Los defensores de la paz

16.Sep.19    Opinión
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Editorial de septiembre

Más vale no olvidar de qué lado se colocan los defensores de la paz ante los monopolios, no sea que en lugar de ayudarlos a derrumbarse se le ayude a mantenerse de pie.


El panorama político de Latinoamérica ha cambiado de forma estrepitosa con la declaración de la segunda Marquetalia por las FARC-EP, que regresan al escenario político fortaleciendo las posiciones de abierta oposición al capitalismo y en busca de una trasformación radical de la sociedad, pues justo esto es el significado de la “paz con justicia social”.

Pronto han llovido las inculpaciones contra quienes no están dispuestos a doblar las rodillas mientras el Estado colombiano asesina a exguerrilleros que dejaron las armas y a líderes sociales, mientras los acuerdos de paz no son cumplidos, y sobre todo, mientras continúa la violencia contra los trabajadores y no se vislumbra el surgimiento de la justicia social.

Pero el incumplimiento de los acuerdos de paz es la envoltura del fenómeno, de fondo la posición que se tome con relación a las FARC-EP esclarecerá el carácter de las fuerzas políticas que nuevamente se ven ante la disyuntiva entre reforma y revolución, entre la aceptación o no de todas las formas de lucha, entre un programa que contemple el objetivo estratégico de la toma del poder o la integración al Estado burgués.

Quienes dicen que la “disidencia” encabezada por Iván Marques, Santrich y el Paisa, pone en peligro el cumplimiento de los acuerdos de paz o que dan la excusa para la no implementación de dichos, olvidan que el Estado colombiano no necesitó pretexto alguno para incumplir los acuerdos y no impulsar las reformas acordadas para avanzar en la justicia social. Para los que ven en la segunda Marquetalia una provocación son los mismos que se empeñan en seguir dando aires al progresismo, al capitalismo con rostro humano, y son también los mismos que ven en López Obrador el nuevo baluarte de la “izquierda” en América Latina.

Con una mirada superficial parecería que la posición política que busca la paz es la que ve en el progresismo el camino para la transformación social, y que el resurgimiento de las FARC-EP es la vía guerrerista. Pero hagamos una reflexión más concienzuda de la pregunta ¿quiénes son los verdaderos defensores de la paz?

En todo el mundo donde domina el capitalismo existe una guerra encubierta por la deshumanización, la ideología burguesa y la legalidad dictada por el sistema de explotación. Aceptar la existencia de la lucha de clases implica comprender que entre burgueses y proletarios existe una guerra en donde no cabe la neutralidad y donde normalmente la violencia es contra los desposeídos (los miles que mueren de hambre, de enfermedades curables, por la violencia y descomposición social, pobreza, etcétera).

Si la meta de una fuerza política no es abolir el sistema de explotación asalariada, su posición es en realidad continuar con el sometimiento de los trabajadores, y no hacen sino encubrir la guerra de los monopolios contra los obreros, campesinos, pequeños propietarios, pueblos originarios, y demás masas populares. La violencia que engendra el capitalismo no puede desaparecer sino es a través de la desaparición del propio sistema actual. Por tanto, los que toman el camino de la insumisión y ejercen el derecho universal de los pueblos a la rebelión, son los verdaderos defensores de la paz.

Los defensores de la paz son los que se declaran contra el capitalismo y no sólo contra la gestión neoliberal; son los que no se conforman con el mal menor del progresismo o la nueva socialdemocracia; son los que denuncian a contra corriente las políticas anti obreras y anti populares que implementa el gobierno de López Obrador, son los que hacen evidente que las políticas cuya forma parece benéfica a los trabajadores, en esencia lo son para los empresarios; son los que encaran las políticas de base capitalista recubiertas de bienestar social.

En Colombia los defensores de la paz son las FARC-EP; en México los que aspirando al socialismo confrontamos toda gestión burguesa, incluida la de López Obrador. En el mundo los verdaderos defensores de la paz son quienes se declaran en abierta rebelión anticapitalista y antimonopolista teniendo por objetivo la construcción de una sociedad sin explotados ni explotadores, donde la desaparición de las clases sociales lleve a que la guerra interimperialista no exista, ni tampoco la incesante guerra entre las clases sociales antagónicas que, quiéranlo o no, acéptenlo o no, atraviesa a toda la sociedad.

Ante la amenaza de una nueva crisis económica, que implicará el reforzamiento de las políticas anti obreras y antipopulares, más vale no olvidar de qué lado se colocan los defensores de la paz ante los monopolios, no sea que en lugar de ayudarlos a derrumbarse se le ayude a mantenerse de pie.