Huelga en la UAM; una lucha más encabezada por trabajadores

Fernando Quezada

¿Por qué estalló la huelga en la Universidad Autónoma Metropolitana?



La huelga que hay en la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) es la manifestación de un choque de clase contra clase, en donde el papel del Sindicato Independiente de Trabajadores de la Universidad Autónoma Metropolitana (SITUAM) trasciende la lucha económica por el aumento de un 20% salarial y avanza en el ámbito político, pues incluye la defensa de la educación pública de calidad.

El pasado 1 de febrero del presente año la UAM estalló en huelga, han pasado más de 15 días y los trabajadores mantienen firmes sus demandas. Este evento es consecuencia del atropello a los derechos laborales y al hartazgo acumulado por los trabajadores de base durante 10 años. Tiempo durante el cual hubo negociaciones que poco o nada mejoraron la situación.

Desde entonces los trabajadores han tendido a la insumisión; aumentando poco a poco el trabajo de agitación y propagandístico de la situación de crisis que vive la UAM y que repercute en el cumplimiento de las actividades sustantivas de la Institución educativa que cada vez refleja más la consecuencias de los abusos, corrupción, desviación de recursos e impunidad de los mandos medios, superiores y administrativos que descubrieron el mecanismo para organizar la desviación del dinero a sus bolsillos y privilegios a través de los órganos colegiados y órganos unipersonales.

No conformes con justificar sus actos de corrupción con la legislación universitaria, recurren a la autonomía universitaria para garantizar la impunidad a todos aquellos que pertenecientes a alguna mafia no son los suficientemente hábiles para pasar desapercibidos y son descubiertos por trabajadores académicos, administrativos y estudiantes en el ejercicio de los recursos públicos que se extraen de los impuestos que paga el pueblo trabajador para garantizar el acceso a la educación pública a los hijos de la clase obrera y extractos populares.

Si bien la lucha es frontal y sin miramientos, el SITUAM ha puesto sobre la mesa la violación de clausulas del contrato colectivo de trabajo que afectan principalmente a trabajadores académicos temporales que han sido golpeados a través de acuerdos unilaterales en los diferente órganos de gobierno de la institución para reducir su jornada y salario que acompañado del congelamiento de plazas, tanto para académicos y administrativos, tiene la finalidad de disminuir la calidad de los servicios académicos y universitarios subvencionados que se brindan a los estudiantes provenientes del Estado de México, Hidalgo y otras entidades federativas que no están exentos de la crisis que atraviesa el País.

Entre otros atropellos a los derechos de los trabajadores, no menos importantes, la patronal ha utilizado el mismo método para implementar una política de austeridad que reduce los implementos necesarios de trabajo y el pago de tiempo extraordinario, por ejemplo; contratación irregular, implementación de sueldos de trabajadores de confianza, entre otros.

Las medidas ejecutadas por la patronal han tenido como objetivo simplificar la división del trabajo para concentrar las tareas con el fin de explotar cada vez más a los trabajadores académicos y administrativos que laboran en condiciones precarias mientras que por otro lado los mandos medios, superiores y administrativos destinan recursos públicos al pago de privilegios como choferes personales, comidas, asesores, vehículos, entre otras malversaciones, más sonadas, como la compra de diamantes que han sido denunciados públicamente sin repercusión alguna.

Y mientras se sacrifica a la gran mayoría de los trabajadores de la universidad, hay dinero para pagar el salario mensual del rector general de casi 300,000 pesos, monto que recibe desde hace más de un año después de haber dejado el cargo, pero no hay para nivelar el salario de los trabajadores a los cada vez más costosos medios de subsistencia los trabajadores y mucho menos para brindar una educación integral a los estudiantes que no tienen derecho a un pleno desarrollo cultural y deportivo por falta de recursos.

Adelante, que la lucha es de clases

Es importante señalar que la crisis que vive el sindicalismo universitario atraviesa al SITUAM y actualmente a pesar de su importante papel debe concluir cuanto antes la lucha intestina que enfrenta para reorientar la vida orgánica hacia el fortalecimiento sindical que recupere la participación de los trabajadores académicos atendiendo las necesidades y demandas que requieren para mejorar sus condiciones de trabajo. Así también continuar promoviendo la unidad de clase con los estudiantes que son el principal aliado de los trabajadores universitarios.

Es necesario avanzar en la construcción de un programa político que supere las actuales contradicciones de clase e impulse el sindicalismo clasista tan necesario en el periodo que atravesamos donde los errores se pagaran caro si no se actúa en el momento adecuado.