El debate no era por un mando militar o un mando civil, sino por la urgente militarización del país

Buró Político del Comité Central

Sobre la aprobación de la Guardia Nacional: Declaración del Partido Comunista de México



El Senado de la República ha declarado formalmente reformado el artículo 135 Constitucional que modifica, adiciona y deroga diversas disposiciones de la Constitución Política que permiten la creación de la Guardia Nacional, un aparato policiaco-militar diseñado para la contención de las luchas sociales y la insumisión que ha de continuar en una tendencia ascendente conforme la crisis capitalista siga agudizándose.

A esto último abona la información vertida en documentos de la Defensa Nacional. La Guardia Nacional estaría integrada por alrededor de 85 batallones, con personal especializado para intervenir teléfonos celulares y señales de radio digitales en operaciones contra delincuencia “común”. El armamento de asalto indica la verdadera naturaleza de este cuerpo: fusiles FX-05, fusiles Barret calibre .50”, lanzagranadas para proyectiles de 40 milímetros, en total una base de 1,167 armas letales y no letales. En la propuesta original de aprovisionamiento se consideraron 119 mil 7634 cartuchos diversos, arriba de 3 mil granadas de gas, un parque vehicular de por lo menos 93 unidades, cuatro drones, 25 cámaras de combate, mientras cada batallón contaría con personal y equipo especializado en Inteligencia.

La Guardia Nacional no es el cuerpo patriótico para la paz y la defensa de la seguridad popular, sino un feroz cuerpo de despliegue rápido, tipo fuerza especial, con poder de fuego más allá de lo indicado para labores de seguridad pública. La Guardia Nacional se corresponde con la política del progresismo y la nueva socialdemocracia, ahí donde gobierna para los monopolios: formación de cuerpos militares de élite para enfrentar, contener y reprimir a las masas y sectores populares.

Con tales antecedentes, el talante de la Guardia Nacional es el de unidades o tropas de élite diseñadas, equipadas y operadas para asaltar barrios obreros; someter pueblos indios en oposición a los “grandes” proyectos “nacionales” del Tren Maya, la Termoeléctrica de Huesca y los derivados de las Zonas Económicas Especiales, entre otros; enfrentar grandes huelgas obreras y retomar parques industriales en beneficio de la burguesía; y detener a toda obrera y todo trabajador que pase resueltamente a la lucha por sus intereses inmediatos o contra la agresión política del régimen de la demagogia; mientras el ejército nacional de la burguesía, con el discurso liberal de la no intervención, también incursiona abiertamente en operaciones de la OTAN en países y territorios donde los monopolios ambicionan como buenos imperialistas una parte del botín en disputa.

Con el respaldo absoluto del Senado y la aprobación unánime en las 32 legislaturas locales, la minuta aprobada por mayoría calificada en la Cámara de Diputados para la creación de la Guardia Nacional, en el tiempo record de un mes, lo que muestra es un Estado compacto en su parte más dura: la utilización de las fuerzas armadas en labores policiacas, seguridad pública y de maniobras preventivas de contrarrevolución.

Dejando atrás sus diferencias, que sólo son de forma, absolutamente todos los partidos políticos de la burguesía, exhibieron la coincidencia de intereses a los que sirven. Como se desprende de la unanimidad en la aprobación de la Guardia Nacional, el debate no era por un mando militar o un mando civil, sino por la urgente militarización del país.

Por su parte el principal interés del gobierno de López Obrador, es preparar el marco constitucional para que continúe la gestión neoliberal iniciada con Salinas de Gortari; exonerando con su impronta transexenal a futuros gobiernos.

Para el Partido Comunista de México no pasa desapercibido que esta reforma constitucional, que bien podría formar parte del paquete de reformas estructurales aprobadas en el sexenio anterior, profundiza la lucha de clases en el país, razón por la cual habremos de seguir desenmascarando la naturaleza de clase del actual gobierno federal y continuaremos organizando a la clase obrera y en general a todos los trabajadores para las confrontaciones cruentas e incruentas que se avecinan al continuar las medidas bárbaras, antiobreras y antipopulares.
Y advertimos que la violencia generalizada que se vive en el país continuará y se profundizará en perjuicio de la clase trabajadora, ya que la Guardia Nacional no será eficaz y contundente contra el crimen organizado, ya que dicha violencia es administrada por el propio Estado para los fines económicos de los monopolios.

¡Proletarios de todos los países, uníos!