¿Qué planteamos las y los comunistas para lograr la emancipación de las mujeres?

Martha Aguilar

La situación actual de las mujeres, en nuestro país y en el mundo, reclama una labor encaminada a lograr un cambio real que rompa con toda lógica que perpetúe las condiciones de opresión y explotación de las que somos objeto…



La situación actual de las mujeres, en nuestro país y en el mundo, reclama una labor encaminada a lograr un cambio real que rompa con toda lógica que perpetúe las condiciones de opresión y explotación de las que somos objeto. Esa lógica es promovida tanto por los discursos que plantean que podemos acabar con la opresión dentro de la sociedad capitalista, como en las acciones que se materializan en forma de prolongación de la opresión. Plantear que las mujeres podemos lograr nuestra emancipación dentro de los marcos del capitalismo no sólo es falso, sino que es también erróneo, pues ningún ser humano puede emanciparse en condiciones de explotación. De forma declarativa o de forma práctica, esto se abandera por la mayoría de las posiciones burguesas del feminismo.

Lo que hacen esas posiciones es poner en un papel secundario las causas objetivas de la opresión de las mujeres y constreñir esas causas a una cuestión de género. Esto no sólo oculta la raíz del problema, sino que también oculta que las mujeres de la burguesía y las mujeres proletarias no tenemos las mismas condiciones de vida, por lo que ni somos iguales, ni tenemos los mismos objetivos e intereses que las mujeres burguesas. Creer en la falsa igualdad de las mujeres sólo significa empantanar la lucha de las mujeres proletarias en el lodo de la retórica, la institucionalización, el asistencialismo, etc.

Precisamente, las posiciones que ahora predominan en el análisis de la situación actual de las mujeres, buscan neutralizar la combatividad de las mujeres proletarias, a través de discursos bonachones que llaman a la conciliación de clase y que no representan en forma alguna los intereses de las mujeres de la clase obrera y los sectores populares; es decir, de la mayoría de las mujeres. Por ello es necesario avanzar en las posiciones proletarias, anteponerlos a esas formulaciones y combatirlas, no sólo en el campo de la ideología, sino también en el terreno práctico y político.

Dentro de los debates del VI Congreso del Partido Comunista de México, este tema fue discutido a través de la Tesis sobre la emancipación de la mujer. La tesis presentada se basa en planteamientos de los clásicos y retoma las posiciones y experiencias de las mujeres comunistas, quienes no sólo fueron las pioneras, sino que también fueron la vanguardia de la lucha por la emancipación de las mujeres.

La tesis debate las posiciones burguesas y liberales en boga, y plantea que las y los comunistas no buscamos que las mujeres ganemos una mejor posición en los marcos de la dominación capitalista, sino que nos orientamos a destruir las bases que sustentan la desigualdad y la opresión, lo cual sólo puede lograrse dotando de un contenido de clase a la lucha de las mujeres. Para esto, es necesario retomar los orígenes y reconocer que la lucha de las mujeres se dio en el seno de la clase obrera, que la lucha de las obreras no fue algo separado del movimiento obrero, sino que lo nutrió y, a su vez, fue una lucha fortalecida e impulsada por el movimiento obrero mismo. De lo anterior deriva la urgencia de la necesidad de que las obreras, las trabajadoras, las mujeres explotadas y empobrecidas, las mujeres de los sectores populares, volvamos a levantar nuestras propias consignas hoy, reconociendo que la lucha de las mujeres proletarias y la lucha de la clase obrera en general no van por caminos separados, sino que son una sola lucha y será así que, golpeando como un solo puño cerrado, lograremos poner fin a la explotación y a la opresión.

Esto se traduce en tareas importantes para las y los militantes del Partido Comunista de México tanto en cuestiones orgánicas, en las que habremos de promover una mayor participación de las mujeres en la militancia y entre los cuadros, como en el trabajo orientado hacia las amplias masas de mujeres trabajadoras. Reconocemos como un deber el promover e incrementar la participación de la mujer en la vida política, los sindicatos y organizaciones de masas, fuera de medidas cosméticas y liberales como lo es la cuota de género. En ello va el concurso y esfuerzo de cada militante del Partido.