El significado del VI Congreso Nacional del PCM

Jorge Méndez

La construcción de un Partido Comunista, es decir, de una organización dedicada completa y consecuentemente, más allá del ámbito electoral, al direccionamiento de la lucha de la clase obrera y de los trabajadores en general por su bienestar y un futuro mejor, está construcción. Si es verdadera resulta sumamente difícil y llena de obstáculos…



La construcción de un Partido Comunista, es decir, de una organización dedicada completa y consecuentemente, más allá del ámbito electoral, al direccionamiento de la lucha de la clase obrera y de los trabajadores en general por su bienestar y un futuro mejor, está construcción. Si es verdadera resulta sumamente difícil y llena de obstáculos.

El Partido Comunista de México, que acaba de celebrar su VI Congreso Nacional en la Ciudad de México, atravesó muy difíciles procesos ideológicos, políticos y organizativos, durante 16 años (desde 1994, año en que se llamó a la reconstrucción del Partido, hasta 2010 en que se celebró su IV Congreso Nacional), para asumir de nuevo la teoría y la práctica necesarias para fortalecerse dentro de las masas trabajadoras, para vincularse estrechamente al movimiento obrero y popular. Desde ese momento (2010), y sobre todo a partir de nuestro V Congreso (2014), en el que reforzamos nuestra línea política, el Partido Comunista ha crecido incesantemente, tanto en números como en su papel político. No sólo es ya una fuerza reconocida (y no siempre con agrado) del movimiento revolucionario en México, sino que además dentro de las fuerzas consideradas socialistas o comunistas se ha destacado como la más disciplinada, la más fuerte y la más consecuente.

La reconstrucción y el fortalecimiento del Partido Comunista ha sido más difícil toda vez que se trata de un proceso que debe remontarse sobre los prejuicios y las ideas que tanto sus enemigos abiertos (los empresarios y su gobierno) como los encubiertos (los reformistas), han vociferado contra el comunismo. Nos lanzan sus invenciones descabelladas y acusaciones infundadas con la intención de manchar el papel histórico del movimiento comunista y borrar su legado de la memoria de la clase obrera mundial. Afortunadamente, el crecimiento número de obreros que se adhieren o simpatizan con el Partido Comunista corrobora el hecho de que esas mentiras infames ya no son suficientes para engañarlos.

El histórico Partido Comunista de México, fundado en 1919 como sección mexicana del Partido Comunista Internacional, es decir, de la Internacional Comunista, fue el dirigente de importantes luchas obreras durante el siglo XX en este país. Sin embargo, fue precisamente por su caída en ideologías contrarias a los intereses de la clase obrera, que buscaban a fin de cuentas la colaboración entre los obreros y sus enemigos, que el Partido terminó disuelto, por decisión de un grupo de traidores en 1981. Esas mismas ideologías (como la llamada “unidad nacional”, que no hace más que engañar a los obreros para que olviden que el patrón, aunque sea también mexicano, los explota indiscriminadamente y cada vez con mayores abusos), son con las que esos mismos traidores (desde el PRD, el PT o MORENA) nos atacan a los que asumimos la tarea de reconstruir el instrumento fundamental para los trabajadores, el Partido Comunista.

El VI Congreso Nacional ha resultado exitoso (acudieron 190 delegados de todo el país, así como importantes delegaciones internacionales de los Partidos Comunistas de Grecia, de los Pueblos de España, de Cuba, Venezuela, entre otros, y además representantes sindicales aliados de nuestro Partido). Con su celebración ha concluido ya el ciclo de la reorganización interna, se han superado los duros golpes de los liquidadores de los 80, del eurocomunismo, de los “marxistas legales” y de toda esa gama de anticomunistas dispuestos a frenar, por todos los medios, la organización de la clase obrera para la toma del poder. Se ha abierto el periodo del crecimiento primordial entre las masas trabajadoras y del despliegue masivo de las fuerzas del Partido Comunista en la organización y la lucha obrera y popular. El PCM sale muy fortalecido y en pleno ascenso de su VI Congreso, sale fortalecido y con los mayores ánimos para reafirmar y reforzar su organización y su política, para refrendar su unidad y, sin ilusiones ni esperanzas en el nuevo gobierno (el nuevo rostro de los monopolios), dispuesto a asumir su deber revolucionario. Ante los engaños de los viejos y nuevos políticos, el PCM exclama: ¡Contra la unidad nacional, unidad obrera! ¡Contra el discurso conciliador, acciones revolucionarias!, ¡Contra los abusos patronales, organización obrera!, ¡Contra el poder de los monopolios, poder obrero! ¡Fortalece al Partido Comunista! ¡Proletarios de todos los países, uníos!