La caravana migrante es el proletariado hermano de Centroamérica

Alfredo Valles

Miles de personas de origen centroamericano han migrado a México en el último trimestre del año. A diferencia de otros años, se ha hecho público cómo las autoridades del Estado y de Chiapas hacían de todo para impedir su paso…



Miles de personas de origen centroamericano han migrado a México en el último trimestre del año. A diferencia de otros años, se ha hecho público cómo las autoridades del Estado y de Chiapas hacían de todo para impedir su paso. Se sabe que han logrado entrar al país, pero nada o poco se dice de a qué costo. Decenas de integrantes de la caravana desaparecidos, o asesinados en distintas circunstancias y un feroz linchamiento por parte de la burguesía y su base social.

México firma muchos tratados internacionales de apoyo y respeto a los derechos humanos y a los diversos grupos de refugiados, pero tanto lo uno y lo otro son mera fachada, discurso y demagogia en el capitalismo. Anualmente hasta 2016 ingresaban en promedio 500 mil personas de origen centroamericano, frente a los cuales la respuesta común de la gran nación burguesa fue la intimidación, el ultraje, la extorsión, la desaparición, el secuestro y un largo etcétera.

Los monopolios, las cámaras empresariales e industriales, los grandes bancos son los culpables de la migración: desvalorización del costo de la fuerza de trabajo, enormes cifras de desempleos, saqueo de las riquezas naturales, utilización de grupos paramilitares para obtener a través de ellos cuotas extras de ganancia y apropiarse de campos y ciudades, militarización y violencia reaccionaria creciente, niveles de pobreza que no pueden describirse.

Hombres y mujeres con familias o sin ellas recorren miles de kilómetros. En México las solicitudes de asilo o refugio no se atienden, pueden pasar entre 2 y 5 años para una resolución oficial. En ese lapso las fuerzas represivas y los organismos migratorios deportan ilegalmente a miles de trabajadores centroamericanos, los cazan. La mayoría de tales solicitudes son rechazadas. No es un secreto los asesinatos masivos ocurridos a instancias de grupos paramilitares.

Hasta noviembre de 2018 cifras oficiales indican 11 mil migrantes centroamericanos deportados. En el estado de Veracruz la caravana denunció desapariciones. En diversos estados del país los respectivos gobiernos ofrecieron traslados terrestres que no cumplieron. En Baja California migrantes fueron arrollados por automovilistas mientras caminaban por el desierto. En este mismo estado se organizaron ataques nacionalistas y reaccionarios en su contra.

En BC al menos 7,000 migrantes viven en condiciones insalubres y en un albergue que los tres niveles de gobierno han organizado como una prisión o campo de concentración. Ante ellos la clase burguesa ha formado toda suerte de personas salvajes y siniestras; a la pequeña burguesía rabiosa que considera Tijuana ciudad exclusiva para turistas; a la juventud de Morena y a los académicos fronterizos que administrarán INAMI; a grupúsculos fascistas, nacionalistas y republicanos. Al frente, el Gobierno Federal, Estatal y el presidente municipal de Tijuana.

La burguesía es una clase criminal. Hace cada vez más graves las difíciles condiciones del proletariado de origen centroamericano. Usa miles de efectivos de la Policía Federal Preventiva para bloquear toda manifestación. Hace cómplices a los orgullosos socios comerciales de los gobiernos de México y EE. UU. para agredir militarmente a los migrantes con gases y bombas que aturden. Mientras el viejo y el nuevo gobierno -encabezado por AMLO- calla sobre la violencia de su socio. El gran nacionalista humillado a su burguesía nada dijo de la violación a la soberanía.

La soberanía nacional no se puede defender por medio de la burguesía o la pequeña burguesía. La nación que ellos dicen defender y de la que hablan para arrodillarnos a todos no es más que el sagrado propósito de la explotación y la ganancia de la burguesía mexicana. La soberanía nacional; el trato justo a migrantes; la solidaridad activa y franca; la fraternidad entre la clase obrera sólo puede ocurrir a instancias del proletariado revolucionario organizado en su propio partido comunista y sobre todo en una sociedad no capitalista sino socialista-comunista. La reacción capitalista es xenofobia, nacionalismo y crimen.

La burguesía no solo es criminal, sino que frente a los trabajadores y sobre todo los migrantes -uno de sus sectores más afectados y precarizados- lo es incitando el nacionalismo mientras práctica la hipocresía que oculta su júbilo por disponer de miles de nuevos trabajadores potenciales, muchos de ellos jóvenes y aptos para las más difíciles faenas. Mientras miles de migrantes viven en el lodo y bajo aguaceros, sin comidas y sin acceso a las donaciones, la burguesía hace cálculos económicos a su favor.

Por un lado, el gobierno federal saliente con el CCE, INDEX, los capitalistas inmobiliarios, etc., se disponen a seleccionar a 4000 trabajadores entre los migrantes. Con salarios más bajos a los de por sí bajos de los trabajadores nativos. El gobierno socialdemócrata de AMLO también se relame los colmillos. Sueña con disponer de ellos como esclavos, y con amor usarlos en el Tren Maya, el Transístmico, la refinería tal, las zonas económicas especiales hasta desecharlos.

¿Qué ocurre hoy? La burguesía lava sus crímenes con montajes de trabajadores felices en una transnacional de supermercados. Dos migrantes centroamericanos son sacrificados aplastados en una obra pluvial del gobierno, reclutados sin derechos por contratistas. El gobierno federal de ayer y de hoy presume que dará permisos de estadía humanitarios, que autorizan entre comillas un año en México. Los monopolios y las cámaras empresariales especulan con sus vidas.

En el marco del T-MEC, de una sociedad comercial reforzada, el gobierno de AMLO es ya cómplice. Es más que probable que continuarán violando el mismo derecho internacional burgués contra los migrantes, proseguirán el plan denominado Quédate en México -que impide que el proceso de asilo se lleve en EE. UU.- y aplicarán la política del “Tercer País Seguro” para deslindar de responsabilidad a su socio burgués y regular la migración cada vez más a su conveniencia.

Los migrantes hoy en día son atacados por todos lados, y en todos lados tiene enemigos. Aún entre quienes se disfrazan de humanidad: las iglesias que calumnian; la patronal de Baja California y California que se beneficiarán de su explotación más cruda; las ONG’s que administran la desgracia de la migración con efectividad para obtener fondos millonarios; las ONG’s que ligados al Partido Demócrata engañan a los migrantes; el PRI, el PAN, Morena, etc.

La lucha de los migrantes es por su estadía permanente; por su sindicalización junto con los diversos obreros y trabajadores en EE. UU. y México; por su organización contra toda medida que ponga por delante la estabilidad económica de los capitalistas; por su lucha junto con las clases obreras por mejores salarios, vivienda, albergues, salud y contra la propiedad privada; por la organización revolucionaria de un autogobierno de la clase obrera y los sectores populares.