El Comunista

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Editorial julio 2020

El Comunista :: 14.07.20

El Covid-19, el T-MEC y la el camino de la clase obrera
Han pasado seis meses de que la emergencia sanitaria por el Covid-19 se cernió en México, que ahora se encuentra entre los primeros diez países con mayor numero contagios (más de 300mil) y fallecimientos (superando los 40mil). Pero ésta situación ha afectado de forma distinta a la clase obrera y a los empresarios…

Han pasado seis meses de que la emergencia sanitaria por el Covid-19 se cernió en México, que ahora se encuentra entre los primeros diez países con mayor numero contagios (más de 300mil) y fallecimientos (superando los 40mil). Pero ésta situación ha afectado de forma distinta a la clase obrera y a los empresarios; para los primeros aumentó la miseria, más de 12 millones perdieron su empleo, además de la enfermedad padecieron el precario sistema de salud que también pone en riesgo a los trabajadores de este sector, y los fallecidos son en su mayoría trabajadores que no pudieron “quedarse en su casa” por que requerían ingresos para no pasar hambre, y los que continuaron trabajan lo hicieron arriesgando su salud y la de sus familias.

Para los empresarios el gobierno tuvo tolerancia y les permitió continuar su explotación, pues fueron muchas las fábricas y empresas que no pararon labores, y con la nueva normalidad (decretada en el momento de mayor número de contagios diarios) se consintió el regreso a labores ahí donde los trabajadores habían ganado el irse a casa con sueldo, con lo que escoge respaldar las ganancias de los empresarios por sobre la vida de los trabajadores. Esto evidencia el carácter burgués del actual gobierno, su supeditación a los monopolios.

Esta conclusión también ha sido demostrada con la firma del T-MEC, pues los monopolios de México, Estados Unidos y Canadá son los verdaderos beneficiarios del tratado. Por si faltara más evidencia el 8 de julio López Obrador acompañado del Consejo Asesor Empresarial se reunión con Donald Trump y un grupo de empresarios norteamericanos. Las implicaciones de tal acuerdo serán  lesivas para la clase obrera, tal como ocurrió con el TLCAN, por tanto es falso que sea la puerta para que permitirá a los trabajadores hacer frente a la crisis económica; pero si es la entrada a una alianza interimperialista en que los monopolios de los países implicados cierran filas para consolidar un bloque económico con características proteccionistas que les permita fortalecerse en la disputa por la cúspide de la pirámide imperialista.

Aunque los monopolios de Canadá, Estados Unidos y México, han dirimido parte de sus diferencias en torno a objetivos comunes, esto no implica que las contradicciones entre ellos desaparezcan. Tal cuestión se reproduce al interior de México, los empresarios mexicanos en defensa de su interés común como clase social colocaron a López Obrador en la presidencia, pero esto no despareció las discrepancias entre ellos. Esto explica por qué López Obrador tuvo un apoyo prácticamente unánime para las reformas constitucionales requeridas para la aprobación del T-MEC, pero al mismo tiempo se enfrenta con sectores de la misma burguesía (pequeña burguesía y estratos de la misma clase no favorecidos por el T-MEC) que no están del todo conforme con su administración y se expresan en agrupaciones como el Bloque Opositor Amplio (BOA) y Frente Nacional Anti AMLO (FRENA).

Es erróneo ver una querella irresoluble entre estos  grupos opositores y la burguesía que acompañó AMLO a Washington; de hecho en esta posición empresarial el conjunto de la burguesía mexicana tiene a su reserva política para sustituir la gestión “socialdemócrata” de AMLO cuando ya no la consideren de utilidad. La “polarización” entre  el gobierno de AMLO y su oposición de “derecha” es únicamente aparente, ambos grupos resguardan los intereses de los monopolios, por tanto no debemos dejarnos desorientar por los conciliadores, la clase obrera no debe encerrarse en el falso dilema de elegir uno u otro grupo burgués, sino que debe afirmar sus intereses como clase e impulsar la verdadera polarización que escinde a la sociedad: capital/ trabajo o clase obrera frente a los monopolios.

Por tanto, ante la aprobación del T-MEC y  la crisis económica mundial que ya se avizoraba y se agudizó con la pandemia del Covid-19, la clase obrera tiene solamente un camino: la lucha abierta contra los monopolios nacionales y extranjeros. Los caminos del porvenir para los trabajadores son la lucha contra el desempleo y la precariedad, contra los recortes al presupuesto social y los despidos, la lucha contra el recorte salarios y el sindicalismo colaboracionista (charro). En este camino la clase obrera no está sola, cuenta con los sectores populares (pequeños comerciantes, trabajadores precarios, campesinos) y los pueblos originarios, para emprender una lucha anticapitalista y antimonopolista.


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