“Austeridad Republicana” en el IMSS: continuidad de la privatización de la seguridad social

Miguel Uribe
09.Feb.19 :: Noticias nacionales

Los planes de AMLO para el IMSS no difieren con los de administraciones anteriores: recortes al presupuesto y despidos de trabajadores del sector.



A finales del año pasado, Germán Martínez, Director General del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), anunció que la institución se sumará a las políticas de “austeridad republicana” implementadas por gobierno de Andrés Manuel López Obrador (AMLO), con el recorte de 4 mil 500 millones de pesos, además de anunciar el despido de trabajadores de honorarios, los cuales no cuentan con una estabilidad laboral; es necesario mencionar que en esta situación existen 80 mil trabajadores entre ellos administrativos y personal médico.

Estas medidas de austeridad en el IMSS, más que ser una solución a los problemas infinitos del instituto, demuestran ser la continuidad de la privatización total de la seguridad social de los trabajadores mexicanos en beneficio de los monopolios. Lo anterior continúa el impulso de las reformas estructurales del gobierno de Peña Nieto, entre ellas la reforma a la universalización de la salud.

Hay que recordar que a inicios del gobierno de Peña Nieto prevaleció la idea de que el IMSS ya no era sostenible financieramente y que era necesario su rescate. Esta supuesta crisis financiera dio pie a que se subrogaran servicios médicos como la atención de hemodiálisis, seguridad y los traslados en ambulancias, guarderías y laboratorios. Además, a principios del 2018, se privatizaron a través de las Asociaciones Público Privadas el Hospital Regional de García, en Nuevo León, así como de los hospitales generales de zona de Tapachula, Chiapas, y Bahía de Banderas, Nayarit. La supuesta crisis financiera no fue más que una mentira del gobierno de Peña para privatizar totalmente la seguridad social por medio de la reforma a la universalización de la salud, la cual fue diseñada por Funsalud, membrete de los monopolios.

El supuesto saneamiento de las finanzas durante el gobierno de Peña por parte de José Antonio González Anaya, Mikel Arriola y Tuffic Miguel Ortega, nunca se reflejó en una mejor atención medica por parte del instituto hacia los derechohabientes. Por el contrario, siempre fue limitada y precaria, a consecuencia de sobrecupo, desabasto de material médico y sobrecarga de trabajo al personal médico y administrativo, los cuales llegaron a laborar en condiciones precarias como sucedió durante el sismo del 19 de septiembre de 2017.

La política de austeridad anunciada por Germán Martínez no tiene nada de diferente a la política de rescate financiero del IMSS que se impuso en todo el sexenio de Peña. En lugar de ampliar las plazas de trabajadores —por las necesidades que tiene la propia institución a consecuencia del sobrecupo y la sobrecarga de trabajo como sucede en los hospitales regionales— lo que se hace es recortarlas y despedir a empleados. De ahí que se entienda por qué el nuevo titular del IMSS asistió a la entrega de la toma de nota a Olivares Cerda como próximo secretario charro del SNTSS, con la intención de negociar y utilizar el terrorismo del sindicato charro para desmovilizar a los trabajadores sindicalizados, así como lo han hecho en los últimos años al sancionar a más de 15 mil trabajadores por denunciar la situación precaria del seguro social y su privatización.

El gobierno de AMLO, al no tocar los intereses de los monopolios y no aplicar medidas radicales para garantizar una seguridad social gratuita y de calidad para el pueblo trabajador mexicano, seguirá con el modelo privatizador de hospitales y servicios médicos, así como la precarización laboral de los trabajadores del sector salud, aunque buscará encubrir esta situación con medidas asistencialistas para paliar la pobreza. Por lo tanto, el nuevo gobierno no solucionará los problemas de la seguridad social del pueblo trabajador mexicano: por el contrario, beneficiará a los monopolios a costa de la salud de la clase trabajadora.