La política migratoria y el rostro reaccionario de la 4T

01.Oct.19    Noticias nacionales
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Detrás de discursos demagógicos y tergiversadores se esconde el hilo de una política internacional migratoria que unifica en la represión, militarización y prohibiciones legales .


Los hechos contradicen las palabras. Especialmente las pronunciadas por Andrés Manuel López Obrador, acerca de que lo fundamental es brindar alternativas a la pobreza que asola a los migrantes de origen centroamericano y resguardar sus derechos humanos. También aquellas que pronuncia en el mismo tono el actual Secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard. Y las que ocultan el verdadero carácter de lo que denominan “política exterior de unidad nacional”, llevada a cabo con sus aliados.

Detrás de discursos demagógicos y tergiversadores se esconde el hilo de una política internacional migratoria que unifica en la represión, militarización y prohibiciones legales a diversos gobiernos capitalistas, independientemente del matiz y orientación que se atribuyen a sí mismos. En Chile y Brasil, recrudecimiento de xenofobia y racismo. En Ecuador, restricciones ampliadas contra los derechos de los migrantes de origen africano y haitiano. En México, como en EU, Tolerancia Cero.

Las medidas que en México el gobierno actual promueve como ejemplo de humanidad frente a los migrantes, acciones que al mismo tiempo denomina como estrategia de seguridad interna y para la protección de sus ciudadanos, despiertan en sus funcionarios de Estado, en sus más acérrimos y conservadores partidarios o distintos compañeros de viaje los más vivos aplausos, justificaciones y consideraciones reaccionarias en respaldo a lo anterior.

La política migratoria de la Cuarta Transformación es la aplicación nacional de las directivas fundamentales que los monopolios en Estados Unidos y México han delineado en vistas de sus acuerdos comerciales y de la evidente nueva crisis económica capitalista. Esta política migratoria está dirigida en contra de los migrantes de origen mexicano en ruta a EU, de los miles y miles de migrantes de origen centroamericano y haitiano, así como en particular contra quienes migran del continente africano.

Las múltiples redadas federales en Estados Unidos contra los trabajadores migrantes de origen mexicano en EU se llevan a cabo bajo el solapamiento del Estado burgués en México, desde el cual se pronuncian denuncias y extrañamientos, pero nada más que simulaciones y reclamos estériles. El Gobierno de AMLO no mueve un dedo contra esta situación y sus consecuencias porque está en completa complicidad con ello. El mismo gobierno que no hace nada contra la Tolerancia Cero en EU, contribuye a ella con redadas contra los migrantes mexicanos por motivos sociales o económicos en la frontera con dicho país y su retorno a sus estados de procedencia.

En el caso de los migrantes de origen centroamericano, ha acordado públicamente convalidar la violación de su derecho de refugio en EU al colaborar en que miles de estos migrantes sean forzados a esperar las resoluciones legales al respecto en México. Para deshacerse de todos aquellos que no son requeridos como fuerza de trabajo precarizada en ninguno de estos dos países, los migrantes son persuadidos o coaccionados para conceder su traslado no a las ciudades de la frontera, sino hasta el estado de Chiapas y la frontera con Guatemala, con lo cual impiden su lucha y defensa de sus intereses.

Frente a los migrantes provenientes de diversos países del continente africano, la 4T saca a relucir un amplio arsenal de atropellos legales o extralegales. Al igual que en el caso de los migrantes de origen centroamericano y mexicano, se viola sistemáticamente su derecho al libre tránsito y al derecho al refugio y a la regularización de una estancia definitiva en EU o México. Para su contención se emplea la represión de distintos cuerpos armados y su encierro irregular en estaciones migratorias.

Los migrantes de origen africano han señalado que sus países se encuentran divididos y en la miseria por los intereses de diversos grupos capitalistas y el acompañamiento de estos por parte de sus respectivos Estados. En México se encuentran en cautiverio, sin la alimentación, la atención médica y las condiciones de alojamiento elementales. Obligados a contribuir a la acumulación de capital por parte de la burguesía y aturdidos por redadas de sur a norte.

En el caso de los migrantes africanos, el gobierno obradorista ha violado sus propias disposiciones legales para que los salvoconductos migratorios u oficios de salida ya no permitan el tránsito por México durante el plazo de veinte días para abandonar el país, sino se les obligue a salir de México por el puerto fronterizo más cercano al punto geográfico en el que se encuentren. Es decir, o dejan el territorio nacional por la frontera con Guatemala o se encapsulan sin opción en Chiapas.

Al mismo tiempo, migrantes de origen caribeño (Haití) o africano (múltiples naciones) son retornados a la fuerza al estado de Chiapas pues no se les reconoce derecho para recorrer el país, pero en los hechos tampoco se les reconoce derecho para permanecer en México pues a sus trámites ante el INM o COMAR les responden las negativas más disparatadas o en la mayoría de los casos simplemente les dan largas burocráticas a sus solicitudes de refugio o regularización. Con lo cual, en los hechos, la 4T y todo el Estado burgués que representa les niega el derecho de asilo, permanencia o refugio sin hacerlo formalmente. Lo cual está al servicio y a tono con las nuevas disposiciones migratorias en EU.

A las acciones emprendidas por el gobierno obradorista y sus aliados de los gobiernos estatales en el sur-sureste, se suman otras disposiciones internacionales que en beneficio de los capitalistas determinan sus Estados. Es el caso del acuerdo de Tercer País Seguro entre Estados Unidos y Guatemala, el cual legalmente convierte a este último país en una prisión forzada para migrantes de origen multinacional, en especial de El Salvador y Honduras. México, mediante la ilegalidad que los discursos afirman se ha desterrado, también es una cárcel de 1,973 millones de km² para TODOS los migrantes.

México, bajo el Gobierno Obrador y la colaboración de sus diversos aliados político-electorales, así como de sus más reaccionarios “opositores”, lleva a la práctica una política criminal contra los y las trabajadores migrantes. Aplica en los hechos las dictaminaciones del Tercer País Seguro que favorecen a la burguesía, pero su renuencia a firmar oficialmente un acuerdo de este tipo es por su negativa a siquiera reconocer en el papel determinados derechos para todos los migrantes en México.

En la política migratoria obradorista reluce el salvajismo, la arbitrariedad, el uso de la ilegalidad y de la fuerza en beneficio de la burguesía y sus monopolios. Como en EU y Canadá, la migración sólo es admitida en función de los estrechos intereses de la clase dominante y sus socios internacionales. La clase obrera de origen mexicano requiere de aliado a todos los migrantes, requiere sumarlos a su lucha inmediata y por su propia liberación como hermanos de clase que son. Ser verdugo de nuestros hermanos de clase es corromperse como trabajadores, sujetar las armas que serán dirigidas contra sí mismos, contra toda la clase obrera, independientemente de su nacionalidad. Los y las trabajadoras migrantes sólo pueden tener de aliado firme y abnegado en México a la clase obrera, pues en esta se encuentra la verdadera oposición a los capitalistas y al gobierno obradorista que los ataca e incrimina.