Los trabajadores de la ciencia están en lucha

Dnefétm García

El recorte al presupuesto para ciencia y tecnología ha obtenido mayor fuerza en las últimas décadas, con esto, las condiciones laborales de los trabajadores de la ciencia son cada vez más precarias.



El Movimiento por la Ciencia, conformado por trabajadores, académicos, investigadores y estudiantes ha puesto sobre la mesa la defensa organizada de sus derechos laborales y la defensa de la ciencia como una herramienta para la transformación de las condiciones de miseria y explotación en las que vive la mayoría de los mexicanos.

A raíz de la Marcha por la Ciencia realizada en 2017 y 2018, los trabajadores, investigadores y estudiantes decidieron organizar un frente para luchar por sus derechos y para mejorar el cuidado de la salud, del medio ambiente y para el desarrollo de la sociedad.

En torno a esta lucha se han integrado organizaciones sindicales de trabajadores e investigadores de la ciencia, como el Sindicato Único de Trabajadores de la Industria Nuclear (SUTIN), el Sindicato Unitario de Trabajadores del Instituto Nacional de Astrofísica, Óptica y Electrónica (SUTINAOE); también se han unido investigadores del sector salud, como la Asociación Mexicana de Investigadores de los Institutos Nacionales de Salud y Hospitales de Alta Especialidad (AMIINSHAE); y se han unido organizaciones estudiantiles de licenciatura, y de posgrado, de diversas universidades, entre ellas, el IPN, la UAM y la UNAM.

La constante agresión del capital contra los trabajadores ha causado una mayor proletarización del trabajo, incluido el trabajo de investigación. El recorte al presupuesto para ciencia y tecnología ha obtenido mayor fuerza en las últimas décadas, con esto, las condiciones laborales de los trabajadores de la ciencia son cada vez más precarias.

En el 2016 el recorte al presupuesto para el sector fue de 23%, estos recortes han golpeado directamente a los investigadores, trabajadores y estudiantes, porque repercute en el salario, se reduce la seguridad social, el número de plazas de investigadores, el número de becas para estudios de licenciatura y de posgrado, el presupuesto para proyectos de carácter social. En síntesis, la reducción del presupuesto para ciencia es un golpe para todos los trabajadores del país.

Las últimas modificaciones hechas a la constitución y la Nueva Ley de Ciencia y Tecnología propuesta hace menos de un año han sido lanzadas por los monopolios a través de sus cabilderos en el Congreso; dichas modificaciones pretenden legalizar la apertura total de los centros públicos de investigación a los intereses de los monopolios, ya que se obliga a los investigadores a buscar financiamiento para las investigaciones.

Lo anterior implica entregar las líneas de investigación a las entidades que lo financian, siendo que las empresas que buscan financiar los proyectos de investigación lo hacen para aumentar sus ganancias, pasando por encima de los trabajadores y dejando de lado los problemas de la población y del medio ambiente.

El nuevo gobierno encabezado por Andrés Manuel López Obrador ha seguido la misma política contra el sector científico, ha reducido en términos reales el presupuesto para el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) y para las universidades públicas.

Los trabajadores hemos comprendido que sólo mediante la organización y la lucha es que lograremos tirar esta política contra el sector científico y contra el acceso de los trabajadores a la ciencia. Prueba de esto es que, al conocerse los recortes, los trabajadores y estudiantes de diversas universidades planificaron manifestarse en todo el país, y fue así que, ante el riesgo de manifestaciones masivas, el gobierno de “izquierda” tuvo que reducir y maquillar los recortes.

En el movimiento por la ciencia se desarrollan los siguientes ejes de lucha, en primer lugar, el mejoramiento laboral que busca una solución a las demandas de los centros de investigación y universidades, a los que se ha sometido a un recorte presupuestario que los tiene al borde de la quiebra. En segundo lugar, la basificación de todas las plazas interinas, así como de las cátedras de investigación, reconocimiento de los estudiantes de posgrado como trabajadores, con beca salario y derechos laborales, eliminación de los contratos de exclusividad que el Conacyt hace firmar a los estudiantes de posgrado.

En el plano presupuestal se busca que el gobierno garantice el 2% del presupuesto para Ciencia y Tecnología. Que se detenga la financiación a las líneas de investigación que favorecen el saqueo y la explotación por parte de los grupos monopólicos y que se democratice el Conacyt para que sea manejado directamente por trabajadores de la ciencia, ya que la burocracia que lo maneja persigue intereses empresariales. Que el destino del presupuesto se decida por un órgano colegiado donde predominen los trabajadores de la ciencia.

En la organización interna y externa de este movimiento se busca el desarrollo de organizaciones por centro laboral donde los trabajadores de la ciencia se organicen en torno a un plan de acción para lograr la transformación de la actual precariedad laboral en condiciones de trabajo científico digno, y que la actividad científica esté orientada a la solución de los problemas de los trabajadores.

En este sentido se busca la vinculación con organizaciones de trabajadores en lucha para la generación de acciones coordinadas donde se junte la fuerza de todos los trabajadores bajo un propósito común, la conquista de derechos laborales y la conquista de una democracia que sirva realmente a los trabajadores.