Plan de Seguridad Nacional: Paz ¿para que clase?

Laura Quintero

Una de las promesas de campaña de Andrés Manuel López Obrador era que el Ejército regresaría a los cuarteles, pero esto no sólo no ocurrirá, sino que, mediante la creación de una Guardia Nacional la militarización del país será aún mayor.



Una de las políticas más esperadas del nuevo gobierno era el plan de seguridad nacional, muchas de las personas que votaron por Andrés Manuel López Obrador esperaban, como lo prometió, una política diferente a la que se aplicó en los últimos dos sexenios. Esperaban, entre muchas otras cosas, que el Ejército regresara a los cuarteles, pero esto no sólo no ocurrirá, sino que, mediante la creación de una Guardia Nacional la militarización del país será aún mayor.

Luego de 12 años de lo que han llamado “la guerra contra el narcotráfico” hay más de 250,000 muertos, más de 30,000 desaparecidos y miles de fosas y cadáveres a lo largo y ancho de todo el país. En esa guerra que se ha librado todos los días, el Estado mexicano ha sido el protector y promotor de ciertos cárteles de la droga en contra de otros, en una pugna monopólica del narcotráfico la cuota de sangre la ha pagado la clase obrera.

Además, no podemos olvidar que esta falsa guerra se inscribe en el marco de la política contrainsurgente del imperialismo norteamericano y el Estado mexicano que utiliza fuerzas militares en la represión de la insumisión obrera y popular. En este sentido, la estrategia de López Obrador no sólo no es distinta, sino que las atribuciones que tendrá el Ejército, el mismo que desapareció a 43 estudiantes normalistas y el mismo que resguarda el orden socio económico y los intereses empresariales, serán aún mayores.

La propuesta del nuevo gobierno de la socialdemocracia plantea modificar la constitución para que el Ejército participe en las labores de seguridad con la creación de una nueva corporación de policía cívico militar: la guardia nacional. Este nueva estructura será el nuevo cuerpo de élite con 50,000 integrantes que provendrán del Ejército (policía militar), de la Marina (policía naval) y de la policía federal.

Un fraude más para el pueblo trabajador

Esta propuesta resultó ser un fraude más para quienes votaron por AMLO con la esperanza de que su gestión representaría un cambio.
El plan para “pacificar” el país continúa en consonancia con el que implementó Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto, pero “mejorado” de acuerdo con los intereses empresariales: más militares, menos controles civiles; más soldados y con más atribuciones. En pocas palabras: más guerra.

Lo que ha planteado el nuevo gobierno es una mayor fuerza militar. A través de la Guardia Nacional el Ejército y la Marina no sólo serán un instrumento de combate al narcotráfico, ahora tendrá atribuciones legales para realizar tareas de seguridad interna, si bien lo han venido haciendo de manera velada el nuevo gobierno prevé que cuenten con todas las atribuciones legales para hacerlo.

El gobierno de López Obrador está al margen de los intereses empresariales, tan es así, que su política de seguridad fue aplaudida y elogiada por las dos cúpulas empresariales más importantes del país: el Consejo Coordinador Empresarial (CCE) y la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex), las cuales, a través de sus representantes aseguraron que el planteamiento es acertado particularmente por el reconocimiento a las fuerzas armadas.

Sólo queda hacer una pregunta: cuando el gobierno socialdemócrata de AMLO habla de pacificar el país ¿a quién busca darle paz?

Es cada vez más claro que el próximo gobierno está al servicio de los empresarios y que los intereses de éstos son contrarios a los de los trabajadores. En esta guerra que continuará, la sangre que corra seguirá siendo la de nuestra clase, además de que para resguardar el orden que los monopolios demandan para llevar a cabo sus proyectos como el Tren Maya, el Nuevo Aeropuerto, las Zonas Económicas Especiales esa misma Guardia Nacional será utilizada para reprimir y callar la disidencia. Por lo tanto, es necesario cerrar filas y desenmascarar el carácter de clase del próximo gobierno.