A 112 años de la Huelga de Río Blanco; dos actos, dos clases en pugna

Marco Vinicio Dávila

Mientras la clase obrera reivindica las acciones heroicas de su clase; la patronal y su gobierno preparan nuevos golpes contra los trabajadores.



Si alguien pensaba que con la llegada del izquierdista Cuitláhuac García a la gubernatura del estado la situación de la clase trabajadora en Veracruz podría mejorar en cuanto a sus condiciones laborales, puede ir dando por hecho que no va a ser así. El día de hoy en la ciudad de Río Blanco, el gobernador presidió el acto conmemorativo por el 112 aniversario de la masacre obrera de Río Blanco, ocurrida el 7 de enero de 1907. En dicho acto la Secretaria del trabajo, previsión social y productividad del gobierno del estado, María Guadalupe Argüelles, afirmó que para garantizar la gobernabilidad y tranquilidad de la entidad “el gobierno del estado de Veracruz tiene la intensión de estrechar aún más su relación con las y los empresarios y trabajadores de Veracruz, pues son el principal motor del crecimiento económico del estado” aplicando lo mandatado en la Ley Federal del Trabajo (reformada).

Ante un auditorio de empresarios locales y políticos de medio pelo, con la presencia de alguno que otro líder charro de la CROC y con la ausencia de la clase obrera en el acto, este se convirtió en lo que había previsto don Hipólito Flores Alonso, dirigente de los obreros despedidos de CIVSA en el año 91, de que el acto oficial sería una pasarela de políticos, el acto terminó en medio de protestas por parte de trabajadores del volante que sólo asistieron a manifestarse por las promesas incumplidas del gobernador Cuitláhuac García.

Un día antes, el domingo 6 de enero, en un acto independiente, realizado en la Casa de la Cultura de Ciudad Mendoza, localizada dentro del perímetro de la fábrica donde fueron masacrados los mártires del 7 de enero de 1907, los obreros de la industria textil, que por más de 26 años se han mantenido organizados y en pie de lucha para recuperar lo que legalmente les corresponden, después de que fueran despedidos injustamente por los dueños de la Compañía Industrial Veracruzana, S. A. en el año de 1991, acompañados de militantes del Partido Comunista de México, rindieron un homenaje a los hombres y mujeres asesinados por las fuerzas represivas del gobierno de Porfirio Díaz aquella trágica mañana, recordando así el 112 aniversario de la Huelga de Río Blanco.

Explicando las razones por las cuales en esta ocasión dicho acto conmemorativo se hacía en un lugar cerrado y no con un acto público, una marcha y una guardia de honor, como en otros años, en el lugar donde cayeran asesinados Manuel Juárez y Rafael Moreno, los dos principales dirigentes del Gran Círculo de Obreros Libres, organización obrera de influencia magonista que dirigiera durante varias semanas la huelga contra la Fábrica de Hilados y Tejidos de Río Blanco, Hipólito Flores, expresó que no serían ellos comparsa de un acto oficial si este es una pasarela de políticos y líderes charros, como ha sido la tónica en años anteriores.

Así, en un acto modesto pero lleno de combatividad y conciencia de clase, con los obreros, hombres y mujeres, mejor organizados, recordaron los motivos de la huelga: malos salarios, pésimas condiciones de trabajo, sin derechos laborales y con el ejército en permanente amenaza de represión, de un gobierno que se afanaba paternalista con los trabajadores pero siempre favorecía a los más ricos de este país, todos ellos grandes terratenientes y grandes industriales.

Este acto no sólo fue para recordar a los trabajadores masacrados, sino para sacar enseñanzas de aquella experiencia de lucha obrera y para reconocer la vigencia de sus demandas. Fueron mencionados además de los nombres de los dos principales dirigentes de aquella huelga, los nombres de varias mujeres que protagonizaron la rebelión obrera, como Lucrecia Toriz, Filomena Pliego, Margarita Martínez. Al final del homenaje se entonó La Internacional y el himno nacional mexicano.

Los dos actos son significativos por la razón de que muestran una realidad generalizada por todo el país, a pesar de que con su triunfo la socialdemocracia se ufana de ser un gobierno de “izquierda”; la lucha de clases continúa mientras continúe el capitalismo. La clase obrera reivindicando las acciones heroicas de su clase; la patronal y su gobierno preparando nuevos golpes contra los trabajadores.