Constructoras, el negocio de la impunidad

Ricardo Mendoza

Buena parte de los beneficios económicos que obtienen las constructoras provienen de contratos otorgados por los gobiernos de todos los niveles, es decir dinero público.



Las constructoras en México se conforman alrededor de los distintos gobiernos, locales, estatales y federal, sin importar el signo político, ya sean de izquierda o derecha, todos los gobiernos tienen a sus constructoras favoritas. Por ejemplo el Grupo Rioboo ha sido acusado de ser la constructora favorita de Andrés Manuel López Obrador, o bien recordar al pseudo empresario de origen argentino Carlos Ahumada quien a través de grupo Quart obtuvo contratos para llevar a cabo obras públicas para las delegaciones del entonces Distrito Federal bajo el amparo de Rosario Robles quien fue Jefa de Gobierno del DF entre los años 1999-2000 y luego dirigente del PRD en el periodo 2002-2003.

Los panistas tuvieron a Grupo Tradeco con Felipe Calderón o Casa GEO con Vicente Fox. Con Enrique Peña Nieto un buen número de constructoras se beneficiaron desde que fue gobernador del Estado de México y continuaron haciéndolo al ocupar el gobierno federal; Prodemex, Higa, OHL México, Hermes, Pinfra, GIA+A, Mota-Engil, Coconal, Omega y Jaguar Ingenieros, fueron las favoritas desde el EDOMEX hasta el Gobierno de la República, es decir, un total de 12 años de beneficios.

Por esta vía podemos decir que buena parte de los beneficios económicos que obtienen las constructoras provienen de contratos otorgados por los gobiernos de todos los niveles, es decir dinero público, dinero que no es suyo pero que es otorgado a estas constructoras, cuyos dueños también hacen de patrocinadores de campañas políticas.

Ahora bien, alguno de estos sacrificados empresarios podría alegar que el capital con que echan a andar sus proyectos es suyo, fruto de su trabajo, sin embargo esto no es así, por ejemplo, ¿de dónde procede el financiamiento para los proyectos del vehículo de inversión inmobiliaria Fibra Uno, cuyos trabajadores talaron 54 árboles el pasado 5 de mayo al sur de la Ciudad de México donde se desarrolla el proyecto Mitikah?

Vamos por partes, primero decir que Mitikah, será un rascacielos con más de 67 niveles en una extensión de 98,288 metros cuadrados, con departamentos tan costosos como los que se venden en Manhattan. Que el proyecto ha enfrentado la oposición de los vecinos de las colonias aledañas, naturalmente preocupados por el impacto ambiental, el aumento de la carga de trafico vial, la falta de agua y otras problemáticas que supondrá dicho proyecto, pese a lo cual hasta el momento han podido sortear su construcción sin mayores complicaciones de parte de los gobiernos perredistas y el nuevo de Morena.

Los trabajadores detenidos por talar sin una autorización lo son de la constructora Park, parte del Grupo de Fibra Uno, en donde supuestamente los principales accionistas son la familia Sacal, cuyo patriarca, Elías Sacal figura como dueño de departamentos en la Torre Trump de Nueva York, ademas de ser, según nos cuenta una de estas publicaciones dedicada a contar la vida de la élite, el mexicano del que toda España habla por ser un rompecorazones.

Pero, volviendo a lo importante, ¿es posible que quien inicio como un pequeño empresario textilero ahora tenga el suficiente capital para construir departamentos de lujo? La respuesta esta en saber que son las fibras inmobiliarias: “Las Fideicomisos de Inversión en Bienes Raíces (FIBRAS) son inversiones de capital para obtener ganancias de la renta de inmuebles como oficinas, locales comerciales y hoteles, entre otros”. En este caso hablamos de una fibra inmobiliaria, es decir dedicada al desarrollo, construcción, venta, mantenimiento, etc., de inmuebles.

Y también en saber en qué proyectos se ha invertido del dinero de las Afores, es decir de los trabajadores. Entonces encontraremos que una de las cuatro ramas principales en que se invierten los fondos para el retiro son estas fibras, y que Fibra Uno es la encargada de ejecutar inversiones de capital, entre otros para el mega proyecto Mitikah, del que hablamos.

Por supuesto que el trabajador cuyos fondos están siendo “invertidos” no vera un centavo, faltaba más. Es más, quizá algunos de los trabajadores detenidos por la tala de árboles sobre la calle Real de Mayorazgo, Alcaldía de Benito Juárez, tenga su Afore y esta a su vez este invirtiendo en Fibra Uno. Paradojas del sistema, el financiamiento, el capital para estas constructoras ahora no proviene de los empresarios sino de los ahorros para el retiro de los propios trabajadores.

Sistema que por cierto, administrado en la Ciudad de México por un gobierno de “izquierda” no parece muy interesado en poner un freno a la depredación inmobiliaria en una ciudad que no puede permitirse crecer más por multitud de razones, falta de agua, conservación de espacios verdes, conservación de los pocos lugares que quedan para la recarga de los mantos acuíferos, trafico vial, saturación de transportes públicos como el Metro, gentrificación, entre otros.