Los comunistas ante la otra crítica a López Obrador

Ángel Chávez
03.Jul.19 :: Opinión

El conjunto de la burguesía está dispuesto a cerrar filas en defensa de sus intereses comunes cuando estos están en peligro.



Desde el inicio de la campaña electoral los comunistas nos pronunciamos en contra de todos los candidatos que se presentaban a los comicios, señalando que ninguno representaba los intereses de la clase obrera y por tanto en las urnas no había opción para los trabajadores. Hemos dicho que el PRI, PAN, PRD y MORENA en esencia son lo mismo porque son partidos burgueses al servicio de los monopolios.

Los comunistas no somos los únicos que sea han presentado como oposición a López Obrador, también existen la de los sectores de la propia burguesía, que arrastran a sectores de la pequeña burguesía en crisis, pero las discrepancias entre estos sectores y el actual gobierno son secundarias, pues tienen el interés común de defender al capitalismo. Por tanto, sólo los comunistas somos la oposición real al actual gobierno en medida que nuestro programa político y de lucha responde a los intereses de la clase obrera y choca abiertamente contra toda forma de gestión del capitalismo.

Hemos insistido en que AMLO llegó al poder por decisión de los grandes empresarios que decidieron que ante el creciente conflicto social que había surgido en los últimos años se requería una nueva forma de gestionar el capitalismo. La salida que se tomó fue impulsar a la socialdemocracia al poder, con esto buscan reconfiguraba la hegemonía de los monopolios y contener la tendencia a la insumisión. Es decir, el pacto que llevó a MORENA al poder fue producto de la defensa de los intereses de la burguesía como clase social.

Esto no impide que existan sectores de la burguesía que están en desacuerdo con tal medida y que consideran que la gestión del capital no debe estar en manos de la socialdemocracia. Esto es lo que explica porque un día antes del informe del 1 de julio, una marcha de oposición a López Obrador salió del Monumento a la revolución. Pero sobre todo esta contradicción al interior de la clase burguesa es un recordatorio de que la socialdemocracia no es la única salida a la crisis del capitalismo y al aumento de la insumisión de la clase obrera.

En otras palabras, las críticas de los sectores de “derecha” y más reaccionarios a López Obrador son por una discrepancia secundaria, el tipo de gestión del capitalismo. Pero esto no implica que sólo estos sean los enemigos de la clase obrera ni que ante estos grupos tengamos que cerrar filas con MORENA, pues tanto estos como aquellos son enemigos de la clase obrera, y el capital en su conjunto es ya reaccionario en medida que ha llegado a su fase terminal que es el imperialismo.

El conjunto de la burguesía está dispuesto a cerrar filas en defensa de sus intereses comunes cuando estos están en peligro, los sectores del capital que han apoyado la gestión socialdemócrata pueden pasar a apoyar otras medidas para gestionar el capitalismo y por tanto pasar a apoyar políticas más reaccionarias como el fascismo. Por esto, la gestión socialdemócrata conlleva el peligro del fascismo, es decir, no es casual que los sectores presentes en la llamada “marcha fifí” de oposición a López Obrador enarbolaran en pancartas consignas abiertamente anticomunistas.

Las múltiples caras de la bestia del capital imperialista, pese a sus discrepancias secundarias, buscan en esencia lo mismo: el dominio de los monopolios. Por lo que considerarlos como grupos opuestos sería ignorar que defienden los intereses de la misma clase social, la burguesía, y por tanto son contrarios a los intereses de la clase obrera. Así pues, las medidas de la socialdemocracia se conectan con las posibilidades de una gestión de corte más reaccionario expresados en las llamadas marchas anti obrador que ha organizado la derecha.

Los sectores de la burguesía agrupada con López Obrador y los sectores que se le oponen construyen un mismo plan, la militarización del país y al Plan Nacional de Seguridad impuestos por MORENA, son los mismos instrumentos de represión que podrían usar los grupos anticomunistas para la represión de la oposición verdaderamente revolucionaria, lo que tampoco quiere decir que no se pueda esperar represión por parte del actual gobierno, de hecho ya son varios los luchadores sociales que han sido asesinados bajo el actual gobierno.

Las contradicciones internas de la burguesía no deben distraer a los comunistas de mantener su política de oposición a la socialdemocracia, sino más bien contribuir a reforzar la política de choque y denunciar que los sectores más reaccionarios están haciendo aparición con una política anticomunista que raya en el fascismo. Sería erróneo cerrar filas en torno a la socialdemocracia considerando que es un mal menor, pues en realidad es también enemiga de la clase obrera y si fuera necesario que la burguesía cierre filas en torno a una nueva forma distinta de gestionar el capital no dudará encerrar filas en torno a posiciones fascistas.

Los comunistas debemos mantener nuestro programa de lucha contra toda forma de gestión del capital. Además, la experiencia reciente en Latinoamérica demuestra que aquellos partidos “revolucionarios” que apoyaron los gobiernos burguesas disfrazados de progresistas o a la socialdemocracia, al estar a la cola de la burguesía se hundieron con esta cuando las gestiones burguesas progresistas alcanzaron sus límites y entran en crisis.

Refirmamos que es necesario que los comunistas expongamos ante la clase obrera que nuestro programa es la única alternativa a la barbarie capitalista. Y que es falso que buscando frenar a los sectores más reaccionarios del capital, tengamos que plegarnos al progresismo o a la socialdemocracia, que son la otra cara de la burguesía. Pero al mismo tiempo tenemos que advertir que la historia enseña que la socialdemocracia va de la mano del fascismo.