Lecciones de Matamoros

Sección Obrero-Sindical
27.May.19 :: Obrero Sindical

No sólo es un ejemplo en el cual se puede inspirar la clase obrera del país, sino del cual es importante extraer algunas lecciones para guiarse.



Un movimiento obrero como no se ha visto por las generaciones vivas, donde se han involucrado 90,000-120,000 trabajadores de unas 90 plantas industriales de la ciudad de Matamoros, no sólo es un ejemplo en el cual se puede inspirar la clase obrera del país, sino del cual es importante extraer algunas lecciones para guiarse.

El miedo puede cambiar de bando. El panorama de la clase obrera en el país durante las últimas décadas ha sido en general uno dominado por la permanente pérdida de derechos, conquistas, prestaciones, etc.; producimos y entregamos cada vez más riqueza a los capitalistas a cambio de una porción cada vez más reducida de esa misma riqueza. Este panorama es determinado por la parálisis, la apatía, y sobre todo el miedo de la mayor porción de nuestros hermanos de clase. Por luchas usualmente aisladas, que involucran apenas un centro de trabajo o una rama de la producción, cuya mayoría es derrotada pese a esfuerzos heroicos. Sin embargo los obreros de Matamoros, al estallar con decisión su movimiento pusieron a temblar a los charros, las patronales y el gobierno en todos los niveles; obligándolos a tomar medidas impensables un mes antes, forzándolos a dar concesiones, etc.

La unidad es la principal fortaleza del movimiento obrero. Y la principal innovación con la que contó el movimiento son las múltiples ventajas de pasar de la huelga -simple y llana- a la huelga de masas. Es decir, el hecho de que decenas de miles de obreros se acompañasen al luchar simultáneamente desbordó todas las capacidades de control, de sometimiento y de terror. No alcanzaban en la primera oleada, el momento más álgido de la lucha, para detener la lucha los efectivos de policía, los golpeadores del sindicato, el personal de la STPS, etc. Existían por la amplitud del movimiento momentos en los que en algunas plantas los patrones estaban solitarios durante días frente a los obreros insumisos, forzándolos a negociar directamente. Mientras estuvieron estas condiciones cualquier ataque en cualquier planta era respondida por una inmediata concentración en el punto de los trabajadores de otras plantas. También mejoró la condición en que se brindaba solidaridad, pues conforme algunas plantas ganaban se volvían la retaguardia solidaria de las que continuaban.

La legalidad no debe ser una barrera. Amparados en su decisión y en su número no hubo barrera infranqueable opuesta por la legalidad. Si la personalidad jurídica para estallar la huelga era el sindicato, se reunieron miles de obreros alrededor de la guarida de los charros para imponerles la firma del emplazamiento, sin dejar de declarar sus francas intenciones de derrocarlos posteriormente. Si las juntas aplicaban la clásica declaración de incompetencia, la asesoría de los obreros promovía un amparo. En lo que los efectos de éste amparo eran interpretados para resultar en la concesión o no de una suspensión temporal o definitiva, los obreros continuaban por la vía de facto en la huelga, ganando tiempo para presionar por sus demandas. En última instancia, aún con resoluciones en contra, con desalojos policiacos, los obreros volvían una y otra vez a la carga, forzando al Estado a desnudarse como el aparato de defensa de los explotadores que es.

La huelga es el derecho del obrero, lo reconozca o no la ley. Inclusive más allá de las propias particularidades del caso, una gigantesca victoria para toda la clase obrera del país es la recuperación del derecho a huelga por parte del Movimiento Obrero de Matamoros. La huelga es el derecho del obrero, lo reconozca o no lo reconozca la legalidad de los patrones. A imagen y semejanza, obreros de otras ciudades del Estado; como Reynosa, Ciudad Victoria o Altamira, de otros estados; como Chihuahua, Hidalgo o Veracruz, y de otros sectores; como los universitarios y sus huelgas record, han vuelto a empuñar la huelga y planteado romper los límites a los aumentos salariales de miseria. La huelga existe antes de que la ley la reconociera, y el usarla fuerza a que la ley la vuelva a respetar, la clase obrera legisla con su lucha misma.

El enemigo también aprende. Los patrones también lo hacen. Al igual que nosotros aumentan su capacidad de resistencia al formar un frente común contra los obreros. Cuando primó la lógica individual de cada patrón, uno a uno fueron obligados a ceder a las demandas, pero al formar un frente común con sus cámaras empresariales, con funcionarios de alto nivel, con las cúpulas de los sindicatos colaboracionistas, las condiciones de lucha cambiaron. Dejó de ser una pugna económica entre unos trabajadores de una planta contra su patronal, y se volvió la lucha de un gran sector de toda la clase obrera contra toda la clase capitalista. A partir de la lectura del posible “contagio” que el movimiento supone, se desencadenó una cruel ofensiva que incluyó la movilización de todo el aparato represivo disponible en el Estado, miles de despidos, compra de dirigentes en fábricas al volverlos delegados, campaña mediática de terror, procesos judiciales, etc.

Nada que esperar de la socialdemocracia. La intervención en los intentos de romper huelgas del senador Monreal, de la Secretaría de Trabajo federal, el absoluto mutismo de la alcaldía, la omisión de la presidencia, etc., todo ello decepcionó a enormes porciones de trabajadores que esperaban algo más del gobierno socialdemócrata. La parte más avanzada de los trabajadores ha comprendido la necesidad de rebasar el umbral de lo económico y llevar la lucha al terreno político, por hoy disputándole con total independencia de clase las posiciones de diputados que corresponden a la Ciudad de Matamoros. Ahora ante el gobierno y el Partido de Morena; que pide la unidad entre opresores y oprimidos, que los obreros “piensen en la estabilidad de los empresarios”, que pontifica sobre la paciencia en medio de contradicciones cada vez más agudas, existe tanto una oposición de derecha; que pide mano dura contra los obreros, así como una oposición de izquierda; que tiene como una parte medular a la clase obrera heroica de Matamoros, y en potencia a toda la clase obrera del país y sus aliados de los sectores populares.

Los revolucionarios deben estar conscientes de lo que debe hacerse, y hacerlo. Además de los propios obreros, los revolucionarios que aspiran a inculcar una consciencia socialista entre el proletariado del país deben tomar nota. Hay que reconocer el rol que jugó la dirigencia del movimiento, en primer lugar la Licenciada Susana Prieto, al desenvolver con audacia las iniciativas propuestas a los trabajadores, asequibles a su nivel de consciencia y tendientes a desarrollar las potencialidades del movimiento. Prácticamente tomó las aspiraciones inmediatas de los trabajadores y lo unió con una consigna que resolviera esa aspiración y/o necesidad: ¡Al sindicato para forzar el emplazamiento!, ¡A hacer efectivo el embargo de la huelga!, ¡20, 32!, ¡Sindicato Independiente!, ¡Diputados no registrados!, ¡Recuperar la marcha del 1° de Mayo!, etc.

Y es al calor de este choque, impulsado por estas consignas, donde –como una escuela práctica- se dan elementos para formar una consciencia socialista entre los trabajadores, para que se destaquen cuadros obreros que en otras condiciones no asumirían su papel de dirigentes, para que se encuentren, para que se organicen sólidamente entre sí en células, para que se vinculen con un programa nacional, para que ubiquen el papel del Estado, el tema del poder, y la necesidad del derrocamiento revolucionario. ¡No hay otra manera!