El gobierno de la Cuarta Transformación contra los migrantes

24.Abr.19    Noticias nacionales
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El gobierno de la Cuarta Transformación se ha ceñido a la política migratoria del gobierno norteamericano bloqueando el paso de las caravanas migrantes en su frontera sur.


El gobierno de López Obrador muestra que su política migratoria es en realidad la continuidad de las políticas de los gobierno previos, pues su gobierno está al servicio de los empresarios, tal como los gobierno del PRI y el PAN. Por este motivo convierte a los trabajadores en cifras que sirven para fines electorales, en mano de obra barata y prescindible.

Mientras que en la frontera sur estadounidense grupos de milicianos armados con fusiles R15 se dedican a la caza de migrantes, más al sur, en México, es la autoridad federal la encargada del trabajo sucio. La política migratoria mexicana se encuentra subordinada a la estadounidense, por eso no es casual el absoluto silencio mantenido por el encargado del poder ejecutivo mexicano frente a las continuas declaraciones de Donald Trump al respecto.

El día 23 de abril de 2019 agentes federales implementaron un operativo en el municipio de Pijijiapan, Chiapas, para detener a la caravana migrante que avanzaba hacia el norte del país. Agentes del Instituto Nacional de Migración (INM) y de la Policía Federal (PF) implementaron el cerco acompañados de 10 autobuses y una docena de camionetas para transportar a los detenidos rumbo a la estación migratoria de Tapachula para ser deportados.

En la práctica el gobierno de la Cuarta Transformación se ha ceñido a la política migratoria del gobierno norteamericano bloqueando el paso de las caravanas migrantes en su frontera sur. Según parece los llamados a recibir a los migrantes con los brazos abiertos pregonado hasta hace poco por Morena han dado paso a un absoluto silencio, acompañado de una política represiva que tiene como fin satisfacer las demandas del presidente norteamericano.

En conferencia de prensa conjunta del día 23 la Secretaria de Gobernación y la de Relacionales Exteriores confirmaron que el endurecimiento en la política migratoria mexicana se enmarca en un nuevo marco de desarrollo regional negociado por los gobiernos de Estados Unidos, México y Centroamérica, en el que la migración se supedita a la capacidad laboral de los migrantes.

Para el nuevo gobierno, igual que para los anteriores, la movilidad forzada ya sea por causas económicas o de violencia queda en segundo plano, y lo importante se centra en la fuerza de trabajo que los migrantes puedan proporcionar, de manera que se trata de un ordenamiento que permita a los capitalista saber si el migrante puede engrosar las filas laborales o no como requisito para poder realizar una de las actividades más antiguas del ser humano, la migración.