El Comunista


La vida en la frontera

Bárbara López :: 05.02.18



La situación migratoria en la frontera norte de México se agudiza, la crisis internacional del capitalismo, que mantiene a los pueblos sumidos en la miseria y en la guerra, se recorre a cada rincón del mundo; así es que, para entender un poco de la crisis migratoria en México, es necesario comprender las condiciones de los actores en esta crisis.

Primeramente, desde finales del año pasado diversos periódicos reportan la llegada de migrantes haitianos y africanos, a Tijuana, de manera masiva, los centros comunitarios, las iglesias, los centros deportivos y múltiples espacios acondicionados por la población, albergan diariamente, a seres humanos en busca de una oportunidad para sobrevivir.

Al igual que con los migrantes centroamericanos, podemos preguntarnos, ¿qué es lo que obliga a un grupo tan grande de personas, a pasar por tantos atropellos, por tantos riesgos, con el objetivo de cruzar una frontera? La respuesta está dada de inicio, la crisis internacional ha llevado al borde de la miseria a muchos lugares del mundo; lo primero que podríamos divisar es que desde 2010, bajo la máscara de ayuda humanitaria, el gobierno de los Estados Unidos, brindaba “protección temporal” a las víctimas del terremoto en Haití, mientras tanto el país se convertía en una inmensa base militar en la que participaban principalmente el ejercito yanqui, aunque también había tropas de países que se pusieron la máscara de progresistas, como lo es Uruguay. Habría que destacar, que desde mucho antes del terremoto, Haití, cuenta una lastimosa historia de múltiples dictaduras he intervenciones militares extranjeras y nacionales.

Mientras el gobierno yanqui intentaba lavarse las manos, de la sangre que ha sido derramada por la clase trabajadora negra, con un insultantemente breve acuerdo de ayuda humanitaria, Haití quedaba cada vez más al borde de la crisis, la situación se tensa hasta quedar sin gobierno, pudimos escuchar en las noticias, como el hambre impulsaba a la población al hurto, y es importante recalcar el significado concreto de la palabra hambre, puesto que hasta ahora, muchos de nosotros, que a diario salimos a trabajar, con el cometido de que nuestros hijos y nuestra familia no sucumba ante el hambre, podremos entender la desesperación de alguien que no tiene manera alguna de acceder a un empleo, para poder salvar a los suyos de la muerte por hambre.

En Septiembre de 2016, la crisis internacional se agudiza, el gobierno de Obama aumenta las restricciones a los haitianos, y en 2017, con la llegada de Trump, las restricciones migratorias se recrudecen para todos, algunas cifras indican que hay 3700 migrantes haitianos entre Tijuana y Mexicali, 80% en Tijuana, además han sido deportados 1800 sin contar los que se encuentran varados en E.U. esperando que se resuelva su situación.

Por otro lado, este 8 de enero se ha anunciado la decisión de cancelar a El Salvador en el Estatus de Protección Temporal o TPS, a pesar de seguir siendo el más violento de los países centroamericanos, como pinta el panorama, más de 200 mil migrantes quedaran bajo estatus de “indocumentados” como plazo, para remediar su situación, se les han otorgado 18 meses, y no hay que esperar ninguna compasión, por estar El Salvador, sumido en la violencia, ni esperar que se recuerde el papel que tomó el ejército estadounidense en la aniquilación de los lideres revolucionarios y los tratados de “paz”, después de la intervención militar de los Estados Unidos para combatir a la digna guerrilla, que buscaba una vida justa para el pueblo salvadoreño; ni que las condiciones de vida posterior a ello se deterioraran de manera dramática, y las calles en la tierra de Roque Dalton se tiñeron de sangre inocente, los jóvenes han sido reclutados masivamente por los grupos armados llamados “maras” que por un lado ofrecen pertenencia y familiaridad, a personas que desde muy jóvenes han visto la fragmentación de sus familias, como en un ciclo de nunca terminar, estos jóvenes son cooptados desde la niñez, con lo cual, entran a un mundo de enajenación al que han sido obligados a pertenecer; los que han logrado de alguna manera huir, ahora se encuentran en grave peligro, pues como es bien sabido, cuando alguien huye de la mara, la mara nunca lo olvida y el único destino que le queda es la muerte.

Por lo que es sumamente posible que la situación se repita, y como los haitianos y africanos, los salvadoreños se vean obligados a resguardarse en México, que para decir lo menos, tampoco pinta para ser un lugar seguro donde vivir.

Así es que tampoco idealicemos la participación de gobierno mexicano, que en los estados fronterizos, por presión de algunos sectores de la población, ha empezado a darse el reconocimiento de resguardar a los migrantes, pero aunque se abren cada vez más albergues, las medidas para literalmente acecharlos se recrudecen; por un lado la migra mexicana roba, golpea y extorsiona a los migrantes, por otro lado los tiradores privados del tren los dejan maleridos, por último el narco siempre ligado a los gobernadores de cada estado, secuestran, violan y asesinan a estas personas que no logran huir de la violencia. Entonces la palabrería se desvanece, la frontera tiene sus perros guardianes de un lado y de otro, policías y militares, además del narco, que además de envenenar y cooptar a nuestra juventud, mantiene la frontera bien custodiada.
Lo que está sucediendo se torna obscuro; en México, muchos centroamericanos y africanos se han quedado varados, amenazados por la delincuencia, tal como todos nosotros, pero en condiciones aún más vulnerables, puesto que se convierten en objetivo fácil de violaciones, trata de mujeres, homicidio e incluso venta de órganos, son seres humanos que han quedado solos por completo, sus familias en la mayoría de los casos, los ven partir con la esperanza de que algún día regresen, sin la menor idea de dónde irán a parar y si desaparecen, probablemente nadie pregunte por ellos, probablemente su cuerpo será incinerado en una fosa común.

La situación migratoria en el país se agudiza, en múltiples medios podemos escuchar acerca de las deportaciones y el endurecimiento de las medidas de seguridad en la frontera del norte, ante tales hechos es necesario recordar primero que en el periodo de presidencia de Obama entre los años 2009 y 2015, el número de deportados fue de 2,571,860. Y, durante los 10 primeros meses del año 2016 (al 30 de julio), la Oficina de Inmigración y Aduanas (ICE) contabilizó 196,497. Lo cual coloca a la administración que nos intentan vender como ejemplar, en la que más deportados ha tenido en los últimos 30 años, aunque, las cifras que se prevén con el periodo que apenas empieza prometen una agudización de la crisis económica en México.

Los migrantes, a pesar de todo son en este sistema iguales a nosotros, también son explotados, también sufren la falta de trabajo bien pagado, también tienen una familia que necesita sustento, también sufren violencia en sus barrios, también se sienten impotentes ante la imposibilidad de pagar tratamientos para mantener con salud a sus hijos, en pocas palabras, también están sometidos a este sistema de explotación.
La responsabilidad de esta crisis la tienen los empresarios, que en su búsqueda de beneficios, rebajan nuestros salarios para ponernos a competir entre nosotros como si fuésemos enemigos, los verdaderos responsables son esos que nos roban nuestro trabajo.

¿Cuál es la solución? evidentemente, apoyar a los mismos empresarios que nos han llevado a esta situación no lo es, aunque sean “nacionales” seguirán robándonos nuestro trabajo, mucho menos vale la pena culpar a los migrantes, puesto que ello sería dar parte al juego de los poderosos, golpearnos entre nosotros mismos, los trabajadores.

Aunque parezca difícil, la organización de nosotros, como clase, clase trabajadora, clase obrera, es la única salida, votar por una u otro partido politiquero, no es la opción, ya lo hemos visto, sus promesas no se pueden mantener, inmediatamente sacan las garras; basta de dejar nuestras vidas y las de nuestras familias en sus manos, solo superando nuestras divisiones como clase, solo uniéndonos podremos luchar y obtener la victoria, todo inicia en nuestros centros de trabajo, discutiendo con nuestros compañeros, creando asambleas, sindicatos e incluso paros, para defender nuestros derechos.

La situación promete empeorar, no podemos seguir esperando para organizarnos, el día en que el patrón se dé cuenta que sin nosotros él no es nada, no llegara por la paz, es necesario demostrárselo, un día sin producción, un día sin nosotros operando las maquinas, es un día sin ganancias para él y por supuesto, es un día para observar la realidad, sin nosotros no es posible mantener este sistema, somos nosotros los únicos capaces de detener el curso que nos está llevando a la miseria.

Varias de las deducciones que podemos observar a través de la situación migratoria, son, en primer lugar, que aunque parece lejana en las noticias, que aunque no nos perezca relevante, la crisis internacional de capitalismo nos golpea, en general a la clase trabajadora de cada rincón del mundo, en segundo lugar, podemos observar que los gobiernos internacionales, cuentan con una conciencia de unidad de clase, es decir, la clase burguesa a nivel internacional se une para golpear a los trabajadores, tercero, producto de ello, podemos observar que el gobierno mexicano, burgués, un gobierno de empresarios, se lava las manos ante la situación y ello nos deja observar una de las más importantes enseñanzas de esta crisis, en las calles de Tijuana, de Mexicali, de cada lugar al que llegan migrantes, hay personas concretas, de cada barrio, que aunque no cuentan con mucho para dar, se las arreglan para apoyar más allá de discursos a su clase, a la clase trabajadora, sea de donde sea, venga de donde venga, porque si los ricos se unen para golpearnos todos los días, nosotros los trabajadores nos unimos también para defendernos, ahora podrá ser con solidaridad, pero mañana será por medio de acciones colectivas, más fuertes que nos permitan impulsar la verdadera igual.


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