No eres su socio: explotación en los sistemas de reparto en México

Hillary Flores
02.Feb.19 :: Juventud

En estas falsas promesas de autonomía la empresa se deslinda de responsabilidades afiliando a trabajadores con la figura de contratistas independientes o colaboradores autónomos, lo cual representa un fuerte inconveniente para los trabajadores, ya que no cuentan con ningún tipo de seguridad en el empleo.



En los últimos cinco años las empresas de reparto a través de plataformas electrónicas han tenido un auge en México, incrementando no sólo su área de cobertura sino los servicios prestados a los usuarios. Cubriéndose bajo falsas expectativas de autonomía, incremento en ingresos y una opción donde se pueden combinar múltiples actividades, los jóvenes han visto en ellas una opción ante la desocupación en la que el capitalismo nos ha sumergido. Sin embargo, las condiciones en las que se desarrolla el trabajo no son en nada cercanas a las promesas de progreso que cada eslogan promociona.

Actualmente el salario para trabajadores en el sector servicios oscila entre los $3,000 y $5,000 mensuales, por jornadas laborales de ocho horas con un día de descanso. La subcontratación ha arrasado con prestaciones laborales como el servicio médico, antigüedad, vacaciones, aguinaldos o utilidades. Los deliveries han llegado con la idea de mejorar estos salarios reduciendo el tiempo invertido en el desempeño de esta tarea. Para que un repartidor (fuente directa de repartidores en empresas como UberEats, SinDelantal y Rappi) obtenga un salario de $3,500 mensuales será necesario que realice cerca de cinco pedidos diarios, sin ningún día de descanso, puesto que el mínimo por viaje oscila entre los $25 a $30.

Puede parecer fácil realizar cinco pedidos, sin embargo esto no contempla la distancia entre los puntos de recepción y entrega, la distancia entre cada pedido, el tiempo en que el restaurante o tienda tarde en realizar la orden, el tiempo que tarda en caer cada orden así como la movilidad hacia zonas de alta demanda para cumplir los objetivos por bonos que cada aplicación establece los repartidores deberán pasar un promedio de diez horas “en línea” al día.

Los repartidores de estas aplicaciones no cuentan con ningún tipo de contrato. En estas falsas promesas de autonomía la empresa se deslinda de responsabilidades afiliando a trabajadores con la figura de contratistas independientes o colaboradores autónomos, lo cual representa un fuerte inconveniente para los trabajadores, ya que no cuentan con ningún tipo de seguridad en el empleo. La empresa puede tomar la decisión, en cualquier momento, de permitir que el repartidor continúe laborando o bien, si queda bloqueado de ella de manera temporal o permanente sin investigaciones previas, de tal manera pueden tomar acciones también como el cese de pagos, la eliminación de bonos o el cargo negativo por inconvenientes en la realización de pedidos que en la mayoría de las ocasiones son provocados por fallos en las aplicaciones.

La situación se torna aún más complicada cuando un repartidor tiene accidentes viales, ya que no cuenta con servicios de seguridad médica. Cualquier gasto corre por su cuenta, incluyendo gastos funerarios. En el año 2017 en Baja California y Tabasco fueron asesinados varios conductores de Uber: ante esto la empresa firmó un acuerdo de confidencialidad con las autoridades para que estos casos no se dieran a conocer. El acuerdo incluía la salida de la empresa de las localidades por un periodo de seis meses a un año. Existieron múltiples manifestaciones en esos lugares por parte de conductores exigiendo justicia por los asesinatos de sus compañeros mientras prestaban el servicio por medio de la aplicación, y por su reincorporación para continuar prestando servicio, ante las cuales la empresa hizo oídos sordos.

Estas empresas evaden todo tipo de responsabilidad ante los repartidores no reconociéndolos como sus trabajadores. Ante ello, únicamente con el establecimiento de redes de comunicación entre los mismos trabajadores, independientes a la empresa a la que pertenezcan, es posible avanzar en la exigencia de mejores condiciones laborales, por el reconocimiento de un contrato donde se establezcan condiciones de trabajo dignas y obligaciones por parte del patrón, salarios en función de las tareas desempeñadas, la eliminación de sanciones en tiempo o ganancias por inconvenientes originados por la aplicación y lograr la prestación de servicios médicos y dotación de seguros viales a los conductores y repartidores.

Sin duda los jóvenes necesitamos empleos, lo cual no quiere decir empleos donde se perpetúe la explotación, donde los empresarios sigan enriqueciéndose a costa de nuestro trabajo.
¡Tenemos que voltear a ver a nuestro compañero de trabajo, agrupar nuestras necesidades y juntos velar por mejores condiciones laborales!