La CNTE y la 4T en el ámbito educativo

Edgar Stalin Méndez Alcaraz

La disidencia magisterial representada por la CNTE no ha quitado el dedo del renglón en lo que se refiere a la mal publicitada reforma educativa.



La disidencia magisterial representada por la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) no ha quitado el dedo del renglón en lo que se refiere a la mal publicitada reforma educativa, y no es para menos debido a que en la abrogación promovida por el Ejecutivo, no cumplió con los compromisos hechos a todos los docentes de México.
Por comodidad, por conveniencia o por mantener vigentes los principios neoliberales, la actual reforma educativa es una mala copia que refrenda una influencia degradante hacia la labor docente, sucumbe ante a las exigencias del capitalismo, que imposibilita a los maestros el acceso a los derechos más fundamentales para llevar a cabo su labor en condiciones dignas.

En este sentido, los líderes de la CNTE han expresado que como resultado de las reuniones sostenidas con el Ejecutivo, constataron que la iniciativa presentada era desconocida para el presidente por lo que presentaron un pliego petitorio en el que destacan en primer término una verdadera abrogación, y no una que sólo simule sobre la esencia punitiva de dicha reforma.

Otra cuestión es la reinstalación inmediata de los maestros y maestras cesadas durante el sexenio peñista. Se estableció el compromiso de revisar las peticiones de los representantes de la CNTE, pero pese a ello no hay confianza de que se vayan a cumplir las promesas, una vez que la actual reforma ha alcanzado el rango constitucional, por lo tanto, se imposibilita cualquier cambio, adición o derogación, tal y como lo ha ofrecido el Ejecutivo.

Sin dejar de mencionar que ya se construyeron acuerdos y alianzas con el SNTE para la promoción y ejecución de la reforma actual, recibiendo apoyos económicos para iniciar una serie de foros de consulta que ponen en tela de juicio los acuerdos con la CNTE, la carta no garantiza el cumplimiento del pliego petitorio de los maestros y maestras que exigen una derogación total y absoluta de la reforma peñista.

Por otro lado, se tiene que reflexionar en cuanto a las reinstalaciones que se están dando de los maestros cesados durante la administración anterior, puesto que se prestan al engaño y a la simulación. Por eso reiteramos que todos los maestros deben ser reinstalados respetándoles todos sus derechos, no se trata de una reinserción, sino de una reinstalación en la que prevalezca el debido proceso, la debida diligencia y el principio pro persona, respetando la dignidad humana. Sucede lo mismo en las basificaciones de docentes para adquirir su plaza, no deben incurrir en el engaño o en una basificación temporal con una nomenclatura y concepto diferente al que ya existe.

Los maestros y maestras de todo México debemos unificar para crear una visión colectiva, con el fin de enfrentar lo que viene, sin esta unidad el magisterio quedará desprotegido, por lo cual es preciso señalar en todas la tribunas en las que podamos hacer uso de la voz y de la palabra escrita, ¡Unidad magisterial!

¡Trabajadores de la educación de México uníos!