Publicaciones apócrifas ¿A quién benefician?

Consejo Editorial de El Comunista
24.Jun.12 :: Noticias nacionales

El Comunista, órgano del Comité Central del Partido Comunista de México.

El Comunista nació como continuidad de Nuestro Tiempo, mensual del Partido de los Comunistas Mexicanos, un esfuerzo encomendado en 2001 al compañero Marco Vinicio Dávila, quien integró un equipo y cumplió con la tarea, a pesar de todas las dificultades.

El Comunista fue adoptado como órgano de un proceso político unitario que fracasó en 2010, en mucho por el sabotaje que se hacía al periódico, al que no se consideraba prioritario y al que se arrumbaba porque algunos no compartían la noción leninista de la prensa como organizador colectivo. Se traba de orientaciones anti-partido y anti-leninistas que cuestionaban la función del Partido como agente externo que lleva la conciencia de clase a la clase misma, y cuyo mecanismo fundamental es el periódico. Se podía tratar de los promotores de un movimiento, de un colectivo, pero no de los constructores de un Partido marxista-leninista, Partido cuyas tareas no se limitan a lo programático y organizativo.

En ese periodo de crisis El Comunista se convirtió en el arma contra la corriente oportunista y reformista y el núcleo de reorganización de lo que habría de ser el nuevo paso, es decir nuestro IV Congreso, la concreción del Partido Comunista de México.



El Comunista participa del esfuerzo de la Revista Comunista Internacional; si alguien piensa que es el nombre lo que permite estar ahí se equivoca. El proyecto que encarna la Revista Comunista Internacional es el de conquistar la unidad ideológica del movimiento comunista mediante las concepciones ideológicas comunes con base en el marxismo-leninismo que comparten los partidos participantes, mediante la colaboración de los cuadros científicos de los diversos partidos. Estas posiciones son un compromiso por refutar y combatir el oportunismo, el revisionismo y el reformismo, son un compromiso para defender el internacionalismo proletario, el proletariado como sujeto de la revolución, los principios marxistas-leninistas, para insistir en el carácter de la crisis, etc. Ya en la editorial de su primer número se consideraba que “…la principal condición para la formación de un partido revolucionario es el dominio de la teoría revolucionaria”.

El Comunista tuvo una segunda época (nombre correcto para indicar que un proyecto editorial o se retoma o da un salto cualitativo) a partir del 2009, justo en el proceso de elaboración de nuestras Tesis y de la reorganización partidaria; tiene un nuevo empuje, periodicidad conquistada, distribución más eficiente, expresa el giro obrero y acompaña nuestro accionar entre los trabajadores.

Cualquier publicación que intente usurpar el nombre, adopta el camino de la provocación y tendrá respuesta de nuestra parte. Por ejemplo, nuestro anterior nombre partidario fue adoptado por otros, pero nos pareció insulsa aclaración alguna, ya que se trataba de la ropa sucia de la que nos desprendíamos, como bien explica Lenin en las tesis de Abril.

En el caso de nuestra prensa es distinto. Se trata de la columna vertebral de nuestra organización y estamos listos para su defensa. Nadie piense en improperios, en palabrería, estamos listos para el frente ideológico con el oportunismo, armados de la teoría revolucionaria del proletariado, agiles, dinámicos y cada día más arraigados entre la clase obrera y el conjunto de los trabajadores.
Todo nuestro partido listo para la defensa de su órgano central frente a las provocaciones.

El Consejo Editorial de El Comunista.