Resumen de “Trabajo asalariado y capital”

Víctor Manuel, militante del PCM
29.May.12 :: Opinión

Resumen Introducción [1]

El siguiente trabajo corresponde a un resumen del trabajo introductorio de El Capital: Trabajo asalariado y capital. Comprender la teoría económica de Karl Marx, es leer sus trabajos económicos. Así como los fervientes católicos y cristianos hacen de oídos sordos a toda persona que desmienta con demostraciones y sin que haya leído la biblia, bajo el argumento de que si no han leído la biblia no pueden poner su religión a tela de juicio, así con esa testarudez tampoco se podría hablar y comprender completamente la teoría económica de Marx, y me refiero a sus magnos trabajos: El capital, cuyos tres voluminosos volúmenes pueden llevarnos a tardarnos hasta meses en leerlos, si no es que años, también está su cuarto volumen que salió a la luz bajo el nombre de Historia crítica de las teorías de la plusvalía, en 3 volúmenes también, que a su vez éstas dos obras tienen trabajos introductorios, los cuales son Salario, precio y ganancia, Trabajo asalariado y capital (éstos dos en folletos) y la Contribución a la crítica de la economía política. Y claro, no podría faltar complementar todo el trabajo de El capital, con los Cuadernos de los Grundisse o también conocida como Elementos fundamentales para la crítica de la economía política. Y por tanto, sería una tarea colosal el resumir todo su trabajo económico, sin contar con el primer y prácticamente único inconveniente: de que esa no es mi intención, ni una meta. Sólo hablaré del pequeño folleto de Trabajo asalariado y capital en este trabajo, con la intención de hacerla más asequible a la gente que esté interesada.



I. ¿Qué es el salario? ¿Cómo se determina? Marx es reprochado de no haber expuesto las causas o las relaciones económicas que forman la base material de la lucha de clases y nacionales de su tiempo (y claro, de nuestros tiempos). Únicamente se limitaba a hablar sobre esas luchas, pero no sobre la base de esas luchas. Es por eso que se propone a hablarnos sobre esa base económica que es capitalismo, que a su vez, se expresa en las relaciones humanas y más concretamente, en relaciones producción de bienes materiales.

Una relación primordial en el capitalismo es el salario –tanto así que, no se podría comprender el capitalismo sin comprender el salario–, es por ello que Marx empieza su folleto con una pregunta abierta a los obreros: ¿qué salario perciben?. La respuesta es variable según el oficio, pero todos tienen en común el tiempo de trabajo. Por tanto se diría que el capitalista les compra a los obreros su trabajo para poderlo usar en la fabricación de bienes materiales, y por tanto no habría explotación, pero esto no es más que la apariencia. Lo que en realidad le vende el obrero al capitalista es su capacidad de producir trabajo, o sea su fuerza de trabajo.

Con la misma cantidad que paga al obrero por un tiempo determinado de trabajo, puede el capitalista comprar otras mercancías. Por ejemplo, con 300 pesos que se le paga al obrero por día, puede comprar comida, ropas, insumos para la higiene, etc. Y al fin y al cabo, toda la cantidad de mercancía que se puede comprar con 300 pesos refleja una igualdad con las otras mercancías, si un par de zapatos cuesta un día de trabajo del obrero, la fuerza de trabajo del obrero es también una mercancía, por tanto el salario no es más que un nombre especial para el precio de la fuerza de trabajo. Pero no es una mercancía cualquiera, ésta tiene la capacidad de reproducir su precio y además crear un valor excedente llamada plusvalía, la cual se apropia el capitalista.

Cuando el capitalista injerta con movimiento al capital, contrata a obreros para producir mercancías que hasta ese entonces aún no se han producido. Pero para ello le paga por adelantado con dinero que tiene como reserva, o sea que su salario no viene de un trabajo hecho por el obrero y por tanto es inexplicable que digan los economistas burgueses que el capitalista le paga el trabajo al obrero, ¡cuando ni si quiera ha trabajado! Está aquí el centro del asunto, el capitalista –reafirmando lo dicho—no le paga al obrero por su trabajo, si no por su fuerza de trabajo. El primer salario viene de un dinero que no ha salido del trabajo del obrero, sino de un fondo de reserva de dinero del capitalista para contratar proletarios. Cuando el obrero termina de hacer las mercancías, el capitalista las vende y obtiene dinero a cambio de ello, por ejemplo, si el capitalista le pagó como salario 2,500 pesos y al vender las mercancías obtiene 6,000 pesos, de esos 6,000 pesos tiene 2,500 pesos para pagar al obrero (y demás dinero para reponer materia prima y desgaste de maquinaria); al seguir trabajando el obrero, obtiene 2,500 pesos más de salario, pero ese dinero no viene de las futuras mercancías que hará, si no de las mercancías que trabajó anteriormente.

La fuerza de trabajo es una mercancía del obrero que la vende al capitalista. ¿Para qué la vende? Pues para obtener de ella medios de vida, como alimentos, ropa, ropa, educación en sus hijos, transporte, etc. El proletario no produce carros, ni televisores, tampoco ropa ni productos químicos y demás mercancías para él, él las produce para obtener un salario que le asegure medios de vida. Al obrero le tiene sin cuidado qué haga el capitalista con los productos que produce, eso es cosa que le debe de preocupar al capitalista. En la jornada de trabajo el obrero no tiene control sobre su vida, en esa jornada de trabajo el capitalista tiene más control que el obrero de su vida; la vida del obrero empieza terminando más allá de esa jornada de trabajo, ahí donde puede dormir, bailar, ir a la taberna, hacer lo que quiera de su vida. El proletariado no podría vivir sin vender su fuerza de trabajo y el capitalista sin comprar esa fuerza de trabajo.

La fuerza de trabajo no siempre ha sido una mercancía. El esclavo no vendía su fuerza de trabajo, si no que al ser vendido el esclavo, se vendía todo en él y para siempre. En la edad feudal, el siervo de la gleba vendía sólo una parte de su fuerza de trabajo, y no recibía un salario del dueño de las tierras, sino que el dueño de las tierras obtenía un tributo por trabajar esas tierras el siervo. Es en el capitalismo cuando el hombre vende su fuerza de trabajo, y lo vende en partes, o sea en horas de trabajo. Su fuerza de trabajo está a la venta del mejor postor, si un capitalista quiere comprar su fuerza de trabajo en 1,000 pesos y otro en 1,200 pesos, el proletario trabajará para el que ofrece 1,200 pesos. El obrero no pertenece a un capitalista, sino a la clase capitalista en conjunto.

II. ¿Qué es lo que determina el precio de la mercancía? Como ya vine explicando en escritos pasados, toda mercancía tiene valor de cambio al intercambiarse con otra mercancía su valor de uso por el de la otra. El valor de cambio, midiéndola en dinero, se llama precio. Y a su vez, el precio lo determina otra relación humana: la relación de la oferta y la demanda, encarnada en compradores y vendedores. Es bien conocido entre burgueses y socialistas, que la demanda y la oferta influyen en el precio de las mercancías. Así es como funciona:

1] Competencia entre vendedores: Las relaciones entre capitalistas es la misma relación que rige entre las bestias incapaces colaborar, me refiero a la ley de “el más fuerte es el que sobrevive”. Los capitalistas al vender sus mercancías intentan siempre acabar con la competencia. Para ello, el que venda más barato el mismo producto de la misma rama industrial o empresarial, ganará más compradores; así es que esta relación, abarata el precio de las mercancías.

2] Competencia entre compradores: Cuando hay muchos compradores y pocas mercancías que vender, los capitalistas aprovechan esta necesidad del comprador y suben los precios: quien llegue a la suma pedida, es el que compra la mercancía [2].

3] Competencia entre vendedores y compradores: Los primeros quieren vender más caro, y los segundos comprar más barato. El resultado dependerá de las condiciones en las que estén ambos competidores.

Todo esto nos da como resultados el alza y la baja de los precios de las mercancías. ¿Qué es lo que determina la relación entra la baja y la alza? La respuesta está en el costo de producción, el precio siempre puede estar arriba o abajo del costo de producción. Cuando una mercancía sube su precio, baja en proporción el de las otras mercancías, pues el precio de una mercancía no hace más que expresarse en el de las otras. Tomemos como ejemplo una mercancía “A”, si ésta sube el doble de precio, las demás mercancías bajan a la mitad siempre y cuando haya una comparación entre estas mercancías [3].

¿Qué ocurrirá cuando sube el precio de una mercancía? La cantidad de capital en la rama donde sube el precio de las mercancías, sube. Los capitalistas olerán las delicias de las ganancias en esas mercancías e invertirán en ella. Y dejarán de afluir los capitales hasta que se nivele la demanda y la oferta. Mientras que en las que bajan los precios, los capitales dejarán de fluir a esa rama industrial y escaseará si no es que perecerá por fin esa rama industrial o mercancía [4].

Marx nos aclara que no debe de entenderse el precio como lo entienden los economistas burgueses. Para ellos el precio medio es el costo de producción y que las fluctuaciones de la oferta y la demanda son obra del azar. Y de igual forma que vemos economistas que piensan así, hay quienes lo ven en sentido opuesto, que la oferta y la demanda es una ley y que el precio medio es producto del azar. La realidad es que estas oscilaciones son terremotos que hacen estremecerse los fundamentos de la sociedad capitalista, como diría Marx.

El costo de producción está conformado por 2 elementos. Una por las materias primas y el desgaste de la maquinaria e instalaciones y por otra parte, también está conformado por el salario del proletario.

Como veníamos diciendo, la fuerza de trabajo es también una mercancía, y como tal también está sujeta a la acción de la oferta y la demanda. Cuando es innecesaria la fuerza de trabajo, baja la demanda de los capitalistas y por tanto baja su precio, pero cuando escasea o se incrementa la demanda, sube el precio de la fuerza de trabajo.

Ahora viene una pregunta que nos hace Marx y que podría habérsenos ocurrido probablemente, ¿qué es lo que determina el costo de producción de la mercancía fuerza de trabajo? Pues el hombre no es un objeto material hecho por el trabajo humano ni por materias primas trabajadas en una fábrica. Lo que determina su costo es lo que cuesta sostener al obrero como tal obrero y educarlo para ese oficio. Por tanto cuanto menos cueste educarlo para tal oficio, es menor su salario, es por esta razón que el salario que requiere de una carrera o curso de preparación llega a costar más que en los que no necesitan pasar por una formación académica. Hablando en términos sociales más que individuales, el salario mínimo es el precio que cuesta para mantener y reproducir a la clase obrera en una sociedad. Es el justo mínimo para que el obrero se reproduzca y se mantenga vivo para seguir trabajando para el capitalista [5].

Las relaciones económicas cambian, y por tanto las relaciones sociales también. No son las misma relaciones sociales en el capitalismo que en las del comunismo, ni tampoco que en la del feudalismo [6]. Conforme una fue quitando a la otra, se fueron creando situaciones que obligaban a la misma etapa a caducar. Con el desarrollo de la tecnología en la industria, el feudalismo se hizo obsoleto y el capitalismo tuvo que sustituirlo. Pero siempre en las relaciones esclavistas, feudales y capitalistas, fueron los explotados quienes tumbaron al viejo régimen y poner el uno sobre el otro [7].

También el capital es una relación social de producción. Es una relación burguesa de producción, una relación entre el capitalista y el obrero: sin capital no hay venta de fuerza de trabajo. Como pregunta Marx, ¿Un obrero de una fábrica algodonera produce solamente tejido de algodón? No, produce capital. Porque el obrero al trabajar los objetos y herramientas de trabajo, produce una mercancía que al ser vendida se obtiene de ella dinero usable para ser capital, sólo que este dinero no le pertenece a él, sino sólo su salario.

Los ideólogos burgueses afirman que los intereses de los capitalistas van de la mano con el de los proletarios. Ya que el aumento de capital es un aumento del proletariado. A mayor capital, mayor contratación de mano de obra. En efecto recalca Marx, el obrero no es obrero si no existe un capitalista. Esto es equivalente a decir que no existe derecha sin izquierda ni abajo sin arriba, ambos tienen que existir para que se mantenga la existencia de cada uno de ellos.

Sin embargo, el crecimiento del capital significa no sólo un aumento del proletariado y por tanto, mayores fuentes de trabajo, significa también un mayor dominio de la burguesía sobre el proletariado [8].

A continuación, Marx hace un descubrimiento que quita la venda de los ojos al proletariado: su estudio sobre el salario como relación con otros aspectos sociales. Estos aspectos son el precio de los medios de vida y la ganancia del capitalista. Marx divide el salario en base a este criterio, en 3.

1] Salario nominal. Se trata de la cantidad salarial en unidades de dinero del obrero. Por ejemplo, si un obrero gana 2,500 pesos quincenales, su salario nominal es de 2,500 pesos.

2] Salario real. Es la relación entre el salario nominal y el precio de las demás mercancías. Si bajan los precios de las mercancías el salario nominal, si se mantiene igual, sube en la misma proporción en que bajan las demás mercancías. En cambio, si el precio de las demás mercancías sube y se mantiene el salario nominal, éste baja en la misma proporción que suben las mercancías. Esto es muy peculiar y se deja sentir como una pisada de un gigante, en tiempo de crisis; en las crisis es muy común que se mantenga el salario, pero suben los precios de los alimentos y servicios, lo que provoca que el salario baje, sin que baje nominalmente, es decir, manteniéndose la misma cantidad de dinero en el salario [9][10].

3] Salario relativo. Es el salario nominal comparado con las ganancias del capitalista. Es decir que, si el obrero en su salario gana 5,000 pesos y el capitalista obtiene de ganancia por el trabajo de este obrero, 5,000 pesos, la relación es del 100%; pero si el capitalista obtiene maquinaria más avanzada y rápida, y con ello el obrero con su mismo salario le da al capitalista 6,250 pesos, entonces el salario relativo disminuye en favor del capitalista, ya que la plusvalía es de ahora 125%.

Cuando la ganancia del capitalista sube y el salario del obrero también, éstos dos no suben en la misma proporción. Pese a que la situación actual de los trabajadores ha sido mejor que en tiempos pasados en algunas partes del mundo y de los capitalistas aún más, esto no significa que ambos comparten el mismo interés en agigantar aún más el capital. El aumento de las ganancias siempre va arrastrando el descenso proporcional del salario relativo del obrero, es decir que, si las ganancias del capitalista aumentan un 30% en 5 años, quiere decir el salario relativo disminuye un 30% para el obrero: lo que gana el capitalista, lo pierde el obrero. Nada se crea ni se pierde de la nada. Puede ser que al obrero le suban su salario un 5% en 10 años de trabajo, pero lo que no nos dice el capitalista, es que sus ganancias subieron un 60%, por decir como ejemplo. Les pongo otro ejemplo: un obrero produce a su capitalista 500 pesos de ganancia quincenales; en 8 años, le crea 750 pesos, o sea 50% más; después de esos 8 años, el capitalista le da un aumento salarial del 5% al obrero, y en 12 años más, el obrero vuelve a subir las ganancias del capitalista en un 60%, o sea, le da ganancias de 1,200 pesos (750 + 60%) y el salario del obrero sube en 7%. Ambos, la ganancia y el salario aumentan, pero no en la misma proporción: el capitalista sale ganando al final.

Saliéndonos un poco de este trabajo de Marx, y agregando un poco más a este trabajo mío un poco de mí. Veamos ahora la ideología que implanta el capitalista al obrero. El obrero es entrenado no sólo físicamente para hacer su trabajo, si no también le hacen un lavado de cerebro. Bajo el mismo argumento de que el interés del capitalista va de la mano que el del obrero, a éste se le implanta una mentalidad de sojuzgamiento:

1] Se le dice que con su trabajo hace un bien a la sociedad: Sí, claro. Porque al ofrecer un servicio o producto satisface una necesidad de la sociedad. Pero lo que no te dice el capitalista es que de tu servicio, también le haces un favor al bolsillo del capitalista, del trabajo del obrero se satisface el mismo obrero con su salario, a la comunidad con tu producto o servicio y sobre todo, al capitalista con la plusvalía que le creas de tu trabajo. En una sociedad comunista esto no pasa, porque del trabajo de cada persona se satisface uno mismo de la ganancia que provoca uno, y le haces un bien a la sociedad con tu producto. Lo que un día fue plusvalía, va para el obrero y la sociedad, no para el capitalista que para ese entonces, será un amargo recuerdo de la humanidad.

2] Te pide ser competente: Significa que el obrero tiene que trabajar bien para evitar pérdidas al capital del capitalista. Y si de plano no eres competente.

3] “Tu empresa” tiene que ser la mejor, y tienes que dar el 100% de ti: En pocas palabras, significa que tienes que trabajar para que “tu empresa” deje en bancarrota a las demás y dejes desempleado a miles de trabajadores. En una sociedad comunista esto no pasa, porque las empresas y fábricas están dirigidas por un gobierno creado para y por el proletariado (que en ese entonces no son exactamente proletarios ya que no estarán dominados por capitalistas, sino que son hombres que vinieron de la clase proletaria), y por tanto, este gobierno se dará a la tarea de planificarlas sin que éstas se afecten unas a otras; la competencia entre fábricas de la misma rama será cosa del pasado, ahora todas trabajarán armoniosamente y con un plan en común, si la tecnología hace maquinaría más capaz y rápida, esta tecnología será para todas la fábrica en favor de la sociedad, no sólo para que unas pocas acaben con la competencia, siempre viendo por los intereses de los trabajadores y evitando que renazca de su tumba, la clase capitalista.

Con este tipo de argumentos, el capitalista logra crear un ejército zombis proletarios dispuestos a trabajar ciegamente por la “noble causa de servir”, y de paso, agrandar la cuenta bancaria de sus denominados amos. Es deber de los comunistas, hacerles ver la realidad tal cual es y no como les quieren hacer ver.

Regresando a Marx, para que el capitalista logre aumentar la diferencia del salario relativo, es necesario que el obrero trabaje en su jornada de trabajo más tiempo para el capitalista que para él. Una herramienta muy usada es la división del trabajo, que no es más que la separación de diferentes actividades de trabajo de modo que los trabajadores se concentren en su respectiva división. Con esto logra que el obrero se especialice en una actividad y pueda con esa experiencia, trabajar más rápido y así disminuir el tiempo de trabajo necesario del obrero para crear su salario. Con esto logra ganar más dinero el capitalista y poder así bajar los precios (compensando esta baja con la baja del salario), consiguiendo la bancarrota de la competencia. Este aumento de influencia en el mercado le obliga a crear más mercancías, y con ello, la contratación de proletarios.

Así vemos que no sólo el obrero compite contra el capitalista, sino también contra los de su misma clase. El trabajo suele ser limitado, por lo que los capitalistas ponen a pelear al proletariado como buitres por el último trozo de carne, y ver quién es el más capaz y ganarse su puesto. Una vez dentro, el capitalista los hace competir contra los de su mismo rango, y el trozo de carne en descomposición es un puesto de jerarquía mayor, hasta que cada uno de los obreros en su afán por ganarse ese mejor puesto, trabaja lo más que pueda dándole gusto a su patrón en ganancia.

Otra forma de bajar el salario relativo, es el mejoramiento de maquinarias y herramientas. Si una máquina le hace disminuir el costo de producción a la mitad, tan sólo le basta con bajar un 25% digamos como ejemplo, para poder arrasar con la competencia. Pero la alegría del capitalista no dura mucho, ya que la competencia está en una lucha a ultranza y tiene de tres opciones, una es bajar el precio de sus mercancías provocando una baja de sus ganancias, otra el implantar nueva maquinaria que haga competencia a la mejores o la tercera es desaparecer. Algunas perecerán, otras perderán influencia en el mercado y las que lograron ponerse al día en tecnología, volverán al terreno de lucha bajo condiciones prácticamente iguales. Y otra vez se volverá a repetir este ciclo una y otra vez, cuantas veces sea necesario hasta desaparecer la competencia, o mejor aún, hasta el proletario derroque a los capitalistas.

Sucede también, que para abaratar la fuerza de trabajo y por tanto el salario, el capitalista sustituye obreros diestros por inexpertos, hombres por mujeres, adultos por niños y máquinas por todos ellos. Y no se diga cuando se implanta una máquina capaz de sustituir a una masa ahora inservible para el capitalista de trabajadores, parando en seco, los pobres ingresos del proletario [11].

Los economistas burgueses nos dicen que esas masas despedidas por las máquinas, tienen oportunidades en las nuevas ramas industriales. Pero esta mentira es tan confusa como ingeniosa. Una mentira a medias no es verdad. “No se atreven a afirmar directamente que los mismos obreros desalojados encuentran empleo en nuevas ramas de trabajo, pues los hechos hablan demasiado alto contra ello. Sólo afirman, en realidad, que se abren nuevas posibilidades de trabajo para otros sectores de la clase obrera; por ejemplo, para aquella parte de la generación obrera juvenil que estaba ya preparada para ingresar a la rama industrial desaparecida [Marx]” [12]. Quienes encuentran trabajo en esas nuevas ramas industriales, son gente preparada para ello, ya que la industria cada vez se hace más compleja, se necesitan de la mano de obra barata de los técnicos y de los orgullosos licenciados dispuestos a dar lo mejor de sí, para eliminar a sus colegas que las hacen competencia como buitres tras el último pedazo de carne putrefacta. Y supongamos como dice Marx que, si los obreros consiguieran trabajo en esas nuevas ramas, ¿acaso estaría igual de pagado? Eso iría en contra de las leyes de la economía, pues cada vez se hace más patente la necesidad de trabajo complejo que simple, por la misma razón de que las nuevas ramas industriales son cada vez más complejas.

Resumiendo: Cuanto más crece el capital productivo, más se extiende la división del trabajo y la aplicación de maquinaria. Y cuanto más se extiende la división del trabajo y la aplicación de la maquinaria, más se acentúa la competencia entre los obreros y más se reduce su salario [Marx].

Pero al fin y al cabo, lo que hace la clase capitalista es acrecentar la crisis, ya que al aumentar la masa de pobres, disminuye los compradores y los capitalistas a su vez, al producir más y más mercancías en su sed insaciable por las ganancias no hacen más que saturarr el mercado ya de por sí obeso, provocando una sobreproducción de mercancías que la clase obrera, su principal comprador, no puede ya comprar.

Como vemos, los intereses de los capitalistas no van para nada de la mano del proletariado. Y éste último, cuando tenga conciencia de clase, de su situación como fuerza progresista y sepa en verdad quién es su verdaderos enemigo, entonces no habrá nada ni nadie que detenga el inevitable curso de la historia. Sólo así, es como la clase obrera se convertirá de esclava, en hombres libres.

[1] Escrito de Karl Marx sobre las bases de las conferencias pronunciadas en la segunda quincena de diciembre de 1847.
[2]Marx: En la historia del comercio hemos asistido a períodos de mala cosecha algodonera, en que unos cuantos capitalistas coligados pugnaban por comprar, no ya cien balas de algodón, sino todas las reservas de algodón de la tierra.
[3] Para que se nivelen los precios, el precio de las mercancías tiene que subir también. Así por ejemplo si sube el precio del maíz, el precio de las demás mercancías baja en relación con la del maíz. Y siendo el maíz un alimento de la canasta básica, subirán de igual forma el precio de las demás mercancías. Esto explica por qué el gobierno ajusta algunos precios de varias mercancías al mismo tiempo cuando una sube, aunque las demás tengan el mismo costo de producción y la misma oferta y demanda.
[4] Ya nadie invierte en los “walk-man” o en discos de 3 1/2 por la aparición del Compact disc. Y en cambio, cuando aparecieron los compact disc, una masa de capitales aumentó en esa producción.
[5] Marx: Hay obreros, millones de obreros, que no ganan lo necesario para poder vivir y procrear; pero el salario de la clase en conjunto se nivela, dentro de sus oscilaciones, sobre la base de este mínimo.
[6] Marx refiere a los modos de producción en: comunidad primitiva, esclavismo, feudalismo, capitalismo y comunismo. Cada una con sus respectivas relaciones económicas sociales.
[7] Es por ello que para los marxistas, el capitalismo no se concibe como eterno, por que algún día las masas explotadas de obreros y campesinos, tumbarán a los explotadores, a los capitalistas. Y las situaciones que impulsarán este cambio son las presiones que ejercen sobre los explotados: las crisis, el desempleo, el acrecentamiento del poder capitalista sobre el proletario, la lucha entre el salario obrero y la ganancia capitalista, etc.
[8] Marx: decir que los intereses del capital y los intereses de los obreros son los mismos, equivale simplemente a decir que el capital y el trabajo asalariado son dos aspectos de una misma relación.
[9] Marx: En el siglo XVI, a consecuencia del descubrimiento de América de minas más ricas y más fáciles de explotar, aumentó el volumen de oro y plata que circulaba en Europa. El valor del oro y la plata bajó, por tanto, en relación con la demás mercancías. Los obreros seguían cobrando por su fuerza de trabajo la misma cantidad de plata acuñada. El precio en dinero de su trabajo seguía siendo el mismo, y, sin embargo, su salario había disminuido, pues a cambio de esta cantidad de plata, obtenían ahora una cantidad menor de otras mercancías. Fue ésta una de las circunstancias que fomentaron el incremento de capital y el auge de la burguesía del siglo XVI.
[10] Otro ejemplo es que de 1882 a 1912 el alza salarial en Alemania fue del 25%, pero los artículos de primera necesidad subieron un 40%. Claramente en salario real disminuyó en desventaja del proletariado. Y en la actualidad se ha ido agravando esta distancia abismal.
[11] En cuanto a las guerras industriales entre capitalistas, Marx dice: Esta guerra presenta la particularidad de que en ella las batallas no se ganan enrolando a ejércitos obreros, como dándoles por terminado su servicio militar. Los generales, los capitalistas rivalizan a quien despiden más soldados industriales.
[12] Marx: A los señores capitalistas no les faltarán carne y sangre fresca explotables y dejarán que los muertos entierren a sus muertos.