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90° Aniversario, PCP- Libertad, democracia, socialismo.

El Comunista :: 05.03.11

Resolución del Comité Central sobre el 90 aniversario del Partido Comunista Portugués.

El 6 de Marzo del 2011 el Partido Comunista Portugués conmemora su 90 ° aniversario. Son 90 años de lucha heroica al servicio de la clase obrera y de los trabajadores, del pueblo y del país.

Son nueve décadas de vida y lucha de un partido que, orgulloso de su historia, aprendiendo con su propia experiencia, firme y determinado en el presente, asume con energía, audacia y confianza las exigencias del futuro.

90° Aniversario
PCP- Libertad, democracia, socialismo.
Un proyecto de futuro

I
El 6 de Marzo del 2011 el Partido Comunista Portugués conmemora su 90 ° aniversario. Son 90 años de lucha heroica al servicio de la clase obrera y de los trabajadores, del pueblo y del país.

Son nueve décadas de vida y lucha de un partido que, orgulloso de su historia, aprendiendo con su propia experiencia, firme y determinado en el presente, asume con energía, audacia y confianza las exigencias del futuro.

Un gran partido nacional, profundamente ligado a la vida de los trabajadores y del pueblo, que inscribió a lo largo de estos 90 años en su proyecto y acción práctica la lucha por la libertad, por la democracia y por el socialismo.

Un Partido que, lejos de sucumbir como sus enemigos desearon y tantas veces anunciaron, se afirma más fuerte, más necesario, más determinado a proseguir su camino con los trabajadores y el pueblo por el progreso y justicia social, por la soberanía e independencia nacionales.

Un Partido que es continuador legitimo de las mejores tradiciones de lucha y de las realizaciones progresistas y revolucionarias de los trabajadores y del pueblo portugués y que se afirma como parte inseparable del futuro democrático y socialista de Portugal.
Un Partido que se afirma en la lucha presente, con la fuerza de su historia y con los ojos puestos en el futuro, para la concretización plena de los derechos del pueblo portugués y del proyecto de emancipación social y humana que integra sueños y aspiraciones milenarias de libertad y de justicia.

II
La creación del PCP, en 1921, fue expresión de una necesidad histórica de la clase obrera portuguesa, resultado de la evolución del movimiento obrero. Fue la concretización del instrumento indispensable a las aspiraciones de una clase decidida a transformar la sociedad. Y marco el inicio de una nueva etapa del movimiento obrero en Portugal y de una nueva fase de la vida nacional.
Fue en un clima de ascenso revolucionario, resultante de las grandes luchas libradas por los trabajadores portugueses y del impacto de la Revolución Socialista de Octubre, que fue fundado el Partido Comunista Portugués.

No fueron fáciles los primeros años de vida del PCP. La creación de un partido comunista en Portugal implico una exigente batalla política e ideológica contra la influencia y contra concepciones tácticas y practicas oportunistas de otras fuerzas políticas, principalmente socialistas y anarquistas, en ese entonces existentes, que ejercían fuerte influencia en el seno del movimiento obrero. Pero también porque desde el primer día enfrento la represión de la Primera República y luego a partir de 1926, con el golpe militar del 28 de Mayo que condujo a la instauración de la dictadura fascista, el Partido, con apenas cinco años de existencia fue prohibido y perseguido, y forzado a desarrollar su actividad en condiciones de la más severa clandestinidad y brutal represión, condiciones para las cuales no estaba naturalmente preparado.

Es a partir de 1929, con la Conferencia de Abril y bajo la dirección de Bento Gonçalves, ahí designado Secretario General, que el Partido, virando audazmente para la clase obrera, forjando una organización capaz de actuar en la clandestinidad, crea una prensa clandestina – el Avante! Y O Militante, se organiza según la concepción leninista de un partido de nuevo tipo e inicia verdaderamente una actividad de masas, traducida en un vasto conjunto de importantes luchas.

III

El prestigio y la importancia del PCP solo fueron posibles con los avances resultantes de la reorganización de 1940-1941y de los III y IV Congresos, momentos decisivos en la definición de su matriz de partido leninista. Fueron avances fundamentales para garantizar la continuidad de acción y dirección del Partido y defender de la represión fascista a los cuadros y a la prensa del Partido. Para el enraizamiento en la clase obrera y en los trabajadores, para una fuerte organización, para establecer en la acción una solida alianza de la clase obrera con el campesinado y otras capas antimonopolistas, en un proceso que se tradujo en un refuerzo del PCP y en su transformación en el partido de la clase y en un gran partido nacional.

El prestigio y la importancia política del PCP solo fueron posibles con la rigurosa definición científica de sus objetivos, de su táctica y de su línea política, forjada a lo largo de los años y traducidas en sus congresos clandestinos, principalmente en 1965, ene l VI Congreso y en el Programa para la Revolución Democrática y Nacional ahí aprobado, cuyas orientaciones, rumbo a la victoria, habrían de abrir camino al derrumbamiento del fascismo, a la conquista de las libertades y a la concretización de la Revolución de Abril de 1974.

El Prestigio y la importancia política del PCP solo fueron posibles con la concretización de su papel de siempre en el desarrollo de la lucha y acción de masas. Fueron las importantes experiencias de la ola de huelgas y luchas políticas de los años 40, 50 y 60 e inicios de los años 70 del siglo XX que, confirmando la justeza de su línea política y las grandes capacidades revolucionarias de la clase obrera industrial y agrícola y de las masas populares – y en contraste con las tendencias para el compromiso con el fascismo, el carácter aventurero, oportunista e inestable de sectores de la pequeña y mediana burguesía- hicieron desmoronar los cimientos del fascismo y contribuyeron decisivamente para abrir el camino a la Revolución de Abril.

El prestigio y la importancia del PCP solo fueron posibles con su inequívoca y consecuente política de unidad a lo largo de estos 90 años. Luchando por la unidad de la clase obrera y de todos los trabajadores, el PCP fue el creador de las Comisiones de Unidad en las empresas y plazas de jorna, en el desarrollo de una notable actividad en los Sindicatos y en la constitución, dinamización y orientación de organizaciones democráticas unitarias. El desarrollo orgánico del movimiento democrático, el refuerzo de su capacidad de acción solo fueron posibles con la contribución del PCP, salvaguardando siempre su independencia de clase y decisión, sin ceder frente a presiones de enemigos, ni de aliados.

El prestigio y la importancia política del PCP solo fueron posibles con su ideología, el marxismo-leninismo, teoría revolucionaria, por naturaleza anti-dogmatica, que constituye la base teórica del Partido permanentemente enriquecida por su intervención y experiencia propias y por la experiencia del movimiento comunista y revolucionario mundial.

El prestigio y la importancia política del PCP solo fueron posibles con sus principios orgánicos, confirmados en la práctica, en su funcionamiento interno, y consagrados en los Estatutos. Principios que devienen del desarrollo creativo del centralismo democrático de donde resalta la práctica de la dirección colectiva y del trabajo colectivo, de la crítica y de la autocritica, de la combinación dialéctica de una profunda democracia interna, y de una sola dirección central y de una sola orientación general. Un funcionamiento que fue y será decisivo para asegurar y reforzar la unidad del Partido, su cohesión política e ideológica, y combatir con firmeza tendencias como el oportunismo y el fraccionalismo, contrarios a los intereses del Partido.

El prestigio y la importancia política del PCP solo fueron posibles con una profunda identificación del Partido con los intereses nacionales, defendiendo intransigentemente la soberanía e independencia del País, expresada en la dimensión patriótica de su acción de siempre. La lucha por la liberación del País del yugo del imperialismo –en los planos económico, político, ideológico y militar- fue y es inseparable de la acción del PCP a lo largo de décadas contra la dominación del País por las grandes superpotencias y la sumisión de hoy frente a la OTAN y la Unión Europea.

El prestigio y la importancia política que el PCP tiene son inseparables de sus firmes posiciones internacionalistas. Contribuyendo siempre para el refuerzo del movimiento comunista internacional, el PCP siempre asumió los principios del internacionalismo proletario. De su solidaridad activa con las fuerzas revolucionarias y los pueblos en lucha de todo el mundo, como puede ser comprobado por su total apoyo a los movimientos de liberación y a los pueblos de las colonias portuguesas en lucha por su independencia y contra la criminal guerra colonial.

El prestigio y la importancia política del PCP vienen de su intervención en los años más lejanos de su historia, confirmados en las exigentes y decisivas luchas de la actualidad. Su acción, lejos de agotarse en la contribución decisiva que dio para el derrocamiento del fascismo, fue también decisiva para las grandes conquistas de la Revolución de Abril. El PCP fue el gran partido de la revolución, de las libertades y derechos de los trabajadores y del pueblo portugués, de la reforma agraria, de las nacionalizaciones, del control obrero, del poder local democrático – del régimen consagrado en la Constitución de Abril. El PCP, organizando y dirigiendo la lucha de las masas populares, fue y es el más firme defensor de esas conquistas del régimen democrático frente a la ofensiva de la contrarrevolución.

El prestigio y la importancia política del PCP solo fueron posibles con su capacidad de aprender por la experiencia de la lucha de clases y de encontrar, en cada momento, la respuesta más adecuada y la acción más capaz para enfrentar y derrotar las maniobras y la política de derecha, reaccionaria, y hacer avanzar la lucha de los trabajadores y del pueblo.

El prestigio y la importancia política del PCP solo fueron posibles con la intervención del Partido para la definición de una política cultural democrática que asegure el derecho a la creación y disfrute culturales que constituye una contribución decisiva para la creación de comportamientos y mentalidades en el pueblo portugués inspirados por valores democráticos y progresistas. Una intervención para la cual los intelectuales comunistas asumieron y asumirán un papel decisivo.

El prestigio y la importancia política del PCP solo fueron posibles con su profunda identificación con los sueños y aspiraciones juveniles, inseparables de su ideal de libertad, justicia, paz, solidaridad y fraternidad, y que hacen del PCP el partido de la juventud. Realidad que se expresa también en la actividad de las organizaciones de jóvenes comunistas a lo largo de su historia, que tuvieron un papel decisivo en la lucha de la juventud, y cuya legitima heredera es la Juventud Comunista Portuguesa.

El prestigio y la importancia política que el Partido tiene hoy, su efectiva capacidad de dirección revolucionaria, serian imposibles sin una profunda y solida ligazón a las masas, condición necesaria para conocer e intervenir en la realidad concreta, para definir y acertar orientaciones, para dirigir con éxito la lucha y contribuir para la unidad de los trabajadores y del pueblo.

El prestigio y la importancia política del PCP solo fueron posibles con sus militantes, con sus cuadros. Con el sacrificio y la abnegación de sus héroes caídos en la lucha, con sus obreros, con sus revolucionarios profesionales, con millares de camaradas que a lo largo de décadas enfrentaron la represión, las persecuciones, las prisiones, las torturas, la propia muerte. Con una intensa y dedicada militancia comunista, soporte de una excepcional intervención a lo largo de décadas y que se proyecta hoy en la vitalidad y fuerza del PCP.

Cuadros –hombres, mujeres y jóvenes- que a lo largo de estos 90 años fueron forjados en la lucha. Cuadros comunistas de gran dedicación al Partido, a la clase obrera, al pueblo, intransigentes frente al enemigo, dando pruebas de elevados principios de moral comunista. Cuadros que, asumiendo el marxismo-leninismo, constituyeron el cimiento de base solida sobre el cual se construyo, desarrolló y desarrollara el Partido Comunista Portugués.

De todos ellos es justo destacar al camarada Álvaro Cunhal, y su recorrido y contribución para la lucha, las marcas indelebles que como organizador y dirigente grabo en la vida del colectivo partidario, la obra teórica que dejo y que constituyen un ejemplo inspirador para el presente y para el futuro de lucha de los comunistas, de los jóvenes, de los trabajadores y de los pueblos.
El PCP, vanguardia de lucha revolucionaria del pueblo portugués por la paz, por el trabajo, por la libertad, por la democracia, por la paz, por el socialismo y por el comunismo, al señalar su 90° aniversario reafirma su determinación de asumir con honor su pasado y la herencia revolucionaria de 90 años de lucha proyectándolos en el presente y en el futuro, afirmando con coraje, firmeza y audacia sus convicciones, principios, política y proyecto, de contenido profundamente humanista y constitutivos de su ideal –el ideal comunista.

IV
El PCP enfrenta con determinación y coraje los problemas, complejidades y desafíos del presente – en un tiempo marcado por una agudización de la lucha de clases y por la más profunda crisis del capitalismo desde la Gran Depresión- una crisis estructural y sistémica, cuya profundidad y extensión aún no se mostro en su totalidad, y que, teniendo origen en las insalvables contradicciones y en la naturaleza explotadora y opresora del propio capitalismo, está siendo utilizada para agravar la explotación de los trabajadores, profundizar la concentración y acumulación del capital, imponer retrocesos civilizacionales a los trabajadores y a los pueblos de todo el mundo.

Se reflejan aún, en la situación actual, las dramáticas consecuencias de la desaparición del socialismo en la URSS y en los países del Este de Europa. Enfrentamos el desempleo en masa, la destrucción de la capacidad productiva, una violenta ofensiva en el plano de los derechos económicos, sociales y laborales, la destrucción de bienes ambientales, el avance de concepciones y practicas obscurantistas, antidemocráticas igualmente fascistizantes, el recrudecimiento de la ofensiva militarista y agresiva del imperialismo. Un mundo más injusto, más peligroso y menos democrático.

Ofensiva de las clases dominantes que es acompañada por la intensificación de una colosal campaña ideológica destinada a legitimar la explotación y la opresión capitalistas y a perpetuar el sistema. Poderosos medios mediáticos al servicio del gran capital difunden a escala de masas la idea de la “inevitabilidad” de estas políticas, de la “inutilidad” de la lucha y de la ausencia de una verdadera alternativa. Desenvuelven igualmente una intensa operación buscando la criminalización de la lucha y del ideal comunista, profundizando el revisionismo histórico, procurando retirar del horizonte de los trabajadores y de los pueblos la perspectiva de una nueva forma de organización de la sociedad, la sociedad socialista y comunista.

Pero es la propia vida la que se encarga de demostrar todos los días que el capitalismo no solo no resuelve sino que agrava todos los problemas de la humanidad. Su historia está marcada por la guerra, por los crímenes contra la humanidad, por el sufrimiento de millones de seres humanos, por la irracionalidad económica y destrucción de importantes recursos naturales. El capitalismo recurrió y recurre al fascismo, al terrorismo de Estado, al colonialismo y neocolonialismo siempre que sus intereses sean puestos en cuestión. El capitalismo mantiene y profundiza su naturaleza explotadora y opresora, no pudiendo resolver ninguna de sus contradicciones esenciales. Un sistema cuya superación revolucionaria es urgente e indispensable para no colocar en riesgo la supervivencia de la propia humanidad.

Es de la propia realidad del País y del mundo, de la evaluación concreta del sistema capitalista, del largo trayecto de lucha de millones de seres humanos contra la explotación, de las experiencias históricas y revolucionarias de la construcción de una sociedad nueva, que emerge con gran actualidad la necesidad del socialismo como alternativa al capitalismo, en un recorrido necesariamente exigente y complejo, pero que se afirma en el presente como futuro de la humanidad.


V

En el viraje de la primera década del siglo XXI, Portugal es un país cada vez más injusto, más desigual, más dependiente y menos democrático. Una situación que, reflejando una fase adelantada de la contrarrevolución, es inseparable de más de tres décadas de política de derecha ejecutada por el PS, PSD y CDS al servicio de los grupos monopólicos y latifundistas y que es convergente con el proceso de integración capitalista de la Unión Europea que lleva ya 25 años.
La liquidación de importantes conquistas de Abril, la política de abdicación nacional frente a los intereses del gran capital están en la base del progresivo agravamiento de la situación nacional – crisis, desempleo, liquidación del aparato productivo, bajos salarios, injusticias, corrupción, degradación de la vida democrática – y de un proceso de reconstitución del capitalismo monopolista y de progresiva mutilación y empobrecimiento del régimen democrático.
Los trabajadores y el pueblo portugués enfrentan en esta fase de la vida nacional aquella que es, por su intensidad y dimensión, la mayor ofensiva contra sus derechos desde el periodo del fascismo. Una ofensiva que intenta imponer una situación cualitativamente nueva en la correlación de fuerzas entre el capital y el trabajo. Ataque al empleo y a los salarios, precariedad, agravamiento de los precios, destrucción de los servicios públicos, privatizaciones, eliminación de importantes derechos y conquistas sociales, desperdicio y dilapidación de recursos nacionales, limitación a los derechos y libertades democráticas, marcan la naturaleza de clase de la ofensiva en curso.

Una ofensiva que solo no alcanza mayores proporciones porque enfrenta la combatividad y la determinación de los trabajadores y del pueblo portugués que contra ella resisten y luchan. El desenvolvimiento de la lucha y de la acción de masas, en particular del movimiento obrero a parir de sus organizaciones de clase –con un papel esencial de la CGTP-IN- se confirma como un poderoso y decisivo instrumento, necesario para frenar los objetivos del Gobierno y del capital, y abrir camino a otra política al servicio de los intereses de los trabajadores y del pueblo del País.

Es en el cuadro de este rumbo de desastre nacional impuesto al País que el PCP lucha e interviene. Cumpliendo su papel, el Partido Comunista Portugués es una gran fuerza nacional, profundamente enraizada en los trabajadores y en el pueblo, un partido necesario e insustituible en la lucha por la ruptura con la política de derecha, por un profundo cambio en el País.

El PCP señala en sus 90 años en una fase en que el desarrollo de la lucha de masas, marcado por importantes acciones de lucha – con destaque en la Huelga General del 24 de Noviembre del 2010- de la expresión a la indignación y a la protesta contra la política de derecha. El PCP se asume como una fuerza determinante para el proseguimiento, la intensificación y la ampliación de la lucha, con la intervención combativa y empeñada de los trabajadores, de la juventud, de los jubilados, de las mujeres, de los agricultores y pequeños empresarios, para su unidad e intervención colectiva, para su convergencia en vasto frente social de lucha que concretice la exigencia de un cambio en la vida del país.

En un momento en que el PS, PSD y CDS intentan profundizar el rumbo del desastre nacional que condujo al País a la actual situación, la lucha por una ruptura y mudanza en la vida nacional que afirme otra política, patriótica y de izquierda, y por una solución política con un gobierno capaz de concretarla, constituye un elemento decisivo de la actual fase del país, la única y verdadera alternativa que se coloca a nuestro pueblo.

Otra política que, rompiendo con el rumbo de la integración capitalista de la Unión Europea y con la política de subordinación a los intereses de los grupos económicos, concreté, en un cuadro de afirmación de la soberanía e independencia nacionales presentes en la Constitución de la República, anhelos fundamentales de los trabajadores y del pueblo: el aumento de los salarios y pensiones y la mejoría de las condiciones de vida de la población; la defensa y el desarrollo de la producción nacional; el control por el Estado de los sectores básicos y estratégicos de nuestra economía; la concretización de una nueva reforma agraria que liquide la propiedad latifundista en los campos del Sur; el refuerzo de la inversión y de los servicios públicos en la salud, educación y seguridad social; una justa reforma del sistema fiscal que tribute efectivamente al gran capital; una política económica y monetaria independiente y soberana; una política de paz y cooperación con todos los pueblos del mundo.

Una ruptura y un cambio en la vida del País que estará más próxima cuando mayor sea el refuerzo del Partido y cuanto más amplia y combativa sea la lucha de masas. Una ruptura y un cambio que, afirmando los valores y los ideales de Abril, proyecte la concreción de una Democracia Avanzada, tal como propone el PCP en su Programa. Una democracia simultáneamente política, económica, social y cultural, rumbo al socialismo y al comunismo.

VI
Las conmemoraciones del 90° aniversario del PCP, que sucederán por todo el País a lo largo de este año, constituyen un momento sin contornos en la vida política nacional. Una afirmación clara y combativa de la determinación del colectivo partidario para proseguir la lucha por la libertad, por la democracia, por el socialismo, sean cuales fueren las circunstancias que la vida venga a imponer.

El Comité Central del PCP llama a los militantes y organizaciones del Partido para que hagan de estas conmemoraciones un momento superior del refuerzo de la organización partidaria en todas sus dimensiones, dando continuidad a la acción Avante! Por un PCP más fuerte, precisamente en la valorización del Avante! Cuando se cumplen 80 años de su existencia y 70 de su publicación ininterrumpida. Un refuerzo que es inseparable de la afirmación del ideal y del proyecto comunista, de la historia y del papel del PCP en la sociedad, del desarrollo de la lucha política de derecha y por una ruptura y mudanza en la vida nacional.
Conmemoraciones profundamente ligadas a la vida, a los problemas, a los anhelos y reivindicaciones que se colocan en la actualidad al pueblo portugués, con incidencia en toda la intervención partidaria, particularmente junto a los trabajadores y de la juventud y que, por su dimensión y alcance, traducirán el significado político que esta fecha tiene para la lucha de los trabajadores y del pueblo portugués, proyectándose con diferentes expresiones a lo largo de todo el año del 2011.

Conmemoraciones que serán la expresión de una inagotable confianza en la lucha de la clase obrera, de los trabajadores y del pueblo portugués. Una lucha que, más temprano que tarde, afirmara otra política y otro rumbo capaz de asegurar un país de progreso, de justicia social, un Portugal libre y soberano.

El PCP se dirige a los trabajadores y al pueblo portugués reafirmando su determinación de proseguir la lucha por una sociedad socialista que incorpore y desenvuelva los elementos constitutivos fundamentales de la democracia avanzada y concrete el poder de los trabajadores y del pueblo, una sociedad liberada de la explotación del hombre por el hombre, en la cual sean asegurados a todos los derechos al trabajo, la salud, la enseñanza, la vivienda y la reforma de la cual sean terminadas las desigualdades, injusticias, discriminaciones y flagelos sociales.

Con su incomparable tiempo de 90 años de lucha el PCP asume, en este inicio de la segunda década del siglo XXI, su compromiso de siempre con los trabajadores, la juventud y el pueblo, la lucha por la libertad, la democracia, el socialismo y el comunismo.

Traducción: Área internacional del Partido Comunista de México


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