Recorte a estancias infantiles: duro golpe a madres trabajadoras

Fernanda Larrainzar
18.Feb.19 :: Noticias nacionales

Lo que está haciendo el nuevo gobierno con esta iniciativa es convertir el cuidado de los niños en trabajo asalariado individual.



Bajo el falso discurso del combate a la corrupción el gobierno del capital, encabezado por Andrés Manuel López Obrador y Morena, decidió reducir el 50% del presupuesto para estancias infantiles y pasar de 4,000 millones de pesos en 2018 a 2,000 millones de pesos anuales para 2019.

Esta medida antiobrera y antipopular afecta a 9,300 estancias infantiles en todo México y representa un golpe tanto para la niñez como para las madres trabajadoras, ya que más de 300,000 niños y niñas serán puestos en total vulnerabilidad despojándolos de un derecho fundamental.

Frente a esta situación las protestas no se han hecho esperar, han surgido en diferentes estados del país como Guerrero, Jalisco, Zacatecas, Sinaloa, Veracruz y Morelos. Y la lista sigue y seguirá creciendo.

Las trabajadoras del hogar, artesanas, incluso miles de mujeres que trabajan por honorarios o a cuenta propia no tendrán en dónde dejar a sus hijos. El programa de estancias infantiles está destinado a madres solteras que trabajan, buscan empleo o estudian y a padres que están solos con hijos bajo su cuidado de entre 1 y hasta 3 años 11 meses de edad. En el caso de niñas o niños con alguna discapacidad pueden estar hasta los 5 años 11 meses.

Las estancias infantiles empezaron a funcionar en 2007, cuando las guarderías del IMSS y el ISSSTE no tenían capacidad para atender a un mayor número de menores o estaban imposibilitadas para ofrecer servicio a hijos de madres sin prestaciones sociales. Por ello se organizaron pedagogas, educadoras o vecinas para instalar un lugar y cuidar a hijas e hijos de otras mujeres, quienes recibirían un apoyo a través de subsidios de 950 pesos destinados a los servicios de cuidado y atención infantil.

Lo que ofrece el gobierno federal ahora es dar apoyos a jefas de familia de 1,600 pesos bimestrales por niño, ellas tendrán que decidir si lo gastan en una estancia o encargan al hijo con un familiar o con alguien de confianza. Sin embargo, la visión de la familia nuclear como el lugar ideal para la educación de los hijos ya no se corresponde con la realidad.

¿Por qué? Porque las condiciones materiales de las familias trabajadoras en el capitalismo no son las idóneas para convertirse en los mejores cuidadores de los pequeños, porque precisamente tienen un trabajo con largas jornadas de trabajo, reciben un salario bajo, no cuentan con prestaciones ni con seguridad social. Estas condiciones materiales inciden en la subjetividad y las emociones, causando padecimientos como ansiedad o depresión que pueden conducirlos a alejarse del modelo ideal de un cuidador.

Es decir, sin caer en lo moral, ni en juzgar, ni calificar o culpar, pero tampoco sin caer en la idealización de la familia trabajadora, la responsabilidad del cuidado los niños y niñas debiera recaer en la sociedad en su conjunto, no sólo en sus padres. El Estado debería asumir esta responsabilidad y garantizar un espacio digno para el cuidado de cada hijo de la clase obrera.

Los niños beneficiados por las estancias infantiles tienen entre 1 año y casi los 4 años de edad, la cual es una etapa muy vulnerable del crecimiento, donde los niños necesitan socializar con otros niños, una educación de calidad, una nutrición adecuada y estimulación cognitiva para el desarrollo de sus habilidades físicas, intelectuales y emotivas. ¿Habrá pensado en esto el presidente Andrés Manuel al tomar la lamentable decisión de recortar el presupuesto a las estancias infantiles?

Lo que está haciendo el nuevo gobierno con esta iniciativa es convertir el cuidado de los niños en trabajo asalariado individual. Encargar al hijo con la abuela, es sumarle otro grillete más a la ya de por sí mujer precarizada, y ello sin tomar en cuenta que las personas de la tercera edad muchas veces no cuentan con las habilidades que requiere un cuidador, precisamente por el deterioro cognitivo propio de la edad, situación que pondría en peligro a los niños. En fin, son muchas las aristas desde las que se puede analizar el asunto.

Además, bajo el argumento del “combate a la corrupción” se está defendiendo a capa y espada la privatización y el desmantelamiento de los servicios públicos. ¿Ahora qué sigue? Bajo esta lógica, si hay corrupción en el IMSS o en el ISSSTE entonces hay que cerrarlos y darle a cada individuo dinero para que se atienda en hospitales privados. Eso es privatización porque claramente esos recursos irían a parar al bolsillo de privados.

Las estancias infantiles fueron afectadas por la privatización de los servicios de salud con la subrogación; del total el 50% están privatizadas. En vez de un programa clientelar de entrega de dinero, lo que hace falta son cuando menos 200,000 estancias infantiles públicas. Porque la guardería pública es un derecho esencial e irrenunciable de la mujer trabajadora, de las hijas e hijos de la clase obrera, de la familia trabajadora, del conjunto de la clase obrera.

La realidad es contundente, mientras la madre trabaja el 51% de los hijos queda al cuidado de las abuelas, el 33% con otros familiares y solo el 15% asisten a guarderías o estancias infantiles. Entonces lo que hace falta son más estancias infantiles y no aumentar el peso de la cadena a otra mujer, en este caso la abuela.

Lo que debemos reclamar las mujeres trabajadoras de manera organizada es que haya más estancias infantiles públicas, más guarderías del IMSS y del ISSSTE, ahí sí se acabarían los intermediarios, a los que López Obrador ha llamado corruptos; que se roban el dinero que es para la gente, que no es necesario organizarse para exigir un derecho colectivo, que mejor ahí les va el apoyo directo.

Además, la opresión de la mujer no termina con el cuidado de los hijos, en ocasiones también les toca cuidar de familiares enfermos o que requieren algún tipo de atención especializada, sumado a ello están las múltiples tareas domésticas de la cocina y la limpieza del hogar en general. ¿Cómo se romperán estas cadenas de opresión? Con la socialización del trabajo doméstico precisamente, con lavanderías y comedores públicos, con el servicio industrializado de limpieza en los hogares de familias trabajadoras.