Black Panther

Ángel Alva, militante de la FJC

He visto múltiples comentarios de todo tipo de personas y medios hablando sobre cómo Black Panther es una película que rompe precedentes dentro del ambiente político y trae a la luz un mensaje de “empoderamiento”.



No podrían estar más equivocados en el segundo pronunciamiento.

La película carga con bastante contenido político per sé, cualquiera podría notarlo pues hacen reivindicación tras reivindicación (todas sin sentido) de ciertos factores de interés social. Lo que no es claro para muchos es el mensaje que existe dentro de la propia película.

Un mensaje de desmovilización, desprecio y satanización a la lucha de los oprimidos a lo largo de la historia y, por ende, rinde tributo a la misma sociedad que se ha encargado de que existan dichas contradicciones.

La contrapropaganda y el direccionamiento político por medio de la cultura no es una novedad, lo que sí lo es es que sea tan claro y tan garrafal. Tan cínico y tan descomunal.

—————Spoilers—————

Nos presentan a T’Challa, Black Panther, príncipe de Wakanda que pronto será rey. La gente aclama a su padre por haber sido un rey justo y lo aclaman a él por ser un gran guerrero. Sin embargo, el príncipe no entiende las condiciones de la tribu más golpeada por la violencia.

Tras ello, conocemos a Erik Killmonger, el “villano”, quien empieza como cualquier otro antagonista enfrentándose por cuestiones que parecen triviales al héroe de la película. Aquí nada nuevo.

Poco a poco entendemos los motivos de este macabro sicario y lo primero que pensé fue: “Espera, tiene absolutamente toda la razón”.

La gente en Wakanda quería seguir disfrutando los frutos de su tecnología y sociedad sin preocuparse jamás por lo que pasaba en el mundo. Killmonger, al haber crecido en los barrios pobres de Oakland se da cuenta de que su clase y su gente es oprimida y violentada todos los días y que podría ser algo completamente diferente.

Por motivos que están de más, Erik se convierte en rey de Wakanda y su primer pronunciamiento es excepcional. Habla sobre como los movimientos revolucionarios han llegado a fallar porque los oprimidos jamás tienen las condiciones y que buscarán armar y asesorar a todos los oprimidos por el “colonialismo blanco” en el mundo. Una cuestión bellísima, ¿pero cuál fue el problema?. Mientras eso pasaba la música era completamente sombría, un niño sentado detrás de mí hasta llegó a decir “Está loco, mamá”, reacción que todos los personajes de la película también sostuvieron menos, claramente, la tribu de la frontera que ya había sido presa de la indiferencia y de la lectura errada de las condiciones materiales. Ellos estuvieron completamente a favor de sacrificar la paz de unos cuantos por la construcción de algo mejor para una mayoría.

T’Challa, tristemente, regresa con su idealismo y pensamiento, sin darse cuenta, manoseado por los explotadores. Vence finalmente a N’Jadaka (Erik), quien resulta ser su primo, con ayuda de una tribu que lo único que quería era pertenecer y tras ello se sienta con él a mirar la puesta de sol. Momento poético.

Lo realmente poético vino justo tras eso. Black Panther, triste porque entendía parcialmente a Erik (sólo lo veía como un cabrón dañado y rencoroso), le dice que todavía lo puede curar y puede sobrevirir.

Las palabras del “villano”, del “radical” y del “asesino” calaron profundo dentro de mí y estoy seguro que dentro de muchos.

“Entiérrame en el océano con mis ancestros, que saltaron de los barcos porque sabían que la muerte era mejor que la sumisión”

Y así, N’Jadaka, el “loco” se dejaba morir por su propio “fanatismo”. O eso es lo que nos han querido hacer creer siempre.

Todo el mundo nos habla sobre como la violencia, el sacrificio, el luchar por un ideal y no sólo por los que te rodean es algo por demás inútil.

Lo decía Guevara, lo decía el mismo Zapata. Es mejor morir de pie que vivir de rodillas. Killmonger no sólo personifica a alguien que lucha por una causa mayor, aun mayor de lo que él puede alcanzar a percibir, personifica los siglos de lucha que han existido en África, en Estados Unidos y en Europa por parte de la comunidad negra para obtener sus libertades sin importar el costo que pueda llegar a tener.

La película se orina literalmente en la historia.

La solución final es que T’Challa, conmovido por lo sucedido, decide abrir las puertas de Wakanda al mundo y alinearse con los demás países para intercambiar tecnología y conocimiento científico. Uniéndose entonces a los gobiernos que oprimen y explotan, pero claro, proponiendo que todos trabajen por ser hermanos. (Consigna que desde la Liga de los Justos ya había sido botada a la basura)

¿Qué es lo realmente preocupante de todo esto?

La película es un pleno instrumento, y no me malentiendan, disfruté mucho los efectos especiales y el OST. Pero no podemos olvidar que todo material es político y este es politiquísimo.

Black Panther es, en resumen, una película predominantemente afroamericana pero hecha por gente bla