La Cuarta Transformación; lo que aparenta y lo que es

Ángel Chávez

Son falsas las ideas de que la riqueza generada por las empresas estatales beneficia a la “nación”, porque a quienes favorece realmente son a los empresarios, pues el Estado está al servicio de éstos.



Las medidas, reformas, programas y propuestas que el gobierno de López Obrador ha estado implementando, se han presentado de forma rápida e ininterrumpida. Mientras se reflexiona y ahonda en el estudio de una, se presentan otras tres; esto complica elaborar un análisis concienzudo de cada paso que da el gobierno. Pero este fenómeno no es casual, responde al objetivo de la nueva socialdemocracia de “embellecer” el sistema de explotación en que vivimos, por ello necesita presentar su política como benéfica para los trabajadores aunque sólo sea una apariencia.

Por ejemplo, la política de austeridad anunciada como el combate a los exorbitantes sueldos de los funcionarios ocultaba el despido de miles de trabajadores al servicio del Estado, el freno a la reforma laboral se ha convertido en una regulación de la subcontratación y no en su desaparición y mucho menos en la recuperación de los derechos laborales de los maestros. La guardia nacional es la continuación de la política de militarización y la preparación de la represión contra las protestas sociales. La reforma energética respetará los contratos que se otorgaron y otorgarán a empresas privadas, el combate al “huachicoleo” presentado como benéfico para la “patria” busca garantizar a las petroleras que no sufrirán pérdidas al operar en México.

Los recortes al presupuesto social -defendido como necesidad patriótica- es la continuación del neoliberalismo que tanto prometió combatir López Obrador, el programa “Jóvenes construyendo el futuro” está disfrazado de creación de empleos pero la realidad es que los “salarios” son pagados con nuestros impuestos mientras que son los empresarios los que ganan con mano de obra gratis.

La lista podría ser más larga, también podríamos detenernos a analizar cada caso con más detenimiento. No obstante, es preferible hacer saber al lector cómo profundizar y analizar científicamente cada noticia que se le presente para que lo haga usted mismo. Lo primordial es tener: criterio de clase. Esto significa que se debe pensar qué clase social se beneficia con las políticas implementadas por el gobierno, teniendo en cuenta que en algunos casos aparentemente son los trabajadores los beneficiados. Sin embargo, hasta lo que parecería únicamente benéfico para los trabajadores oculta los intereses empresariales como verdadero motivo.

Por ejemplo, dar “impulso” a la educación y aumentar el número de profesionistas y técnicos, en realidad oculta el interés de los empresarios de contar con un mayor número de trabajadores, es decir, de mano de obra calificada para poder reducir salarios y aumentar sus ganancias. La construcción de infraestructura es una necesidad de los monopolios para trasladar sus mercancías, para que se pueda desplazar la mano de obra con la cual se enriquecerán y mejor si proviene de lugares lejanos lo cual les permite reducir salarios.

En este sistema capitalista todo cuanto se construye, produce y forma parte de la política del Estado está en favor del empresario, incluso la implementación de políticas asistencialistas tiene como objetivo paliar el descontento social para que los empresarios continúen enriqueciéndose. Son falsas las ideas de que la riqueza generada por las empresas estatales beneficia a la “nación”, porque a quienes favorece realmente son a los empresarios, pues el Estado está al servicio de éstos.

De esta forma, aplicando el criterio clasista al análisis de las políticas implementadas por la administración de López Obrador descubrimos el trasfondo de su apariencia y podemos observar que es claramente anti obrera y anti popular.
Estas conclusiones no se escuchan en los noticieros, ni en las escuelas, pues son producto del análisis científico basado en el marxismo-leninismo. El criterio clasista implica ver la realidad, negada y ocultada de la existencia de la lucha de clases, significa reconocer que el Estado no es neutral y que detrás de cada acto del gobierno hay beneficios para los monopolios en detrimento de los trabajadores.

Los artículos que El Comunista presenta son muestra de la aplicación del criterio clasista a las medidas implementadas por MORENA. Consideramos que frente al presente gobierno antiobrero disfrazado de “patriota” y “popular” es indispensable dotar de este criterio a la clase obrera para que eleve su conciencia de clase y pueda ver con claridad que al igual que los gobiernos del PRI y el PAN fueron, y son, sus enemigos, hoy lo es el gobierno de López Obrador y MORENA.