8 de marzo: El sistema capitalista puede vestir de hombre o de mujer

08.Mar.11    Opinión
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Las mujeres debemos reconocer que el enemigo no es el hombre, no es nuestro marido, no es nuestro compañero de trabajo; es el sistema capitalista el que pone nuestra posición de desventaja moral, social y económica. El sistema capitalista puede vestir de hombre o de mujer y son ellos quienes cuidan los intereses del capital.


El edificio Ungdomhuset, punto de reunión para el movimiento obrero, refugió un centenar de mujeres procedentes de 17 países, guiadas por Clara Zetkin en Copenhague, Dinamarca. Ellas encendieron para la historia un momento de luz que cada año se repite con igual reflejo: el Día Internacional de la Mujer Trabajadora.

El octavo día del tercer mes del año, fue elegido por coincidir con la fecha de la reunión y en homenaje a las víctimas de los lamentables sucesos de 1907, año en el cual más de 140 trabajadoras de la fábrica Cotton Textile Factory, de Nueva York; en su mayoría inmigrantes, donde trabajaban encerradas en condiciones inhumanas, quedaron atrapadas en un fuego no accidental, condenadas por exigir mejores condiciones de vida y trabajo, justamente un 8 de marzo.

La obrera y la campesina son oprimidas por el capital, además permanecen en la “esclavitud casera”, viven agobiadas por la labor más mezquina, más ingrata, más dura: la de la cocina y, en general, la de la economía doméstica familiar decía Lenin.

Las mujeres debemos reconocer que el enemigo no es el hombre, no es nuestro marido, no es nuestro compañero de trabajo; es el sistema capitalista el que pone nuestra posición de desventaja moral, social y económica. El sistema capitalista puede vestir de hombre o de mujer y son ellos quienes cuidan los intereses del capital.

Las mujeres debemos organizarnos nuevamente para luchar junto con nuestra compañera o compañero de trabajo por destruir este sistema capitalista que agoniza y es también parásito de nuestras vidas.