Huexca: de la consulta a la imposición

Julio Cota
28.Feb.19 :: Noticias nacionales

Los pueblos de Morelos, Puebla y Tlaxcala dieron un duro golpe a AMLO al develar su verdadero carácter de clase al servicio de los monopolios como Abengoa, CFE.



El gobierno de Andrés Manuel López Obrador (AMLO) no pudo generar el consenso que esperaba para echar a andar el proyecto de la termoeléctrica, lo que significa que tendrá que iniciar un campaña más intensa de desprestigio y preparar la intervención policiaca y militar contra los pueblos. La legitimidad del gobierno socialdemocrata fue nuevamente cuestionada, luego de los resultados de llamada consulta para la operación de la termoeléctrica en Huexca.

Los pueblos de Morelos, Puebla y Tlaxcala dieron un duro golpe a AMLO al develar su verdadero carácter de clase al servicio de los monopolios como Abengoa, CFE.

En el capitalismo las “consultas ciudadanas” como en las encuestas gana quien las paga, no era una sorpresa que AMLO diera a conocer en su aletargada conferencia matutina, que el “sí” había ganada con un 59.5% y el “no” con tan sólo un 41.1%. Es por eso que el boicot a la consulta al cuestionar ejercicios demagógicos que sólo legitiman un política policiaca y paramilitar que asesina a luchadores sociales.

El cobarde asesinato del compañero Samir Flores detonó lo que no quiera AMLO, un movimiento social movilizado que cuestionara su discurso demagógico y develara sus intereses con los monopolios que lo pusieron a administrar el gobierno. AMLO confiado en su legitimidad, minimizó el asesinato de Samir Flores, señaló a los pueblos que probablemente confiaron en él de “radicales ultraconservadores” y como sus antecesores trató de lavarse las manos para no investigar certera y oportuna, para nunca más hubiera impunidad en impunidad como declaró en campaña.

Está más que demostrado por los especialistas que proyecto de la termoeléctrica es nocivo para los pueblos y el planeta entero, que el verdadero fin de la termoeléctrica es del despojo del agua de las comunidades para generar ganancias de los monopolios a un costo ambiental, social y político tan elevado y arcaico como el modo de producción capitalista. Queda demostrado que el discurso de “modernidad, progreso y sustentabilidad” de AMLO es un chiste mal contado y lento como sus discursos y conferencias. Son de risa las afirmaciones del señor Obrador y sus fieles seguidores creerse anti neoliberales y señalar a quienes se oponen a los megapreyctos como “radicales ultraconservadores”.

Cuando las métodos de la democracia burguesa no generan consenso, viene el desprestigio a los opositores y más represión. Ante este panorama, las organizaciones políticas revolucionarias debemos reforzar nuestros métodos contra la represión. El paramilitarismo es un política oculta, pero transversal a la Ley de la Seguridad Nacional, creación de Guardia Nacional y demás reformas jurídicas que le permiten a las fuerzas armadas mayor margen de actuación contra los trabajadores y pueblos indígenas en lucha.

El Partido Comunista de México (PCM) señalamos desde el primer día formal del gobierno de AMLO, como un gobierno demagogia al servicio de los monopolios. Otras organizaciones “marxistas” y de “izquierda” ejercieron su “apoyo crítico” y muchas más se sumaron al programa de Obrador sin tener alguna incidencia de poder alterarlo. A tan sólo tres meses del nuevo gobierno, las huelgas que protagonizan miles de obreros de diversas ramas contra los monopolios en el norte del país y ahora las protestas contra la imposición de megaproyectos en el sur del país , deben ser puntos de partida para generar un frente clasista. Un frente con un programa anticapitalista y antimonopolista que pueda movilizar y confrontar la política anti obrera y anti popular del gobierno socialdemócrata.

Los obreros en la fábrica y los pueblos indígenas en el campo tienen un enemigo común, los monopolios. Las huelgas obreras necesitan la solidaridad los pueblos y estos necesitan de la intervención de obreros. Es momento de dar pasos firmes y claros respecto a un programa político que nos permitía una verdadera alianza de fuerzas anticapitalistas desde la base, con un perspectiva de disputar cada espacio de participación política, de combinar todas las formas de lucha para avanzar hacia el derrocamiento del capitalismo mediante la generación de nuevos órganos de poder y seguridad.