Primero de Mayo en solidaridad con los pueblos sometidos a guerras imperialistas

Célula David Alfaro Siqueiros. Partido Comunista de México

Los trabajadores del mundo día con día somos victimas de las injusticias que genera la economía capitalista, nos encontramos en medio de una crisis que amenaza con arrebatarnos todo aquello que la naturaleza nos ha proporcionado a partir de nuestro trabajo, amenaza incluso la vida misma de nuestro planeta. Esta crisis generada por los empresarios, por los capitalistas que dictan sus leyes para seguir viviendo a costas de nuestro trabajo, para seguir explotándonos sin piedad hasta nuestra muerte.

Es evidente que como trabajadores estamos siendo acarreados hacia el cauce de la barbarie. Poco a poco nos han arrebatado los derechos que la clase trabajadora conquistó tras largos años de ardua lucha, que costo la vida de muchos trabajadores. Vemos como los centros imperialistas imponen las nuevas formas de política antiobrera, por medio de los gobiernos burgueses que pactan tratados militares, o llamados por ellos, tratados comerciales. El ansia de ganancia de los grandes capitalistas ha orillado a la clase trabajadora a una situación trágica de existencia, promoviendo la mano de obra barata por medio de las reformas políticas de todos los rangos de la vida de la humanidad. Reformas laborales, mismas que pretenden eliminar los derechos de los trabajadores, reformas educativas, que se encargan de preparar a los próximos mercantes del trabajo barato, reformas políticas que en nombre de la justicia social implantan el terror por medio de la política militar. Es esto a lo que los pueblos del mundo, en especial la clase trabajadora, se encuentran atados.



La situación crítica de la economía capitalista se ha caracterizado por la explotación del hombre por el hombre y la explotación desmedida de la naturaleza, que en su conjunto generan la sobreproducción y la concentración de ésta en pocas manos. En los tiempos como los nuestros en los que los grandes empresarios del mundo que comandan el mercado, y que se sirven de los gobiernos imperialistas para abrir las puertas a la venta de sus mercancías, se encuentran a la defensiva ante esta crisis, con tal de no dejar de ganar, pretenden crear políticas que permitan que esta crisis la paguemos los trabajadores con nuestro trabajo, por el cual pagan poco, incluso con nuestras propias vidas, ya que fomentan las guerras con el propósito de implantar el dominio económico, guerras en las cuales solo perece el pueblo trabajador, ya son los obreros e hijos de obreros a quines mandan a combatir a estas guerras engañándolos con la falacia del servicio a la patria y promoviendo el odio de clase ante nuestros hermanos de clase de otros pueblos. El sistema capitalista refleja su ineficacia ante sus contradicciones, y promueve con ello las reformas antiobrera, que como en nuestro país, también se están imponiendo en todos los países del mundo capitalista, como en Grecia, España, Portugal, Francia, Inglaterra incluso en los EE.UU. Los obreros de los países del mundo pasamos por la misma situación, es necesario tomar conciencia de ello.

En nuestro país, nuestro pueblo esta siendo sujeto a estas políticas feroces que van devorando día con día a todos los trabajadores. La crisis económica se siguió acompañada por una crisis política dentro de la burguesía nacional, la cual ocasionó una movilización de mas de un millón de mexicanos durante y post el proceso electoral, movilización que sirvió como parámetro para medir la política burguesa, su densidad y su forma de operar. Inmediatamente se anunció un espaldarazo a las fuerzas militares, se desato una guerra irregular contra el pueblo trabajador, llamada por la burguesía guerra contra el crimen organizado, se crearon grupos narcos-paramilitares que en conjunto con las fuerzas castrenses han venido asesinado a miles de trabajadores los cuales presentan como presuntos delincuentes, un problema que como en Colombia son los falsos positivos. La violencia desmedida que la burguesía desato contra el pueblo ha generado un clima tal de terror y de sometimiento del pueblo, un clima perfecto para impulsar las reformas antipopulares, antiobreras, mismas de las cuales ahora somos victimas como trabajadores, y que solo falto un soplo para que sean aprobadas por los políticos burgueses que sesionan en el congreso de la unión. Un clima de guerra intervencionista que se disfraza como de seguridad nacional, que tan solo ha servido de proteccioncita a los monopolios, en contra de cualquier reclamo popular, ya que no olvidamos la situación de las comunidades que han decidido defender su patrimonio y la respuesta de han obtenido de las instancias federales y de los grupos paramilitares. A los trabajadores nos han mantenido con un opio somnoliento que no nos permite organizarnos, que nos hace ver lo que vivimos como algo normal. Es hora de despertar.

El gobierno de nuestro país ha tomado decisiones que solo benefician a la camarilla empresarial transnacional, su posición ante las intervenciones militares de la O.T.A.N, su posición neutra en la cual se encuentra de por medio la venta de petróleo, que a estas alturas ya no pertenece a la nación, ya que Petróleos Mexicanos hace tiempo que ha pasado a ser administrada por Repsol, una petrolera de la oligarquía española, tras la llamada reforma energética aprobada dentro del marco de esta guerra irregular . Esa posición neutra ante las intervenciones militares encabezadas por EE.UU. y por los miembros de la O.T.A.N, no es otra cosa más que la aprobación a estas guerras que se han venido llevando desde principios de este siglo en países como en Afganistán, Irak, Siria, Libia, y todas las intervenciones imperialistas que someten a los pueblos del mundo, a los trabajadores.

No nos queda duda, la política del gobierno de nuestro país, que se encuentra en manos de la burguesía, es una política de guerra contra los trabajadores, ya no solo contra los trabajadores de nuestro país, sino contra los trabajadores del mundo entero.

Plantearnos esto, nos lleva a la necesidad de plantearnos la solidaridad con los trabajadores del mundo, ya que nos damos cuenta que el enemigo a vencer se llama capitalismo, en su fase superior, su fase imperialista.

Que nuestro primero de mayo no sea sólo un día de lucha, que nuestro primero de mayo sea un día mas de esta lucha constante que los trabajadores del mundo llevamos por nuestra subsistencia, que sea un día de solidaridad internacional con todos aquellos trabajadores que resisten contra los monopolios, contra el capitalismo en cualquier parte del mundo. Que sea un día de solidaridad con los pueblos sometidos a las guerras imperialistas, así como a los que sufren la guerra irregular a lo largo de nuestra América latina.

¡Por la solidaridad internacional!
¡Contra las guerras imperialistas!
¡Contra el capitalismo!
¡Por la clase trabajadora!
¡Proletarios de todos los países, uníos!