Sismo y mercado: el doble golpe a los trabajadores

Guillermo Delgado

19 de Septimebre en la fecha fatídica que quedará grabada para las nuevas generaciones de Morelos, Puebla, Oaxaca y Ciudad de México. Como en el Terremoto del 1985, se grabarán imágenes de la desgracia, recuerdos que formarán el carácter social del futuro, pero a una semana de la desgracia, hay mucho que reflexionar sobre lo que ha golpeado a la nueva CDMX. Un sismo, pero sobre todo un sistema que ha reafirmado, a sólo 7 días del desastre, que la organización social colectiva, de clase y ajena al Estado, es un peligro mayor a los movimientos telúricos, lluvias torrenciales y hurácanes en México.



Pasando tan sólo algunos minutos del movimiento de la tierra más fuerte en la CDMX en décadas, vecinos, trabajadores y comerciantes estaban volcados en las decenas de sitios que habían sido impactados con más fuerza, ya realizando labores de rescate y remoción de escombros, vital para el tránsito de la ayuda, no pasaba más de un hora y se contaban ya con sitios donde comenzaban a recibirse en sorprendentes cantidades víveres, herramientas y artículos para soportar el impacto de la naturaleza. El Estado, ensimismado en la política de la rapiña, no movía aún un solo dedo. Policias de SSPDF ya entradas algunas horas del sismo, continuaban aún con sus acostumbradas detenciones de mordelona intención, ajenos absolutos al dolor y la necesidad más elemental.

Pasadas las primeras 4 horas los trabajadores de toda la ciudad ya se encontraban ayudando a sus semajantes, algunos, reportes posteriores, se encontraban siendo obligados en tiendas departamentales como Wall Mart, a limpiar y recoger las huellas de as afectaciones, coartados de sus derechos más elementales a la vida, subyugados al interés del capital, antes que cualquier tipo de solidaridad y humanidad. Los casos se repirtieron en algunas tiendas más. Simultaneamente, algunas corporacions del GDF, ya se encontraban intentando coordinar, lo que que nunca pudieron, o nunca quisieron, la ayuda.

A 7 horas del sismo, ya se contaba con un perfecto y estructurado guión como hecho a la medida para apuntalar en televisoras abiertas, “la perfecta coordinación del gobierno federal a través de Marinos, Ejército y Protección Civil en zonas de desastre”, pregonado en cada enlace de reporteros esta misma frase, transmitiendo en primer cuadro espaldas de soldados y personal de gobierno. Quienes estabamos en Ciudad Jardín, Chimalpopoca, Calzada del Hueso, sabemos que estos elementos, no pasaban de 10 perosnas por lugar, evidetemente, se trataba y aún se trata de imponer la apariencia de control. Quienes estuvimos ahí, sabemos que logramos sacar con manos, lámparas y más intensión que conocimiento, a cientos de víctimas en la CDMX, si con algunos marinos o soldados presentes, pero sin aportar absolutamente nada que su presencia y acordonamiento, solicitando que abrieramos espacio a las camaras , que comenzaban a molestarse por la reacción de quienes estabamos realmente interesados en salvar vidas.

A las 9 0 10 horas, ya teníamos el primer guión de novela en televisión, la historia que días después, encenderá la rabia de los mexicanos, al saber que fue una manipulación de la verdad para generar raiting con la desgracia ajena. Televisa doblaría las manos de la Marina al echarse la culpa en cadena nacional, para salvar la poca credibilidad que incrédulos aún tengan en dicho monopolio de la desinformación.

Para las 12 horas, quienes generamos la riqueza de este gran país, ya estabamos coordinados en brigadas, rescatistas, zonas de vivieres y ayuda desboradada en distintos sitios de la enorme ciudad. Todo con recursos propios, todo pagado con los poco y escaso de neustros bolsillos, sin un solo descuento de parte de los monopolios de tiendas departamentales y almacenes, pareciera que la enorme desgracia cayó como anillo al dedo.
Al mismo tiempo, en varios lugares comenzabas los roces con autoridades. Estás querían tomar el control de zonas de desastre y así lo hicieron y no sólo eso, nos fueron arrebatados los recursos donados por la mayoría de los mexicanos para “ser administrados” y “doscificados” por ellos. Lo que tiempo después sabriamos que fue hecho para desviar en muchos casos a bodegas e instituciones que presentarian tales aportaciones como propias.
Los monopolios no se quedarón quietos ni en shock, establecieron imnediatamente al administración del desastre, habilitando cuentas de sus fundaciones para la evasión fiscal, promoviendolas para las donaciones naciona e internacionales de dinero, prometiendo donar lo mismo, el doble o hasta 5 veces, lo dondado por incautos, el Teletón del terremoto habilitado. Quienes ya sabemos desconfiar de ellos, continuamos con las labores en la calle, donde ahí estaban llos atrabapados, a casi un día completo de la desgracia, sin ser encontrados.

México sin duda a sido colpeado por un sismo incontenible, sin una sola oportunidad antes lo que no se puede preveer, pero ha sido golpeado antes y después del sismo, los pobres reciben la ayuda con días de diferencia y de lo que el pueblo con sus recursos aporte. Las zonas gentrificadas, por supuesto recibieron inmediata atención de medios y el Estado, quienes se apresuraron a cortar todo tipo de acción social, todo tiempo de intensión deayuda, pareciendo que no habría ayuda que no fuera etiquetada de Estado. El golpe ha venido del sismo y del capitlismo, el sismo destruyo las endebles estructuras desechables que el capital impone, la Capitalismo, golpea y sigue golpeando a quienes han sufrido la tragedia en carne viva. Les impone la ayuda a la posibilidad del bolsillo del libre mercado, los olvida con la imposición de normalizar las actividades económicas lo antes posible, sobre todo derecho a al seguridad e integridad física. Las autoridades educativas se alínean a los criterios de la productividad y presiona a la comunidad estudiantil a reanudar clases, cuando los jóvenes estudiantes y trabajores han sido el motor de ayuda real y efectiva en esta debacle.

El gobienro federal decreto 3 días de “duelo nacional”, en terminos legales, esto implica una orden de sólo 3 días para que se paren labores y los trabajadores puedan dedicarse a atender, sin ser obligados por la patronal, a cuestiones ajenas a su empleo. Estos míseros 3 días, es lo que el Estado decreto para un desastre, para poder destinar atención al desastre. Los monopolios, miserables por naturaleza, desobedecieron en casi todos los rubros el decreto, obligando a trabajar a miles de personas, para continuar la explotación, en medio de la desgracia de miles de ciudadanos y afectados en el territorio; el Estado, simplemente hizo ojos ciegos, ante la evidente ilegalidad y desfachates de los monopolios. Aún así, obreros, empleados, asalariados, comerciantes, independientes, muchos, decidimos iignorar los interéses del mercado y volcarnos a la ayuda nacional y solidaridad de nacional, en esencia, de clase.

Han pasado ya 7 días de nuestra pesadilla y las relaciones de corrupción, Estado-Monopolios, comienzan a llenar algunos portadas y encabezados de noticias que como en 1985, se denuncciaron y quedarón impunes. A 7 días de Chimalpopoca, lugar de tragedia obrera de costureras inmigrantes presumiblemente ilegales, ha quedado desoldo y coartado de toda posibolidad de acción y justicia; granaderos, esas fuerzas represivas que no pensábamos ver por ningún motivo en semajante escenario, hicieron aparición para robar lo que había en centros de acopio aledaños, amedrentar a vecinos y birgadistas voluntarios, imponer el silencio y olvido sobre decenas de trabajadores vivas y muertas, inclinar la balanza a favor de la impunidad del patrón de dichas empresas ubicadas en el predio, la mano de obra desechable parece no tener derecho a la verdad.

El primero día de “labores normalizadas” ha llegado y los sitios donde hubo heridos, muertos y desalojados, aún están recibiendo ayuda voluntaria, el Estado no aportó en ningún sitio, un solo hospital movil, como de los programas asistencialistas por ejemplo, no hubo una sola pala, una sola lámpara que no tuviera el sello el sudor de los ciudadanos. A 7 días de la tragedia, no hubo una herramienta o material quirúrgico especializado para atender a quienes se rescataron. Todo fue donado por los trabajadores, directa o indirectamente.

Hoy, comienza una nueva fase, más oscura y bárbara. La repartición de enormes cantidades de dinero de fondos especiales estatales para desastres, partidas especiales presupuestales millonerias y donaciones nacionales e internacionales que ya han sido anunciadas llegarán a México. Bajo el capitalismo, es evidente que dichos recursos serán utilizados de forma discrecional y siempre enfocados a restablecer las dinámicas de consumo y explotación “normales”, presentando los supuestos avances en la atención de afectados.

Debemos ser claros, bajo el capitalismo, no hay ni habrá forma de atender el desastre con el principal objetivo de la atención a la dignidad humana, es una contradicción que no se anula a pesar de la tragedia, hemos sido testigos que la compra y venta de mercancías, a pesar de ser materiales y vívieres destinados al alivio de la población, no tiene tiene variaciones ajenas al mercado, sencillo es dilucidar que el mercado está sobre la dignidad y el derecho a la vida y atención del ser humano en el capitalismo, el Estado burgués, como es evidente, tampoco presionará a los monopolios ha cumplir con la poca legalidad que pudiera pedirles. El Estado se limitará a ser un testigo de la explotación, aún en tiempos de desastre.