El desarrollo inmobiliario en el Campo Militar de Santa Fe

04.Feb.19    Noticias nacionales
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El negocio millonario que supondría convertir el campo militar en zona residencial, es el ejemplo perfecto de que los intereses económicos se sitúan por encima de las supuestas diferencias políticas.


El nuevo gobierno de México, encabezado Andrés Manuel López Obrador, anunció que se llevará acabo la edificación de departamentos de lujo en el Campo Militar de Santa Fe, al poniente de la Ciudad de México, con el objeto de que la venta de dichos inmuebles genere recursos para financiar la construcción de cuarteles para la nueva Guardia Nacional, propuesta que contradice lo prometido durante la campaña electoral y que evidencia que los intereses económicos se sitúan por encima de las supuestas diferencias políticas.

La propuesta no es nueva, el anterior gobierno de Enrique Peña Nieto ya había planteado la venta de los terrenos mediante un acuerdo que se dio a conocer a principios de 2018, en el que permitía la desincorporación de los terrenos propiedad de la Federación para su posterior venta.

Durante la campaña presidencial los candidatos de Morena, López Obrador y Claudia Sheinbaum, hoy jefa de gobierno de la capital, expresaron públicamente su desacuerdo, igual que los vecinos de las colonias aledañas, a quienes les preocupa el aumento de las afectaciones que ya aquejan a la zona -trafico vial, falta de agua potable, entre otras-. Lo anterior hizo que el entonces gobierno federal diera marcha atrás al proyecto dando pie a que la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) se hiciera cargo de la administración de las más de 125 hectáreas del Campo Militar 1-F.

El negocio millonario que supondría convertir el campo militar en zona residencial, es el ejemplo perfecto de que los intereses económicos se sitúan por encima de las supuestas diferencias políticas. Ni siquiera tuvo que pasar un mes de la toma de posesión cuando el nuevo presidente de México anunció que siempre sí daba su bendición para urbanizar el Campo Militar, olvidándose de las promesas de campaña y privilegiando los negocios. Las necesidades de los habitantes de la zona así como las de las miles de personas que a diario transitan por la congestionada zona no son tomadas en cuenta, en este caso no hay una consulta, la opinión del pueblo tan socorrida en otras ocasiones no cuenta.

El gobierno de la cuarta transformación podría dar marcha atrás a este proyecto, dejarlo en la congeladora o aprovechar los apoyos de que goza para seguir adelante, lo importante es que en el trasfondo se puede apreciar con claridad que más allá del lenguaje populista e izquierdista que pregona el cambio, lo que existe es una administración continuista con los intereses económicos de la burguesía, que al fin y al cabo es la que gobierna mediante el modelo de dictadura conocido como democracia.

Las distintas formaciones políticas de izquierda o de derecha responden a los mismos intereses más allá del show mediático destinado a vender la existencia de proyectos enfrentados, en el fondo el proyecto es el mismo, el dictado por los monopolios siempre opuesto a los intereses de los trabajadores.

La zona poniente de la capital mexicana se caracterizaba hasta hace unos años por ser poco poblada y mantener grandes extensiones de áreas verdes, sin embargo en los últimos años el desmedido desarrollo inmobiliario que tiene como pilares la zona comercial de Santa Fe en las alcaldías de Álvaro Obregón y Cuajimalpa, así como el desarrollo residencial de Interlomas, han provocado el boom inmobiliario de la zona, lo que ha generado la gentrificación, escasez de agua potable, la deforestación y la contaminación generada por el aumento del tráfico vial.

El Tren interurbano México-Toluca, el gran proyecto transexenal del último gobierno priista, ha provocado una fuerte deforestación en la zona arbolada del Estado de México colindante con la alcaldía de Cuajimalpa, además de dañar irremediablemente cuerpos de agua subterráneos. Su trazo por la orilla de lo que fue el río Tacubaya explica en gran medida el proyecto de volver al Campo Militar 1-F zona residencial, obviando el problema de desabasto de agua y de tráfico en la colindante avenida Constituyentes, así como su repercusión en toda la zona sur poniente.