Cambia el gobierno, continúa la lucha de clases

Sección Obrero-Sindical del Comité Central del PCM

Cuando se pretende mantener inamovibles las ganancias de gente que vive a costa de exprimir a los trabajadores, e inclusive se busca incrementarlas, entonces no se tiene nada que ofertar a la clase obrera.



Uno de los prejuicios más arraigados en el imaginario de los partidarios del gobierno de la nueva socialdemocracia – excluyendo al propio sector de la burguesía que lo respalda –, consiste en la noción de que, de manera independiente al ritmo en el que esto se desarrolle, las condiciones generales del pueblo (ambiguamente concebido, por supuesto) de facto mejorarán. Es decir que, sin tener duda alguna, a partir de la gestión de MORENA y López Obrador, se dice que los males generales que carcomen a la gran mayoría de la población del país comenzarán a erradicarse.

Los ideólogos del nuevo gobierno hacen curiosos malabares para fomentar esta falsa esperanza entre las masas trabajadoras, les hacen creer con anacrónicos ejemplos que las decisiones políticas “correctas” (como el llamado combate a la corrupción, que sin embargo no toca ni con el pétalo de una pérdida económica a los capitalistas que se beneficiaron y benefician de ella) son suficientes para elevar su nivel de vida y bienestar general. Todo ello para disimular el hecho real y concreto de que la explotación de la gran mayoría no solo continúa, sino que se intensifica para que una insignificante minoría incremente cada vez más sus ganancias.

La cuestión estriba en que tanto en el programa político del partido actualmente en el gobierno, como de los partidos en “oposición” en el congreso, en todo lo importante defienden la propiedad de los grandes empresarios, defienden sus contratos, defienden sus cuentas, protegen y buscan ampliar sus ganancias. Abiertamente dicen que no van contra el capitalismo, que van contra uno de sus muchos efectos -la corrupción-, como quien poda hierbas sin arrancar su raíz y dice que ha “solucionado el problema”. Sea con toda la perversidad, o sea con toda la ingenuidad, cuando se pretende mantener inamovibles las ganancias de gente que vive a costa de exprimir a los trabajadores, e inclusive se busca incrementarlas, entonces en realidad no se tiene nada que ofertar a la clase obrera en su vida cotidiana.

Los problemas que han enfrentado y seguirán enfrentando los trabajadores, problemas que palpan, que ven y sienten, les impulsan a reaccionar de acuerdo a sus necesidades contemporáneas, y en esto muy poco va a importar la momentánea simpatía al nuevo gobierno. Éstas necesidades no quedan resueltas con el aumento de $14 que no alcanza ni para el transporte de ida y vuelta en el Estado de México, que no obliga a los monopolios a un incremento proporcional, y que a ese ritmo de aumentos hasta el año 2040 recuperarían los trabajadores de esta generación un nivel de ingresos parecido al de los trabajadores de 1980, que tampoco era para hacer sonar bombos y platillos. Necesidades que no avanzan a su satisfacción imponiendo impuesto al aguinaldo o prolongando la edad de jubilación hasta los 68 años, etc. Necesidades que mucho menos se cumplen si en lugar de encontrar mejoras enfrentan la pretensión de despidos sin liquidación, omisión a sus aguinaldos, retrasos en los pagos, etc. Mientras siga el capitalismo, la lucha de clases no se detiene.

Y esto es precisamente lo que se ha visto desde el inicio del gobierno, la continuidad de la lucha obrera y de las masas trabajadoras. A manera de simple ejemplo, nombremos brevemente algunas manifestaciones de descontento entre trabajadores que sucedieron durante tan solo 3 semanas, las últimas de enero y la primera de enero.

Despidos: En diferentes grados hubo muestras de descontento, denuncias, protestas, tomas de instalación, bloqueos, plantones, movilizaciones, marchas en el DIF de Jiutepec, la Delegación Álvaro Obregón, bomberos y trabajadores de limpieza de la CDMX, trabajadores de limpieza de la Cámara de diputados, de las delegaciones de la SCT, DIF de la CDMX, Secretaría de Bienestar, PROFEPA, STPS y de la PROFEDET, de la Comisión Estatal de Agua y Saneamiento de Tabasco, en la empresa Oceanografía, trabajadores del ayuntamiento de Puebla, en el Seguro Popular, en la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), en el SAT, Nissan, SEP, IMSS de Veracruz, Centro Nacional de Metrología (CENEM), CONAFOR, ISSTE, Axtel. Vale la pena mencionar por aparte a los trabajadores del IMSS de la región de Córdoba-Orizaba, en Veracruz que lograron su reinstalación por un año más gracias a su firmeza.

Aguinaldo: Huelgas, paros, movilizaciones y protestas por la falta de pago de aguinaldo han sucedido en el Organismo Operador Municipal de Agua Potable, Alcantarillado y Saneamiento de Nogalas (Oomapas), el poder judicial de Baja California, los planteles del CeCyTe de Baja California y de Nuevo León, Trabajadores del juzgado de lo Familiar en Ensenada, empresa Klifer de recolección de basura en Chihuahua, SEMEFO de Tijuana, Ruta 163 de Guadalajara, Ayuntamiento de Cuautitlán, Ayuntamiento de Jiutepec, Ayuntamiento de Santa Lucía del Camino, DIF Naucalpan, magisterio y trabajadores al servicio del Estado en Tabasco, empresa Transmocasa de recolección de basura en Cuernavaca, Hospital Civil de Morelia, Colegio de Bachilleres del Estado de Morelos (COBAEM), trabajadores del gobierno estatal de San Luis, policía municipal de Jiutepec, maquiladora Alabama en Yucatán, Universidad Autónoma de Estado de Morelos.

Todo lo anterior es apenas una muestra que no agota lo sucedido en un periodo de tiempo muy corto, sin relatar cada caso, sin enumerar las decenas, centenas y millares de cada caso, sin incluir otras causas en las que también se dieron movimientos como por recorte a salarios, para conseguir aumento, por salarios atrasados, para denunciar abusos, etc. Todo esto surge de la premisa del patrón de obtener la máxima ganancia por encima de todos los derechos laborales. Surge en el sector público de la continuidad de esa lógica, donde la burguesía le exige a su gobierno que ahorre hasta el último centavo de salarios y prestaciones para poder redirigir ese recurso en su propio rescate, en su propia defensa, y en regalarse nuevos estímulos.

A fuerza de reaccionar, primero ciegamente, y a fuerza de reflexionar al repetir huelga tras huelga, se llegará a la conclusión de que el gobierno de MORENA no es más que un nuevo rostro de aquello contra lo que siempre han peleado.