan imperialista de fomentar guerras civiles sectarias, valiéndose de mercenarios y equipamientos militares extranjeros, para dividir y ocupar el país. En el caso de Siria, hay aun, del lado imperialista, el plan de crear condiciones para una posterior agresión militar a Irán.

Solidarizámonos con los comunistas, los trabajadores y las fuerzas anti-imperialistas libanesas delante de los movimientos de sectores de la burguesía nacional que, al servicio del imperialismo, buscan fomentar una nueva guerra civil, en el contexto de la división de países del Oriente Medio por criterios sectarios, para facilitar la re-colonización de la región.

Llegamos hasta nuestra América Latina, saludamos nuestra querida Cuba Socialista en su lucha contra el cruel bloqueo yanky. Saludamos nuestros Cinco Héroes. Saludamos a los procesos de cambios en América del Sur (Venezuela, Bolivia y Ecuador), en este momento decisivo, una encrucijada entre el avance de los procesos o su derrota.

Saludamos nuestros hermanos colombianos que, en las ciudades y en las montañas, resisten a través de varias formas de lucha, contra el estado terrorista de su país, la gran base militar norteamericana en América Latina. Saludamos a los revolucionarios colombianos, en la expresión de su partido comunista y las guerrillas.

No hay solución militar para el conflicto colombiano. Por eso saludamos los diálogos que tiene como objetivo buscar una solución política. Este diálogo solo fue posible por el surgimiento y desarrollo de la Marcha Patriótica, un combativo y amplio movimiento de masas, y por la constatación de la imposibilidad de victoria militar del estado contra la guerrilla.

No será simple este diálogo, pues las clases dominantes colombianas y el imperialismo quieren la paz de los cementerios. Así siendo, proponemos que este Encuentro asuma la organización de una campaña mundial de solidaridad al pueblo colombiano por una verdadera paz democrática con justicia social y económica.

Finalmente, reiteramos nuestra propuesta de creación de coordinaciones políticas internacionales y regionales de los Partidos Comunistas, teniendo como principio fundamental el internacionalismo proletario.