Plan Integral de Desarrollo, audacia imperialista de México

Alfredo Valles

Se trata de un plan de expoliación, saqueo y explotación de la clase obrera y sectores populares de todos los países involucrados.



Uno de los temas más comentados en las últimas semanas continúa siendo el acuerdo firmado por México y Estados Unidos el 7 de junio. En los recientes días abordado por separado desde el ángulo de la migración o bien desde los cuestionamientos al Secretario de Relaciones Exteriores, en el marco de una adelantada pugna en Morena por la sucesión presidencial en el año 2024. El enfoque es parcial y la manera de tratar el asunto en ningún sentido ha considerado los intereses de la clase obrera.

La gran prensa privada y el monopolio público al servicio de los intereses monopólicos representados por Andrés Manuel López Obrador, su partido y sus aliados, plantean al menos dos bloques de interpretación enfrentados entre sí: la gran victoria nacional y el eco burgués actualizado del slogan de López Portillo “la solución somos todos”, por un lado, y la versión del episodio como nueva sumisión frente a los intereses de EU o derrota histórica del nuevo gobierno, por el otro.

Los comunistas opinamos distinto. El acuerdo del 7 de junio, seguido por la ratificación del T-MEC en el Senado de México, es un pacto interestatal e inter-imperialista entre México y Estados Unidos, entre los monopolios gobernantes de ambos países. Descartando de antemano que la burguesía pueda defender en términos obreros y populares la soberanía de cualquier país, el acuerdo se celebra con un mayor sacrificio para la clase obrera mexicana y los trabajadores migrantes de Centroamérica.

¿Cómo se disfraza el acuerdo inter-imperialista desde el bloque obradorista? Así, en palabras de AMLO: lo más eficaz y lo más humano es enfrentar el fenómeno migratorio combatiendo la falta de oportunidades de empleo y la pobreza para lograr que la migración sea opcional, no forzada. El principal de los derechos humanos es el derecho a vivir libres de miseria, el derecho a la vida (discurso del 8 de junio). Toda esta palabrería para embellecer el Plan de Desarrollo Integral en Centroamérica.

El Plan de Desarrollo Integral en Centroamérica y el sur-sureste de México es objetivo prioritario de los monopolios mexicanos en la zona a aplicarse. A palabras de AMLO, incluso igual o en mayor medida que el T-MEC. En función de ello se impulsan negociaciones con España, Alemania, Japón y EU para llevarlo a cabo. Es un plan de expoliación, saqueo y explotación de la clase obrera y sectores populares de todos los países involucrados. Un plan que origina en parte la famosa política de austeridad republicana.

El Estado burgués en México, encabezado por AMLO, dispone de recursos multimillonarios en estricto beneficio de sus monopolios y cámaras empresariales. Y para sus apetitos fuera y dentro del país. La política anti-obrera y anti-popular de AMLO, con todo y demagogia, es para disponer de medios suficientes para dichos apetitos: Complejo Cultural Chapultepec, Refinería de Dos Bocas, Tren Maya, Sembrando Vida, Construyendo Futuro, Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec, etc.

Este apartado de los intereses monopolistas requerirá de una inversión pública superior a los 25 mil millones de dólares entre 2019 y 2024. Por otro lado, aunque no se ha especificado la cifra con claridad, es posible estimar que los monopolios nacionales, apalancados por su gobierno morenista y por AMLO, dispondrán de cerca de 30 mil millones de dólares durante los próximos cinco años para su expansión hacia los países del triángulo mesoamericano: Guatemala, El Salvador y Honduras.

Detrás del acuerdo con Trump están todos los malabares realizados por el gobierno de México para salvar su propio plan imperialista, el del Plan Integral de Desarrollo. Para ello, y para ratificar que EU invierta alrededor de 10,000 millones de dólares en el sureste mexicano y en los tres países centroamericanos citados. Ese acuerdo es un triunfo para los grandes monopolistas de origen mexicano. Y en aras de eso se han agravado las condiciones de toda la clase obrera de la región.

Ejemplos de ello son, a lo que los sectores de la burguesía en combate a AMLO denominan “entreguismo”, “indignidad”, “locura”, etc., con mayor o igual demagogia que AMLO, la existencia de la Guardia Nacional, su despliegue en la frontera con EU y su presencia con mínimo de 6 mil efectivos en la frontera con Centroamérica; la cacería de migrantes en autobuses, hoteles, parques, etc.; el alto incremento en el número de deportaciones; el forzarlos a servir a la burguesía y los monopolios mexicanos en el sureste mexicano (Tren Maya, Plan de Reconstrucción de viviendas, Refinería de Dos Bocas, etc.); la política de mayor precarización laboral; y la violación efectiva de los derechos de los migrantes, al negarles transitar por México para solicitar asilo y/o refugio en Estados Unidos.

¿Ha cambiado la política de AMLO respecto a los anteriores gobiernos? Sí y no. No, porque sirve a los intereses de los monopolios, es un Poder organizado para su beneficio. Sí, porque ahora se dispone a servir a toda la burguesía en su conjunto, a través de determinados monopolios, y para ello suprime viejas lógicas de la burguesía. El cambio es convertir a México no en un país diferente, donde primero sean los obreros y los sectores populares, sino consolidarlo como un gran país imperialista.

¿En qué consiste el Plan Integral de Desarrollo para el sur-sureste de México y el triángulo centroamericano? En un proyecto transexenal de los monopolios, al cobijo de la nueva socialdemocracia y sus aliados, para el período 2019-2030. Es un proyecto para integrar a Centroamérica al dominio de los monopolios mexicanos. Disponer de recursos energéticos suficientes, interconectando a México con Guatemala, para de ahí hacer lo mismo con El Salvador, Honduras, Nicaragua, Costa Rica y Panamá.

Consiste también en crear una enorme infraestructura de ductos para transportar gas hacia Guatemala, El Salvador y Honduras, tomando sus puertos hacia el Pacífico y el Atlántico, con el fin de vender esta mercancía y también exportarla a otros continentes. Además, resolver favorablemente la interconexión ferroviaria. Así como reforzar la presencia del Estado con nuevas instalaciones en Naranjo y Flores (Guatemala) y Tenosique, Tabasco (México), entre otros tantos puntos.

El Plan Integral de Desarrollo pretende disponer de los miles de millones de dólares enviados como remesas a los cuatro países, para beneficio de los grandes monopolios bancarios del sistema financiero y reorientar dichas remesas para el desarrollo capitalista en su conjunto (cooperativas, cajas de ahorro comunitarias, emprendimiento, etc.). Para todo ello, los monopolios destinarán miles de millones de dólares para la reproducción de la fuerza de trabajo juvenil: más estudios secundarios en Centroamérica y más estudios terminados de Preparatoria en México (Becas Benito Juárez, etc.).

México, como país imperialista, se dispone a enfrentar la presencia de China en la región Centroamérica-Caribe. China exporta miles de millones de dólares sobre todo a Nicaragua (Canal de Nicaragua), Costa Rica y Panamá. Para cerrarle el paso a sus renovadas relaciones con El Salvador, y a una continuación de ello en Guatemala y Honduras, es que también existe dicho plan. Con miras a una guerra imperialista y a un nuevo reparto del mundo México juega sus fichas.
Ya lo ha dicho AMLO en sus sermones matutinos. México será una gran potencia. Ello es lo que está en juego tras los acuerdos del 7 de junio de 2019. Para ello, vale aplastar a los trabajadores migrantes con la ejecución de políticas del tercer país seguro, que se profundizaran con un acuerdo inter-subcontinental para convertir a Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Costa Rica y Panamá en cárceles de producción capitalista. “Cada quien su responsabilidad”, dicen los monopolios.

Y esto también agravará las condiciones de los trabajadores asalariados en la frontera, así como de los trabajadores de origen mexicano en EU. Se incrementarán las deportaciones, las vejaciones y las brutalidades para ellos. La suerte de los migrantes centroamericanos será la suerte de toda la clase obrera de origen mexicano. Es el designio del Poder de los monopolios en México para exportar más capitalismo. Más desarrollo y voracidad capitalista disfrazados de combate a la pobreza.

Estas circunstancias son decisiones de la clase social que ostenta el poder en nuestros países. Las medidas de AMLO y su partido, la de sus aliados en EU, Centroamérica y el Caribe, demuestran que más capitalismo en todos lados no es otra cosa que más ganancia para los monopolios, más explotación y tragedia para toda la clase obrera de la región. Frente a estos hechos sigue brillando la necesidad de la organización de los trabajadores, y su fusión con la lucha revolucionaria por el socialismo-comunismo.