¿Qué opción tenemos las mujeres trabajadoras?

Alma Castillo

El dilema es defender un sistema de salud público, gratuito y de calidad para mujeres y hombres trabajadores o seguir aplaudiendo las medidas anti-obreras y anti-populares que dejan a merced de los empresarios nuestra salud.



Desde hace varios meses el tema sobre la elección del ejercicio pleno de la maternidad es muy sonado en las noticias. Hemos visto televisadas algunas marchas de mujeres exigiendo al gobierno federal la despenalización del aborto en todo el país. Esto no es ninguna novedad, pues durante años se han lanzado estas demandas a los diferentes personajes que representan los poderes gobernantes; y al menos en el plano de la legalidad burguesa, diversas organizaciones a través de los partidos políticos oficiales, han llevado las propuestas de modificación al código penal que criminaliza en casi todo el país a las mujeres que practiquen la interrupción del embarazo.

Pero cabe preguntarse, ¿dónde surge la lucha por conquistar este derecho para las mujeres de todo el mundo? Los primeros países en haber aprobado una ley que respeta el derecho de las mujeres a elegir sobre la interrupción o no de un embarazo, fue en los países socialistas. En 1920 la Unión Soviética decretó la despenalización del aborto, el cual se realizaba de forma gratuita, sólo en hospitales, bajo la instrucción de médicos especializados en el área y con las condiciones de salubridad necesarias.

Mientras tanto en nuestro país como en varios más donde gobierna un sistema político-económico capitalista, las muertes de miles de mujeres, adolescentes y niñas siguen a la alza, pues mismos datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) refieren que 3 de cada 4 abortos practicados en África y América Latina suceden sin condiciones de seguridad y entre un 4.7% y un 13.2% de la mortalidad materna anual puede atribuirse a un aborto sin condiciones de seguridad. […] Cada año hay alrededor de 7 millones de mujeres que son hospitalizadas a consecuencia de un aborto sin condiciones de seguridad .

En nuestro país, pese al logro de la movilización social que permitió la despenalización del aborto en la Ciudad de México en el año 2000, el tema sigue relegado por las administraciones en turno. Por ejemplo, en lo que va del nuevo sexenio, ya son varias las declaraciones donde podemos ver la postura que tienen el actual presidente de la República (AMLO) y el partido que lo respalda (MORENA) respecto al tema del aborto.

AMLO en una de sus conferencias matutinas mencionó acerca de la prohibición y la consulta para despenalizar el aborto: “Me reservo la opinión, porque no quiero polemizar, no quiero tomar partido. Ya hablé de que represento a todos los mexicanos y a todos les debo respeto. Soy también dueño de mi silencio.”

Mientras tanto, Ricardo Monreal coordinador del senado de la República por MORENA, aseguró que el tema del aborto no es una prioridad en la agenda del nuevo gobierno, no entra en los temas importantes a tratar para ellos.
Y mientras en el país mueren y encarcelan mujeres por abortar el presidente prefiere “guardar silencio”, y decide declararlo justo después de que se aprobara una retrógrada ley contra el aborto en el estado de Nuevo León, la cual fuera aplaudida por la senadora de MORENA, Lilly Téllez quien asegura se encargará de promover las mismas acciones para el resto del país.

Tenemos así por un lado al gobierno federal que prefiere “no abrir el debate sobre la despenalización del aborto en México”, y por otro, a personajes de ultra derecha principalmente, agrupados en asociaciones “pro-vida” y/o religiosas, exigiendo medidas punitivas en contra de las mujeres que opten por la interrupción del embarazo.
Más allá de los argumentos que caen en la risible moralidad burguesa, de calificar como buena o mala la práctica del aborto, a los comunistas nos interesa que todas las mujeres de nuestra clase, la clase trabajadora, tengan no sólo derecho a elegir practicar un aborto, sino que puedan tener acceso a un sistema de salud de calidad. Que se aseguren condiciones dignas en caso de concluir con un embarazo o interrumpirlo.

Los comunistas entendemos que el debate está en defender un sistema de salud público, gratuito y de calidad para mujeres y hombres trabajadores, o seguir aplaudiendo las medidas anti-obreras y anti-populares que dejan a merced de los empresarios nuestra salud. Sabemos que de nada sirve levantar las banderas contra la despenalización del aborto, sino se exige a la par la anulación de reformas al sistema de salud que da pasos acelerados a la privatización.

“No querer abrir el debate” significa no omitir la realidad de miles de mujeres mexicanas que son explotadas y marginadas, pues al situarse el aborto y las diversas complicaciones que se tienen tras el parto, dentro de las 5 principales causas de mortalidad materna de acuerdo a la OMS , es evidente que debe ser una prioridad en la agenda política del país.