Trabajadores mineros enfrentan al monopolio canadiense Torex Gold Resources

Marco Vinicio Dávila, BP del PCM

El viernes 3 de noviembre del año pasado, en punto de las 2 de la tarde, los trabajadores de la mina El Limón-Guajes, de la minera Media Luna, SA de CV, subsidiaria del monopolio minero canadiense Torex Gold Resources, ubicada en el municipio de Cocula, estado de Guerrero, iniciaron un paro de labores, una huelga de hecho, en protesta por las deplorables condiciones laborales en las que se encuentran desarrollando su trabajo.
De los 800 trabajadores que concentra la empresa en esa mina, 520 son sindicalizados, y aun cuando la empresa en todo momento ha negado que en el conflicto participen todos los trabajadores del sindicato, lo cierto es que se queja también de las enormes pérdidas que éste le ocasionó ya que por casi noventa días se mantuvieron paralizadas las actividades en la mina..



Diferenciación de puestos y salarios entre los trabajadores que la empresa denomina “locales” y “foráneos”, lo que se traduce en discriminación, incremento de la carga de trabajo, desde que inició operaciones la mina hasta que comenzó la producción ha mantenido su plantilla de trabajo igual, pasando por un sinnúmero de vejaciones que llegan hasta la rescisión del contrato en caso de rebelarse contra tales injusticias, son algunas de las razones del descontento de los mineros, que además tienen que ver cómo el sindicato al que la empresa los afilió actúa pasivamente o en contra de sus intereses y siempre termina del lado de la empresa, razón por la cual los mineros no están de acuerdo en seguir perteneciendo al sindicato afiliado a la CTM.
Aunque este paro fue apoyado por el Sindicato Nacional de Trabajadores Mineros, Metalúrgicos, Siderúrgicos y Similares de la República Mexicana (SNTMMSSRM) , hay que destacar que, en primer lugar, fue una decisión de la base trabajadora la idea de irse a la huelga. A pesar de que la empresa estimuló con promesas y lisonjas a los trabajadores de confianza para que rompieran la huelga, los trabajadores contaron con el apoyo y la simpatía de los pobladores de los núcleos de población de los ejidos circundantes, que a su vez se han visto afectados por diversos problemas generados por la minera canadiense, tanto por la falta de pago del arriendo de sus tierras, como por el impacto ambiental negativo que causa la mina tanto en los mantos freáticos, como en los cuerpos de agua, con lo que han resultado afectados productores rurales y pescadores que desde los inicios de la prospección de la mina se opusieron a su instalación ; así como de concesionarios de transporte público, en su modalidad de taxis colectivos (urvans), mismos que están afiliados a la CTM, lo cual causa descontento entre los concesionarios pues hay un trato selectivo que deja fuera de los beneficios del transporte de personal de la mina a los que son opositores de la misma. La huelga también recibió el apoyo de la policía comunitaria de la región, donde los mismos elementos de ésta apoyaban con el aprovisionamiento de víveres y combustible para mantener la huelga.

En este contexto de efervescencia social, es que sicarios de la CTM al servicio de la empresa atentaron contra los trabajadores en huelga, matando a tres trabajadores de la mina, que tiempo atrás habían sido corridos de la empresa por “conflictivos”, es decir, por apoyar a los opositores al establecimiento de la mina en ese lugar. Esto explica el porqué del trato diferenciado a los trabajadores locales, que hacen los trabajos más duros y en donde no hay posibilidades de ascenso, reciben menos paga y malos tratos.

Las víctimas de los arteros ataques de los sicarios de la CTM, fueron los hermanos Víctor y Marcelino Sahuanitla Peña, originarios de Tonalapa del Sur, municipio de Tepecoacuilco, y pertenecían a la policía comunitaria de la región; y, Quintín Salgado Salgado, residente del ejido Nuevo Balsas, pescador, concesionario de una urvan, e hijo del principal opositor al proyecto minero Quintín Salgado Ochoa; fueron asesinados por expresar su solidaridad a la causa justa de sus comunidades afectadas por la mina y por mantener una solidaridad activa, de clase, con los trabajadores mineros en huelga .
El 27 de enero de este año la huelga ha llegado a su fin después de casi noventa días de conflicto, los trabajadores sólo ganan la promesa de parte de la empresa y el gobierno de someter a recuento la titularidad del contrato colectivo para ver qué sindicato es el que se queda con la representación de los trabajadores; en cambio el gobierno ha garantizado a la empresa no más conflictos laborales, por ahora, militarizando las instalaciones y colocando policías federales en los caminos y accesos de la empresa.

Empero, los conflictos sociales no cesan, ya que apenas el 23 de febrero pasado volvieron a resurgir manifestaciones de inconformidad por parte de los campesinos del Ejido Real del Limón, por el incumplimiento de la minera en el pago de diferentes compromisos contraídos con los ejidatarios.
Afirmamos que las exigencias laborales por parte de los trabajadores de la mina, son justas y debe atenderse la solución de las mismas por los directivos de la empresa; pero señalamos también que poner todas las aspiraciones de solución en la intervención del gobierno federal o estatal e, incluso del primer ministro canadiense Justin Trudeau, desmovilizando a los trabajadores en huelga, tal como lo ha aconsejado el SNTMMSSRM, no es la mejor decisión a favor de los trabajadores, quedando así como rehenes de la política colaboracionista del sindicato y su líder Napoleón Gómez Urrutia, que de esta manera toma nueva fuerza para presionar al gobierno federal en los conflictos intermonopólicos entre Grupo Industrial Minera México y las concesiones a las mineras canadienses; sumado a esto el hecho de que convierte también al conflicto laboral contra la minera Media Luna, SA de CV en un mecanismo de clientelismo electoral para negociar posiciones en MORENA, muy al estilo de los dirigentes de la CTM y el PRI. La experiencia de esa política sindical es bien conocida por todos los obreros de la CTM, la CROM, la CROC y en general del sindicalismo conciliador y propatronal.

Los trabajadores mineros de la Media Luna, deben seguir presionando a la empresa para que mejore sus condiciones laborales y salariales, y para ello deben continuar su alianza con los ejidatarios afectados también por el establecimiento de la mina, con los pescadores y concesionarios de transporte público, además de seguir construyendo lazos de unidad con otros sectores afectados por la minera. Ese es el camino para lograr todos los afectados enfrentar con éxito tanto a la minera como a la CTM y sus sicarios, pero también para presionar al sindicato nacional minero cumpla su papel de representarlos adecuadamente.

Acusamos a la minera Media Luna, SA de CV, de ser la principal responsable del conflicto laboral y social que vive esa región de Guerrero, al mantener un trato diferenciado hacia los trabajadores, aumentar las jornadas de trabajo reducir las medidas de seguridad, reducir o condicionar las prestaciones, e imponer un sindicato charro favorable a sus intereses y fomentar el sicariato para inhibir la organización independiente de los trabajadores mineros; y, al mismo tiempo, incumplir los compromisos económicos con los ejidatarios, actuar arbitrariamente contra los concesionarios del transporte público de la región, y afectar a productores agrícolas y pescadores por las prácticas agresivas contra el entorno natural de la región.

De igual manera, denunciamos a las autoridades tanto estatales como federales, la pasividad con que han atendido este conflicto obrero-patronal, en el cual, por donde se mire, han actuado siempre a favor de los intereses del monopolio canadiense, sin importar los asesinatos, la devastación y contaminación ni el reclamo de los derechos laborales de los trabajadores, que de esta manera comienzan a sentir sobre sus espaldas el peso de la reforma a la Ley Federal del Trabajo y la sobreexplotación que la misma ley ahora permite.