Partido Comunista, partido revolucionario

Pável Blanco Cabrera

Hice el compromiso con la camarada Jazmín Padilla, Directora de El Comunista de escribir con regularidad para el sitio web del órgano central del Partido Comunista de México; entre 1992 y 1995 mantuve una columna semanal en la sección editorial del diario El Universal, y sé que tal ejercicio implica una disciplina y una responsabilidad.



Vivimos en días en que la tecnología hace de la comunicación algo efímero, con una velocidad que produce vértigo. Simultáneamente, y como nunca, expresar ideas, posiciones y argumentos es más necesario en la lucha de clases; obviamente no estamos partiendo del punto de vista de aquellos que afirman que ideas brillantes corresponden a individuos brillantes, sino que sostenemos que las ideas expresan posiciones de clase, el conflicto que existe en la sociedad dividida, en nuestra época, entre burgueses y proletarios. Los mass media están al servicio exclusivo de la clase dominante y sus métodos gobbelianos hacen de la mentira y la deformación de los hechos su criterio principal.

Afortunadamente en el Partido Comunista de México hay varios cuadros que están contribuyendo muy bien a la lucha ideológica, con profundidad, firmes en el marxismo-leninismo y sus reflexiones se sustentan en la realidad y buscan transformarla, confluyen en el torrente mundial que busca crear conciencia de clase y la consecuente acción revolucionaria.

Fue la Gran Revolución Socialista de Octubre la que llevo a todo el planeta la materialización de aquellas ideas expresadas ya en 1847-1848 - en aquel documento que hizo historia redactado por Marx y Engels por encargo de la Liga de los Justicieros, el Manifiesto del Partido Comunista- y que Lenin desarrolló en la teoría del partido, en medio de la lucha contra la descomposición oportunista de la II Internacional.

En casi todos los países se crearon partidos comunistas; con gran espíritu de sacrificio cuadros se dislocaban de un país a otro, sorteado muchas dificultades para ayudar y contribuir a esa tarea. Coincidía una oleada de avance revolucionario con la madurez que alcanzaba el movimiento obrero. Se produjo, en palabras de Engels, una fusión entre el socialismo científico y el movimiento obrero.

En 1919 se fundó el Partido Comunista de México, que a su vez contribuyó para que en Cuba y El Salvador se fundaran organizaciones similares. En 1981dejo de existir en circunstancias que es necesario explicar en abundancia, pues es un caso previo a otras disoluciones ocurridas en la contrarrevolución de finales del siglo XX. Sobre ellos hemos adelantado algunas opiniones.

En el año 94 inicio un proceso reorganizativo. Fueron varios años, más de una década, hasta que el pasado 2010 decidimos reasumir el nombre científico e histórico.

Como Partido Comunista de México tomamos muy en cuenta que nuestra tarea es el desarrollo político de la clase obrera y el movimiento obrero con la meta del derrocamiento del capitalismo y la construcción del socialismo-comunismo. Desde su nacimiento los partidos comunistas estaban en antagonismo con la política de colaboración de clases de la socialdemocracia, y con el reformismo planteado por Bernstein y Kautsky. Es una paradoja que hoy algunos partidos comunistas tengan similitud con aquello que nacieron combatiendo.

Tenemos la convicción de que el partido comunista, es el partido de la revolución, y que en ese objetivo debe concentrar sus esfuerzos. La defensa cotidiana de su naturaleza clasista, revolucionaria e internacionalista es necesaria pues está a prueba permanentemente y el riesgo de la erosión oportunista y disolvente no debe ser tomado a la ligera. Pero no con la actitud que encapsula sino en la prueba contante de la acción.