La insumisión que hace temblar a los poderosos y el carácter antiobrero de AMLO

El Comunista
30.Mar.19 :: Opinión - Columnas

La paciencia y tolerancia del gobierno socialdemócrata de Andrés Manuel López Obrador dura hasta que se tocan los intereses de los monopolios.



La paciencia y tolerancia del gobierno socialdemócrata de Andrés Manuel López Obrador dura hasta que se tocan los intereses de los monopolios. Basta ver las descalificaciones que el presidente ha hecho en contra de las huelgas en Matamoros, de las movilizaciones por la cancelación de la termoeléctrica de Huexca, en Morelos, o las desacreditación de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE).

Para AMLO existe una izquierda buena y una mala, la buena está compuesta por Morena y sus simpatizantes que de forma acrítica justifican las decisiones antiobreras del presidente y manifiestan su apoyo incondicional, mientras que la mala es aquella que se opone a la continuidad de la gestión capitalista por parte del gobierno morenista, aquella que denuncia y desenmascara el verdadero carácter antiobrero y antipopular de la socialdemocracia, y en ella estamos los comunistas.

“Para mí los radicales de izquierda no son más que conservadores”, enunció López Obrador para desacreditar a los pobladores de Morelos que se oponen a la termoeléctrica de Huexca. La crítica a las huelgas que se desarrollan en Matamoros, Tamaulipas, tampoco se hizo esperar, pues sobre estas movilizaciones la explicación fue que se trataba de personas con intereses personales las que movían los hilos de los paros y huelgas, ni que decir de la descalificación que hizo de la CNTE cuando ésta mantenía bloqueos en Michoacán.

Cada vez es más clara la aversión del gobierno lopezobradorista hacia la movilización y organización de los trabajadores así como a la organización popular. No obstante, la tendencia a la insumisión por parte de la clase trabajadora continúa, y a pesar de que fue la socialdemocracia de Obrador la fuerza política que eligieron los monopolios para revertir esta tendencia, esto no ha sido suficiente.

Desde que inició su gobierno no han cesado las movilizaciones de trabajadores del Estado –por los despidos ejecutados por el gobierno-, de las universidades, de las maquiladoras, de los trabajadores de la educación, entre otros. La lucha de clases se eleva y confirma que vivimos la tendencia creciente a la insumisión y el Estado lo sabe, no es fortuito que a pesar de que en campaña prometió que retiraría al ejercito de las calles, ahora decidió no sólo dejarlo ahí sino que realizó una reforma constitucional que hace legal la militarización del país, además de que ha fortalecido al ejército con grandes negocios millonarios.

Dicha reforma fue ampliamente aplaudida por las cúpulas empresariales. La burguesía sabe perfectamente que las contradicciones de sistema capitalista se seguirán agudizando y necesitan tener los mecanismos para reprimir y apagar cualquier intento de organización, resulta evidente quién manda y quién obedece en esta democracia, pues ante las quejas por parte de empresarios de huelgas, bloqueos, movilizaciones, etcétera, sale el gobierno a establecer “diálogos” para resolver dichos conflictos, aunque a veces ese “diálogo” se convierte en represión y muerte para quienes manifiestan su descontento, tal fue el caso de Samir Flores, dirigente en la comunidad de Amilcingo, Morelos, y opositor a la termoeléctrica.

Es necesario reiterar que en tanto el actual gobierno es parte del engranaje de la democracia burguesa, encargada de administrar los intereses empresariales, sus proyectos y políticas están orientados a favorecer a los empresarios, esto significa que hay una contraposición con los intereses de los trabajadores. Mientras el gobierno y los empresarios trazan la ruta que mejor les conviene para incrementar sus ganancias, los comunistas trazamos la ruta para fortalecer el movimiento obrero y la organización de base, reiteramos que este gobierno representa los intereses capitalistas y por lo tanto nosotros trabajamos por nuestros propios intereses, es decir, los intereses de la clase obrera.

A casi cuatro meses de la entrada del gobierno de AMLO los medios y las encuestas aseguran que es uno de los presidentes más populares de todo el mundo, sin embargo, esa popularidad parece venir a menos, pues en una de sus tantas visitas a los estados el recibimiento del “popular” presidente fueron abucheos y reclamos.

La tendencia a la insumisión y el rechazo a sus políticas continuará en la medida en que se comiencen a ejecutar sus proyectos: Tren Maya, el aeropuerto de Santa Lucía, la permanente explotación a jóvenes en condiciones precarias, el funcionamiento de la Guardia Nacional, la ratificación del T-MEC, etcétera, sabemos cuál será la respuesta, por ello debemos prepararnos para que el próximo gobierno sea de los trabajadores.