Gómez Urrutia y la Central Internacional de Trabajadores, el mismo sello del sindicalismo colaboracionista

Sección Obrero Sindical del PCM
04.Abr.19 :: Obrero Sindical

La nueva central será otro mecanismo de control de la patronal en contra de la clase trabajadora organizada en los tres países México, EUA y Cánada



Hace unas semanas fue presentada la Confederación Internacional de Trabajadores, CIT; misma que encabezará el senador por MORENA Napoleón Gómez Urrutia, y cuya pretensión es “lograr la unidad de los trabajadores como una de sus metas principales, para poder cumplir y hacer cumplir los contenidos obreristas que la Constitución Política de México mantiene como punto de apoyo fundamental para las aspiraciones del pueblo” según palabras del propio Gómez Urrutia.

Con un equipo se líderes sindicales de amplia trayectoria colaboracionista y conciliadora, expertos en prácticas charriles, que incluye nombres como los del también senador de Morena, Pedro Haces Barba y al sempiterno líder del sindicato ferrocarrilero, Víctor Flores, no hay ninguna señal que permita pensar en una verdadera central sindical para la defensa de los derechos de los trabajadores.

Ya, desde las palabras iniciales del acta de nacimiento de la CIT, con las cuales Napoleón Gómez Urrutia define los objetivos de esta central, establece la colaboración de clase como sello del “nuevo sindicalismo” que pregona; así debe entenderse su afirmación de “defender los derechos de los trabajadores, pero sin menoscabo de las relaciones constructivas con las empresas o instituciones con las cuales sus miembros tienen entendimientos contractuales de trabajo, con un espíritu abierto a la productividad general del país y a la conservación y fortalecimiento de las fuentes de empleo”.

A tono con el partido que lo hizo Senador de la República, rescatándolo de su cómodo “exilio” desde donde fungió como como representante oficioso de las mineras canadienses en el país, con un discurso plagado de demagogia, acusando a la patronal de desmovilizar a los trabajadores, corromper a los líderes sindicales y favorecer los sindicatos propatronales y los contratos colectivos de protección, se autoafirma como la vanguardia del nuevo sindicalismo mexicano, que nace, sin embargo, con viejos vicios como el corporativismo, ahora ligado a MORENA y la Cuarta Transformación y los acuerdos cupulares.

Pero por si eso no fuera suficiente para desenmascarar los verdaderos intereses que defenderá dicha central, el propio Gómez Urrutia anuncia que la CIT estará ligada a la Federación Estadounidense del Trabajo y Congreso de Organizaciones Industriales, AFL-CIO por sus siglas en inglés, y a los sindicatos canadienses. Es ampliamente conocida la trayectoria colaboracionista y propatronal de la AFL-CIO, que en Latinoamérica ha jugado un papel desestabilizador de los movimientos obreros independientes y de contención del avance de las luchas y la organización clasista de los trabajadores.

Por todo lo anterior podemos afirmar que la nueva central, la CIT, surge realmente para dar cauce a la organización de los trabajadores en el marco de las exigencias contenidas en el nuevo acuerdo de libre comercio, el T-MEC, es decir será otro mecanismo de control de la patronal en contra de la clase trabajadora organizada en los tres países México, EUA y Cánada.

Así que, parafraseando las palabras finales de Gómez Urrutia, en su discurso inaugural de la CIT, si la clase trabajadora de México ha de limpiar de oportunismo y de entreguismo a los sindicatos, no han de ser aliados del esfuerzo de desarrollo económico y social de México, porque en dicha alianza estará su principal atadura. La clase obrera y los trabajadores todos deberán luchar por edificar un verdadero sindicalismo independiente, que reconozca como irreconciliables sus intereses con los de la patronal, un sindicalismo clasista construido desde las bases y que promueva un verdadero internacionalismo entre los trabajadores, no entre las cámaras empresariales.