El Comunista


Manual para comprender la ley de seguridad interior

Ángel Chávez :: 19.12.17

La reciente aprobación de la Ley de Seguridad Interior ha generado una serie de manifestaciones, cuando menos en la capital del país. Múltiples convocatorias han surgido para hacer explícito el repudio a dicha ley. Pero, para hacer más efectiva ésta lucha se requiere, además de la labor práctica de salir a las calles y agitar, la labor de teórica de comprender cabalmente los objetivos e interés de quienes la impulsaron dicha ley.

¿A quién beneficia la Ley?

El discurso oficial del Estado gira entorno a que beneficiará a la población del país, brindando mayor seguridad, y al mismo tiempo se apela a la necesidad de la lucha contra el crimen organizado y el narcotráfico cuya actuación ha superado las capacidades de la policía.

La “población” es un término muy amplio que incluye a las diferentes clases sociales, tanto a trabajadores como a los empresarios, del país. Estas clases tienen intereses contrarios, los empresario buscarán acrecentar las ganancias a costa de la disminución del nivel de vida de los trabajadores; los trabajadores buscan vivir en mejores condiciones para lo cual se requiere que se eleve su salario. Usar términos como población, nación, sociedad, etc. sirve para encubrir que existen clase sociales con intereses contrarios.

Partiendo de esto pensemos ahora, ¿a qué clase social beneficia la ley? ¿verdaderamente es una ley a favor de los trabajadores? Antes de responder estas preguntas partamos de otra que nos ayudará: ¿Quiénes aprueban y ejecutan las leyes? Las aprueban los diputados y senadores, que al igual que los el presidente y los gobernadores no representan realmente los intereses de los trabajadores, representan los intereses de los empresarios. Vigilar el cumplimiento de las leyes está en manos de la policía, lo juzgados, jueces cárceles y demás aparatos de presión. Por tanto, actualmente las leyes no son para beneficiar a los trabajadores. La Ley de Seguridad Interior sirve al interés de los grandes empresarios de los monopolios.

Pero aún más, sí existe la división y lucha de clases, el Estado no es neutro ante tal fenómeno, no es un árbitro, es un aparato ocupado por una clase para someter a otra. Por tanto lo que se puede esperar de la ley de seguridad es que favorezca a los monopolios y no a los trabajadores.
La siguiente pregunta a resolver es ¿a qué temen los monopolios para hacer legal la estancia del ejército en las calles? Los grandes monopolios no sufren en igual medida la afectación que los trabajadores padecen debido al narcotráfico u otras expresiones del crimen organizado, entonces el argumento de aprobar la Ley de Seguridad Interior para combatir estas lacras es falso y debe haber otro motivo más.

Siendo la máxima ganancia el único interés de los empresarios y su mayor temor es perder ésta, seguramente la ley de seguridad interior responde a esto. Sirve para reprimir la oposición a las políticas antiobreras y antipopulares (como la reforma laboral, reforma educativa, la privatización de la salud, la disminución de pensiones, el aumento de los costos de vida, etc.). Es decir, la Ley de seguridad Interior le permite reprimir con el ejército las protestas, huelgas y otras expresiones de insumisión que presentan los trabajadores. De esta forma los empresarios resguardan sus intereses.

El Partido Comunista de México ha elaborado un estudio en el que comprueba que existe una Tendencia a la Insumisión, que se refleja en un aumento de protestas en general, marchas, plantones, conflictos obreros, cierres de calles, etc., así como un aumento de la intensidad de la protestas. Al respecto el caso más reciente y que mejor ejemplifica esto fue la ola de protestas que se extendió por todo el país a inicio de enero del presente año, en que hubo cierres de carreteras, toma de casetas de cobro, marchas, “saqueos”, el bloqueo de centros de PEMEX y demás acciones en las cuales se calcula una participación de casi medio millón de personas.

Los monopolios le temen a la insumisión y, con la Ley de Seguridad Interior, buscan dotar al Estado de más elementos para reprimir la protesta de los trabajadores. Es decir, si los monopolios se están previniendo para reprimir nuevas protestas es porque saben que las habrá, debido a que prevén continuar imponiendo políticas antipopulares y que seguirá disminuyendo el nivel de vida de los trabajadores.
La lucha de clases conforme avanza se hace cada vez más cruenta, y lo monopolios los saben, por eso han legalizado que el ejército esté en la calles, por tanto no debemos que la defensa de los intereses de los trabajadores implicará la violencia.

La ley de seguridad y los partidos políticos.

La Ley de Seguridad promovida por el PRI, no encontró una oposición real tampoco en los ámbitos de la política burguesa, cámara de diputados y senadores, algunos que hoy afirman haberse opuesto en realidad buscaban aplazar la aprobación de la ley o generar un debate democrático antes de aprobarla para modificarla. Pensemos en que ante reformas como la educativa y la laboral, ante el impulso dado por el PRI, PAN, PRD, la nueva socialdemocracia de MORENA no propone ya echar atrás dichas reformas, sino que sean debatidas democráticamente, consultadas y posiblemente reformadas, lo que muestra que su interés es conservar la esencia de esas reformas que afecta los derechos laborales y beneficiar a los monopolios.

Hay un elemento esencial que es idéntico en todos los partidos actualmente registrados (PRI, PAN, PRD, PVE, MORENA, PES, PT, MC), y es que son partidos que trabajan a favor de los monopolios; y si ya antes hemos dicho que los empresarios son contrarios a los intereses de los trabajadores, entonces ¿pueden realmente actuar a favor de los trabajadores? Reflexionar sobre esto nos permite comprender que las diferencias existentes entre los partidos mencionados son secundarias, únicamente se diferencian en la propuesta de cómo gestionar a favor de los monopolios, si deben dar más o menos migajas a los trabajadores.
Por tanto, aun los partidos que hoy alardean haberse opuesto en el congreso a la ley de Seguridad Interior, al ser partidos de los monopolios seguramente cambiarán su parecer si fuse aún más evidente y explícito que los monopolios lo requirieran.

Una vez comprendido esto ya no sorprenden las alianzas entre PRD-PAN o MORENA-PES, ni tampoco que López Obrador diera a entender, ante las interrogante de qué hacer ante la aprobación de la Ley de Seguridad, que no había de que preocuparse pues el próximo presidente (hablando de él mismo) no llamaría al ejército a reprimir. Al respecto, hay que notar que López Obrador quiere representar la cara amable o rostro humano del capital, pero que no dijo que se echaría atrás la ley.
Es decir, los monopolios pertrechan al Estado los elementos necesarios para reprimir la insumisión de los trabajadores y sectores populares, independientemente de quien sea el nuevo rostro o partido gestor de sus intereses. Cualquier gobierno, candidato o partido político que trabaje para los monopolios establecerá los mecanismos de seguridad necesarios para garantizar la continuidad del capitalismo.

La ley de seguridad ante las elecciones del 2018

Si bien, la dicha ley es para reprimir protestas, es falso que fuese pensada en especial para reprimir, como lo ha hecho gente de MORENA, las protestas que han de surgir ante el posible fraude electoral. Militantes del partido MORENA han explicado la aprobación de la Ley de Seguridad tomando como punto central es una preparación del gobierno para reprimir las protestas que podrían surgir ante un nuevo “fraude” electoral.

Esto o es incongruente pues las protestas organizadas por éste partido socialdemócrata siempre se han ceñido a los marcos de la legalidad y por tanto no sería necesario usar el ejército contra ellos. Otro es el caso de las protestas y luchas de obreros y otros sectores de trabajadores que comprenden que ante la violencia que ejerce la burguesía y su Estado al someterlos al desempleo, la miseria, la existencia de 50 millones de pobres, etc. responde con formas de luchas que implican la confrontación violenta con el Estado, tal es el caso de la insumisión de inicios de Enero hasta las movilizaciones surgidas en Guerrero ante el caso de los 43 normalistas de Ayotzinapa o las protestas en Oaxaca y Michoacán contra la reforma educativa.

Sumado a esto ya se explicó que MORENA es un partido que expresa los intereses de la burguesía y por tanto, dado que ya hemos dicho que la ley es a favor de los monopolios, MORENA si llegará al gobierno entonces tendría a la Ley de Seguridad Interior como herramienta para asegurar las ganancias de lo monopolios.

¿Golpe de Estado y dominio militar?

Otra explicación errónea que se ha querido dar postula que nos encontramos ante un golpe de estado o una lucha entre el poder civil y el poder militar. Al respecto hay que aclarar que términos como “sociedad civil” y “ciudadanía” nos llevan al mismo error que “población”, desdibujan las diferencias y lucha de clase que existen en le sociedad. Por tanto no es precisa, ni correcta esta apreciación.

Pero, además, parte de la idea de que los militares como un sector externo a la lucha de clases han generado sus propios intereses como grupo y desea implantar una dictadura. En esto también hay error, puesto que los militares, al igual que la policía y demás aparatos de represión del Estado, sirven a los intereses de la clase social dominante, es decir a la burguesía, los monopolios. El Estado sirve a una clase social, independientemente de la persona que se encuentre al frente, sea militar o un político electo por métodos “democráticos”.

Por tanto, también es erróneo comprar la aprobación de la Ley de Seguridad Interior con una dictadura como las establecidas en América Latina en los año 70’s. Pues, por sobre los interese de los gobernantes y militares, se colocan los intereses de los monopolios y, los intereses de estos, aún sin saberlo respaldan a la monopolios, para quienes los gobernantes y militares son apenas un componente de sus aparatos de dominación y represión.

¿Se instauró el fascismo?

Hay quienes no han sabido conceptualizar correctamente el fascismo y desde hace décadas vienen anunciado que vivimos en un Estado fascista. Estas falsas ideas se han visto reforzadas con la aprobación de la Ley de Seguridad Interior. Ante esto hay que aclarar que el Estado es siempre un aparato ocupado par una clase social para someter a otra clase, y son inherente al Estado los aparatos de represión y el uso de la violencia. Por tanto, o todo tipo de Estado es fascista, o el aumento de las medidas para la represión no es un elementos determinante para postular que vivimos en una dictadura fascista.

La ley de seguridad ante los derechos humanos

Quienes está haciendo propaganda o agitando contra la Ley de Seguridad Interior toman como argumento para rechazarla el que la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) y la Oficina en México del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ONU-DH) hicieron un “llamado urgente” al Estado mexicano para que se abstenga de aprobar el proyecto dicha ley.

El discurso de los derechos humanos dice que con la aprobación de la mencionada ley se podría generar un mayor número de violaciones de derechos humanos, y el Estado estaría incumpliendo su función de preservar los derechos humanos de los ciudadanos. Pero esta cuestión es falsa, también oculta que el Estado no es neutro y que es un instrumento de una clase social para someter a otra, instrumento de la burguesía para someter a los trabajadores. Es ingenuo pensar que el Estado burgués buscando salvaguardar sus intereses garantice los “derechos fundamentales” a los millones de trabajadores que arroja a la miseria.

Dado que el Estado es el aparato de represión de la burguesía no se preocupa por garantizar los derechos humanos, de hecho el capitalismo niega a la mayor parte de la población del mundo los considerados hoy derechos humanos (como el derecho a la salud, vivienda, igualdad, libertad, agua, alimento, trabajo, etc.) y cuando avancen los choques de clase se hará más evidente que los derechos humanos son reglas de juego o marcos légalas que los monopolios y sus gobiernos están dispuestos violar para salvaguardar sus intereses de clase.

Los derechos humanos además de moverse y respaldar el marco del Estado, también pueden generar la ilusión de que los organismos de derechos humanos, dado que hacen recomendaciones y hasta expiden en algunos casos sanciones contra funcionario Estado, son los verdaderos árbitros o autoridades a las que se podría apelar para defender los intereses de los trabajadores. Esto es erróneo, pues los derechos humanos anqué pueden llegar a criticar al Estado en realidad le legitiman y llevan a la mentira de que el Estado no está a favor de la burguesía y por el sometimiento a los trabajadores, sino que el Estado es neutro y por tanto hace ver a la represión como algo contingente y no inherente al Estado.

Además la ONU y demás organismos internacionales son organismos de la burguesía, por tanto los trabajadores deben aprovechar cuanto puedan de ellos pero no confiar en que darán una resolución a las problemáticas de la clase obrera. Por el contrario, la ONU es un espacio donde dialogan y dirimen problemáticas las naciones imperialistas, baste pensar en el mantenimiento del bloqueo contra Cuba.

Por tanto, apelar a los derechos humanos, si bien puede servir para agitar y demostrar que el Estado viola aún los parámetros o reglas aceptadas por él mismo, no es el argumento correcto ni la solución.

El argumento correcto para rechazar la ley de seguridad interior debe ser que es una medida para la represión de las protestas y demás formas de insumisión que los trabajadores pueden ejercer contra la dictadura con rostro de democracia que ejerce la burguesía sobre los trabajadores.

¿Qué hacer?

De forma inmediata hacer agitación, participar en las protesta y organizar en centros de trabajo, barrios y escuelas la oposición a la Ley de Seguridad Interior.

Aunque la ley esté aprobada, eso no implica que se instauren las medidas que contiene, nada en la realidad surge por decreto. Que se aplique o no depende de la organización de los trabajadores para oponerse a ésta, lo que implica no dejarse amedrentar por la amenaza que hace la burguesía de usar al ejército contra las protestas.

La acción inmediata va ligada a comprender que la seguridad para los obreros y demás trabajadores no puede ser garantizada dentro del capitalismo, pues el capitalismo genera para una minoría de empresarios la acumulación de riquezas que son producidas por los trabajadores; mientras que para la mayor parte de la población crea desempleo, jornadas laborales de extenuante y miseria que son origen de la delincuencia e inseguridad. Únicamente en el socialismo se abate la delincuencia surgida por la pobreza y la miseria, con la garantía de empleo para todos, el acceso a salud, educación, etc. Por tanto la forma más coherente de lucha por la seguridad es también la lucha por el socialismo.

Recomiendo la lectura de la resolución del XIV Pleno del CC del Partido Comunista de México para tener más elementos de las implicaciones y el porqué rechazar la Ley de Seguridad Interior.


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