Breve respuesta a un artículo por encargo

Marco Vinicio Dávila Juárez, miembro del Buró Político del Partido Comunista de México
07.Nov.11 :: Opinión

Con la afirmación muy optimista pero muy vaga y subjetiva de que “millones” de personas en todo el mundo comienzan a ocupar edificios públicos, empieza Raúl Zibechi su artículo por encargo Las dificultades para manejar nuestros desacuerdos publicado en la Jornada el día 4 de noviembre pasado, y así con el mismo subjetivismo afirma que el Partido Comunista de Grecia se coordinó con la policía griega para contener a algunos “miles” que, en Grecia querían tomar el parlamento para manifestar su descontento.



Dejaré de lado aquella vieja frase de jurisconsulto de que el que acusa debe probar. Porque lo que prueba el artículo citado es que su autor, que seguramente conoce los acontecimientos, no de los últimos días, sino de los últimos años en Grecia, escribe su artículo con todo el dogmatismo del mundo para ocultar que las huelgas generales, exitosas por lo masivas, en las que participan ahí sí, millones de trabajadores, migrantes y desempleados, han debido su éxito a que logran paralizar la producción de la riqueza, es decir que le pegan al capital en donde se le debe pegar; la toma de calles, espacios públicos, edificios abandonados y oficinas gubernamentales, si bien son parte de las manifestaciones y protestas no pasan de eso. Por eso es que han tenido tanto éxito mediático los indignados okupa de Wall Street, venden en los medios y no ponen en riesgo al capitalismo. Tampoco vamos a probar aquí quiénes han tomado el parlamento y la Plaza Sintagma y las calles de 70 ciudades griegas, quiénes han llamado desde el Partenón a los pueblos de Europa a levantarse, quiénes han cerrado los puertos, los aeropuertos las estaciones del ferrocarril, quienes han parado las fábricas y las oficinas públicas, quienes han unido a los campesinos, a los autónomos, a las mujeres y a los estudiantes en un frente único de clase, pues de ello da cuenta incluso la prensa comercial.

En las agudizaciones de crisis capitalista, es decir en los periodos en que la crisis económica se profundiza golpeando principalmente a los trabajadores y demás sectores populares, pero también a las capas medias de la población, o sea a la pequeña burguesía pauperizada, la ideología dominante, la ideología de la clase dominante también entra en crisis. Es en este contexto que emergen sectores pequeñoburgueses radicalizados, que sin claridad ideológica buscan desesperadamente hacerse ver y oír. No se identifican con la clase obrera ni con la ideología de la clase obrera, su individualismo y su desprecio por la organización hacen evidente su alejamiento del trabajo productivo. No negamos que haya ahí gente honesta y verdaderamente contraria al sistema capitalista, pero pueden ser presa fácil de manipulación policiaca para actuar como provocadores contra cualquier movimiento obrero organizado, de ahí la correcta caracterización de fascistas. Si algún investigador extrae de esos grupos conclusiones generales que le hagan ver en ellos manifestaciones “anti sistémicas en busca de un mundo nuevo”, sólo es, como diría Carlos Marx refiriéndose a Bakunin, “que la base de su revolución social –del investigador, en este caso– es la voluntad y no las condiciones materiales”. Porque hay que decir que no todos los movimientos “anti sistémicos” luchan por un mundo nuevo, algunos movimientos sólo expresan el descontento de sus miembros porque comienzan a ser golpeados por la crisis económica, si el gobierno les prometiera o les devolviera su antiguo estatus dejarían toda su rebeldía en ese momento. Así, quienes se empeñan en revivir los viejos debates no somos los comunistas, sino aquellos que no aprenden de la Historia.

En la lucha contra el capitalismo, como en cualquier lucha que sea verdadera la estrategia y la táctica la deciden o la imponen quienes tienen la correlación de fuerzas para hacerlo, no los grupúsculos, por muy ruidosos que sean, no los individuos, por muy brillantes que parezcan, no los indignados, por muy atrayentes que resulten en los noticieros matutinos; si los anarquistas y los autónomos no tienen una estrategia para derrocar el sistema, es un problema de su concepción de la lucha, si desconoce el autor la estrategia del Partido Comunista de Grecia, no por eso se puede afirmar que los comunistas griegos no tienen una estrategia para derrocar el sistema. El PAME y el KKE han desarrollado durante más de diez años una política de masas correcta, basada en un análisis científico, es decir marxista, de la realidad griega. Ellos advirtieron desde entonces todas las consecuencias de la crisis y previeron que Grecia era un eslabón muy débil de la cadena imperialista de la Unión Europea, a partir de esas conclusiones trabajaron arduamente por ganarse a la clase obrera conquistando sobre todo a las bases sindicales que en los últimos años han decidido irse a la huelga a pesar y aún en contra de sus direcciones sindicales amarillas. Y por supuesto que hay decenas de tácticas eficientes para intentar neutralizar la lucha de clases, algunas de ellas las pudimos observar en la pasada huelga de 48 horas del 19 y 20 de octubre, cuando las capuchas negras y demás bandas anarco fascistas atacaron al contingente del PAME en evidente contubernio con la policía. Menos mal que, aunque tímidamente, en el artículo se acepta la posibilidad de que la policía sí haya infiltrado la marcha para radicalizar la protesta. Quedó pendiente de escribirse lo que Zibechi entiende por “radicalizar”. Aquí si usaremos aquella vieja frase de jurisconsulto de que a confesión de parte, relevo de pruebas.

Claro que hay contradicciones que afectan a los movimientos. Claro que hay objetivos opuestos entre la lucha de los trabajadores sindicalistas de Grecia acuerpados en el Frente Militante de los Trabajadores (PAME) y en el Partido Comunista de Grecia (KKE) y los grupos anarco fascistas y encapuchados, que por cierto no son “una parte considerable de la población”; claro que hay objetivos opuestos entre la “celebre consigna” altermundista de que Un mundo mejor es posible y la no menos celebre consigna ¡Proletarios de todos los países, uníos! La primera no deja de ser un grito desesperado de quienes quieren cambiar el mundo sin tomar el poder, mientras que la segunda es el grito de combate de la clase obrera organizada en su partido, que luchan por la toma del poder y la socialización de los medios de producción.

Las decenas de heridos fueron todos miembros del Frente Militante de los Trabajadores y del Partido Comunista de Grecia, el muerto fue nuestro camarada Dimitris Kotzaridis, curiosa ecuación la que se hace, los agresores –según Zibechi– pusieron el muerto y los heridos, “los agredidos”, bien gracias. Al tergiversar la realidad quien actúa como un defensor del sistema es Raúl Zibechi.

Uno de los principios comunistas es el internacionalismo proletario, y muchas veces a los comunistas de México hemos expresado nuestra solidaridad y nuestro apoyo a los trabajadores del mundo sin ningún temor por las consecuencias, lo mismo ayer, y siempre para las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejército del Pueblo y el Partido Comunista Clandestino de Colombia, que hoy para el Partido Comunista de Grecia y el PAME.