¿A quién beneficia el nuevo tratado de libre comercio entre México, Canadá y EUA?

02.Feb.19    Noticias nacionales - Opinión
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Tras 25 años del TLCAN, los resultados están a la vista. En su conjunto el capital de los tres países, y principalmente los monopolios, se han visto favorecidos al extremo, son ellos los beneficiados.


Desde agosto del 2017 iniciaron las negociaciones entre México, Canadá y Estados Unidos para la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), después de casi 10 rondas se espera que el 29 de noviembre sea firmado. Hasta el momento se han discutido muchos temas del nuevo acuerdo, pese a que su texto completo sigue sin ser público, por ejemplo, las implicaciones en la industria automotriz, en el sector lácteo, del acero y el aluminio. Sin embargo, existe un silencio sepulcral sobre la existencia misma del Tratado.

Recapitulando. El TLCAN es un acuerdo internacional heredero del TLC entre Estados Unidos y Canadá, al que México se adhiere y entra en vigor el 1° de enero de 1994. Su principal objetivo era reducir e intentar eliminar los aranceles y cualquier otro obstáculo al comercio de bienes y servicios entre los tres países, facilitar las inversiones entre los tres países y crear procedimientos eficaces para la solución conjunta de controversias. En resumen, facilitar y aumentar la movilidad de capital entre los tres países, pero en ningún momento se ha favorecido la movilidad de la fuerza de trabajo, al contrario, se le limita.

Tras 25 años del TLCAN, los resultados están a la vista. En su conjunto el capital de los tres países, y principalmente los monopolios, se han visto favorecidos al extremo, son ellos los beneficiados. Las mineras canadienses o los monopolios estadounidenses vinieron a México a aprovechar su “ventaja comercial”, es decir, los bajos salarios y el control sindical. Por su parte, los monopolios mexicanos aprovecharon la posibilidad de acceder con sus mercancías y capitales al mercado nacional más grande del mundo, léase Cemex, Grupo México, Grupo Alfa, Bimbo, entre otros. Mientras que los pequeños y medianos capitales se incrustaron en las cadenas productivas trinacionales, como las autopartes y los productos textiles que fabrican para las armadoras en Saltillo, en Aguascalientes o Puebla.

Pero en su conjunto la clase obrera y los sectores populares de los tres países han sido afectados. Los campesinos mexicanos no han podido con la competencia de los monopolios de la agroindustria de Estados Unidos, han sido conducidos al empobrecimiento y la migración, durante más de dos décadas, millones de ellos han despoblado entidades como Michoacán, Zacatecas o Aguascalientes para terminar trabajando al otro lado de la frontera, lo que a su vez golpea a la baja los salarios de todos los trabajadores (mexicanos y gringos) en los Estados Unidos.

Además, el crecimiento de la violencia por el tráfico de drogas tiene también una relación abierta y clara con el TLCAN, el cual ha facilitado el tráfico de drogas transfronterizo (donde las toneladas de drogas cruzan diario por los puntos fronterizos, y la historia de los burreros queda en lo anecdótico) y el lavado de dinero por los bancos norteamericanos. La “ventaja competitiva” mexicana, se agudiza, pues los monopolios que se asientan en México lo hacen justamente por sus bajos salarios, los sindicatos blancos, el charrismo, y cabildean fuertemente para que eso continúe.

Un Tratado de Libre Comercio significa riqueza y abundancia para el capital, ya sea mexicano, estadounidense o canadiense, mientras que para la clase obrera significa más explotación, más empobrecimiento y más violencia estatal.
Por esta razón, los medios de comunicación y las cámaras empresariales lanzaban sus lamentos plañideros el año pasado ante las amenazas de Trump de cancelar el acuerdo. Todos los partidos en el Congreso, actuando como un solo partido, defienden a capa y espada la necesidad de destrabar los acuerdos; y AMLO como santo protector del “capital nacional”, impulsa a sus alfiles para asegurar que el acuerdo salga, a cualquier costo.

Por el contrario, el Partido Comunista de México, como representante de los intereses de las y los trabajadores en México y de los trabajadores mexicanos en el extranjero, llamamos a nuestra clase a luchar, no por una “renegociación” del nuevo Acuerdo (nombrado T-MEC en México), sino por su eliminación.