La pseudociencia es otro instrumento perverso de la burguesía

Marceline Baltierra
12.Abr.19 :: Cultura

¿Qué es la pseudociencia y por qué es importante combatirla?



La pseudociencia es una afirmación o creencia en la que se abordan temas científicos con escasa confiabilidad, de manera irracional y dogmática, por lo que no permite la crítica necesaria para contrastar las ideas con la realidad. Además, la pseudociencia siempre busca impresionar. Por ello, como cualquier generación y difusión de afirmaciones distorsionadas, aleja a la humanidad de entender su entorno y por lo tanto no permite avanzar en la conciencia de clase. Es por esto que la burguesía se vale de este instrumento sucio para mover sus piezas de ajedrez para su beneficio.

La pseudociencia ha preocupado por largos periodos a los científicos del mundo. Así que han estudiado con detalle sus características para distinguir las falacias empapadas de ciencia. Es así que se reconoce que las pseudociencias tienen fuertes conexiones con políticas a favor de la burguesía. Entre varias tretas, utilizan a investigadores privados sin licencias para difundir información. Así, no publican en revistas revisadas por pares, cualquiera de sus afirmaciones o creencias apelan contra la humanidad, se niegan a la comprobación, aprovechan la pereza mental, la confusión, el sesgo de lo que se prefiere pensar y de las emociones. En los discursos se valen de exageraciones y cambian palabras, como “causal” por “casual”. Y sobre todo, hacen parecer que utilizan correctamente el método científico.

Para profundizar un poco más en la pseudociencia existe una clasificación que consiste en dividir a los promotores de pseudoteorias y de la negación de la ciencia. Los promotores de pseudoteorias buscan el avance de teorías falsas o puras afirmaciones. Ahí encontramos a la astrología que trata de interpretar sucesos por medio de la adivinación, aunque se reconoce que la astrología es el remoto origen de la astronomía. Pero hay un listado enorme de otras pseudociencias: la meditación trascendental, la teoría de astronautas ancestrales, la cienciología, o la teoría de la Tierra plana, entre otros.

La negación de la ciencia es el hecho de no aceptar resultados científicos y ahí encontramos la negación del Holocausto impulsada por pseudo-historiadores que realmente son publicistas de extrema derecha. Otro ejemplo es la negación a la evolución para reforzar el creacionismo y consigo las religiones. En cuanto al cambio climático, Donald Trump niega la existencia de más de treinta años de investigación científica que demuestra los daños irreversibles al planeta. Esto le conviene al capitalismo para continuar la explotación de la clase proletaria y conseguir sus intereses inmediatos. Otras negaciones de la ciencia son: la negación a la existencia del virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), la negación a la vacunas, trayendo consigo el descontrol de enfermedades casi erradicadas.

La pseudociencia trae consigo desgracia. Afecta directamente a la salud, a la educación y la conciencia de la clase proletaria. La burguesía se aprovecha de la ignorancia en la cual ha sometido al proletariado tratando de enajenar y someter. Erradicar la pseudociencia es fundamental para avanzar como clase proletaria.