El gobierno de Morena y la lucha sindical del IMSS

Miguel Uribe
31.Ene.19 :: Obrero Sindical

Germán Martínez, próximo titular del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), está al tanto del nuevo Comité Ejecutivo Nacional del Sindicato Nacional de Trabajadores del Seguro Social (SNTSS), el cual encabezará Arturo Olivares Cerda, miembro de la vieja mafia priísta…



Germán Martínez, próximo titular del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), está al tanto del nuevo Comité Ejecutivo Nacional del Sindicato Nacional de Trabajadores del Seguro Social (SNTSS), el cual encabezará Arturo Olivares Cerda, miembro de la vieja mafia priísta, y al cual le ha dado el “visto bueno”. Esto ratifica la tesis de que el próximo gobierno de Morena no tiene la intención de acabar con el charrismo sindical, incluyendo al que somete a los grandes sindicatos del sector público, al contrario, en el caso del IMSS lo utilizará para seguir con la represión y la desmovilización de los trabajadores, facilitando el desmantelamiento del contrato colectivo de trabajo y la privatización de la seguridad social.

La lucha de los trabajadores del IMSS contra el charrismo sindical será frontal y apenas comienza su nueva etapa. Es una necesidad urgente la reagrupación de la disidencia consecuente, y el restablecimiento de su ligazón con las bases en sus centros de trabajo.

Durante el proceso de elección del Secretario General y del CEN, en el movimiento disidente por la democratización del sindicato, permearon las posiciones políticas de grupos ligados a Morena, los cuales establecieron como lineamiento político esencial la intervención de Andrés Manuel López Obrador (AMLO) en las propias elecciones, para así supuestamente garantizar un proceso democrático, ya que él había prometido acabar con el corporativismo sindical, con la ligazón entre gobierno y sindicatos nacionales.

Estos grupos también lograron imponer el lineamiento de utilizar la inercia de la victoria electoral de Morena para la lucha sindical. Pero lo único que se logró con estas posiciones políticas fue crear una actitud pasiva, expectante, y una falta de autocrítica en la disidencia, problema que se fue acentuando con el desenvolvimiento de la lucha.

Tal fue el caso de la búsqueda a toda costa de la unidad por la unidad, entre grupos políticos contrarios en principio, heterogéneos por sus intereses particulares, pero unidos por el objetivo de debilitar la estructura y los mecanismos de la dirección charra; unos para abrir espacios para sí mismos en dicha estructura, otros para democratizar el sindicato. La predominancia de los primeros se reflejó en que el movimiento se limitó a la difusión mediática a través de ruedas de prensa y redes sociales, sin lograr un vínculo real y estrecho con las bases trabajadoras, en sus propios centros de trabajo.
El resultado de todo esto fue un avasallamiento desinformativo, desmovilizador y represor por parte de la dirigencia charra hacia los trabajadores, con una oposición casi nula de la disidencia real (con excepción de algunos estados) y la imposición de Olivares Cerda en la secretearía general del SNTSS.

Todavía siguen permeando estas ideas, limitando las fuerzas de la organización y del combate, llamando a la simple impugnación de la elección ilegal, ya que esperan que cuando entre el nuevo gobierno echará para atrás la toma de nota, pero si el movimiento de la disidencia sindical quiere ser real y acumular fuerzas, no puede conformarse con semejantes ilusiones y con vistas tan estrechas, que además no tienen posibilidades de realizarse.

El nuevo gobierno de López Obrador es un brazo más de los monopolios, y seguirá utilizando las herramientas más eficaces para garantizar el interés de éstos. Por lo tanto, se vuelve necesario que la disidencia sindical del IMSS haga un balance autocrítico y replantee la línea política y los métodos de lucha a seguir en el futuro. No se pueden tomar decisiones apresuradas, sin valorar autocríticamente cómo se dio la lucha sindical es este proceso, no hacerlo amenaza, nuevamente, caer bajo la influencia de posiciones oportunistas, ajenas al interés de trabajadores, y que garantizan la pasividad y el fracaso de la disidencia.

Hay algunas propuestas de grupos ligados a Movimiento Ciudadano (MC) y al Partido del Trabajo (PT), que buscan fracturar el Sindicato y conformar sus propios núcleos de poder. Los principales representantes de estos grupos nunca han tenido una participación consecuente y constante en la lucha disidente, de la que ahora se cuelgan como si fueran sus líderes, siendo incluso sus partidos (PT y MC), en alianza con el PRD y PAN, los que empujaron las reformas estructurales y la privatización de la seguridad social.

Existen lineamientos políticos y métodos de lucha que han demostrado su insuficiencia y que han llegado a sus límites, buscar la unidad por la unidad entre grupos que no coinciden en principios ha retrasado la lucha y ha alejado a la disidencia del trabajo con las bases. Limitar por largo tiempo la difusión propagandística a las ruedas de prensa y a las redes sociales, sin crear un medio informativo intermedio que genere un vínculo con las bases trabajadoras, ha roto con los lazos más fuertes que ya se habían establecido con ellas.