El Comunista

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Represión en Cancún

RICARDO MENDOZA  :: 10.11.20

Lo sucedido ayer en Cancún es una muestra de cómo las cosas no cambian mágicamente con un cambio de gobierno y de partido en el poder…


(Foto tomada de Internet)

El día de ayer lunes 9 de noviembre de 2020 se llevó a cabo una manifestación en protesta por el asesinato de Bianca Alejandrina Lorenzana Alvarado, “Alexis”, joven de 20 años, cuyo cuerpo sin vida fue localizado el domingo por la noche, luego de su desaparición el pasado 7 de noviembre. La marcha de protesta con alrededor de 500 manifestantes, llegó al Palacio Municipal de Cancún tornándose de manera violenta, ante está situación hizo su aparición la policía municipal de mando único con equipo antimotines, disparando al aire, y lanzando gases lacrimógenos a las manifestantes, dejando consigo varios heridos.

 

Más allá de los rumores de detenciones, heridos, complots y demás, conviene reafirmar ciertos aspectos del carácter de las fuerzas de seguridad. La policía y el ejército, son el brazo represor del Estado burgués, su función no cambia sin importar los cambios de gobierno ni de partidos. En los momentos sociales más álgidos, cuando las cosas se salen del control oficial, los cuerpos policiacos de todos niveles, o el ejercito -dependiendo de la gravedad del asunto- actuarán llevando a cabo su principal función, reprimir.

 

Cuando se habla de orden y seguridad no debe entenderse como algo para todos los ciudadanos, en democracia -la dictadura de la burguesía-, el orden es que la mayoría sigamos produciendo y trabajando sin importar las condiciones laborales, sin protestar. Seguridad es que las inversiones y las ganancias de los burgueses continúen intactas sin importar el clima social, los desastres naturales o como viene pasando este año, las emergencias sanitarias.

 

Orden y seguridad, bajo el Estado burgués no significa certidumbre laboral, no más asaltos en el transporte público, ni no más asesinatos de mujeres. Orden y seguridad en el Estado mexicano significa certeza para que continúe la explotación laboral y seguridad de que no habrá revueltas sociales que se salgan de control.

 

También se puede apreciar como cuando las cosas se salen de control, los protocolos de actuación policial y los derechos humanos que tanto presumen las democracias burguesas, automáticamente desaparecen y se vuelven letra muerta. Ya después se buscará -como siempre- endilgar culpas y buscar responsables, mientras que los problemas sociales de fondo continuarán sin resolverse.

 

Lo sucedido ayer en Cancún es una muestra de cómo las cosas no cambian mágicamente con un cambio de gobierno y de partido en el poder. En aquel municipio, Morena repitió las viejas prácticas priistas imponiendo a un personaje mediáticamente popular sin ninguna experiencia de gobierno, Mara Lezama, quien actualmente se encuentra señalada por enriquecimiento ilícito e inexplicable, pues en tan solo cuatro años ha visto aumentar exageradamente su patrimonio. De igual forma la represión en Cancún nos enseña como el cambio de nombre de las fuerzas represivas no cambia su naturaleza. Mientras la policía de mando único irrumpía en la manifestación como en los mejores tiempos del PRI, la Guardia Nacional vigilaba impasible el accionar de los cuerpos estatales, haciendo caso omiso de los gritos de los ciudadanos que pedían su intervención para parar la represión.

 

Por eso, mientras que los gobiernos, municipal y estatal se echan la culpa por la violenta actuación policial, mientras que los seguidores de la 4T buscan explicar un supuesto complot para desprestigiar a su gobierno (Al partido Morena pertenece la presidenta municipal de Benito Juárez, el municipio cuya cabecera se encuentra en Cancún). Es obligación de los Comunistas recordar la naturaleza de las fuerzas represivas y las prioridades del Estado burgués.


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