Un puñetazo al patrón

El Comunista

El día 17 de Junio un obrero en DAWS –Durango Automotive Wiring Systems, dedicada a la maquila de arneses eléctricos para la industria automotriz- golpeó a su jefe inmediato. A los pocos momentos de arrancar los golpes se armó una pequeña muchedumbre de trabajadores intentando separarlos y calmarlo. El video del incidente circuló entre redes sociales, sobre todo aquellas ligadas a trabajadores de maquilas.



¿Qué ocurría en la mente del compañero y que lo llevó al punto de esa explosión de rabia? En Daws, al igual que en Lexmark, Johnson Controlls, etc., al igual que en muchísimas maquilas los patrones se ceban en sobre explotar a los trabajadores hasta límites insoportables. Huesos y ligamentos rotos por el exceso de la intensidad y la duración de la jornada, prohibición de ir al baño, falta de medidas de seguridad, acoso sexual de los supervisores a las trabajadoras, salarios raquíticos, multas y despidos abusivos, asistencia al trabajo aun estando convalecientes de enfermedad o accidente bajo amenaza de despido, etc. Inclusive hay evidencias y denuncias de que los golpes usualmente provienen de los jefes y patrones, uno de tantos casos el de un supervisor corpulento en la maquila Federal Mogul que golpeó en el rostro al trabajador Juan Carlos Márquez el 22 de Agosto.

Estas historias se van acumulando semana tras semana, año tras año, la impotencia se va rebasando en los espíritus de la clase obrera, los maltratos y abusos de los patrones se van agravando, mientras nuestras familias ven su situación cada vez más desesperante.
Los comunistas comprendemos el coraje contenido en ese golpe, la explosión de ira contra el lugar de esclavos modernos al que nos ha condenado este sistema. Estamos hartos y sin embargo debemos pensar, no nos reduzcamos al papel de bestias de carga que nos ha asignado el capitalista, debemos ejercer la fuerza de manera organizada, siguiendo un plan, y por objetivos bien trazados. Si solo reaccionamos nuestra lucha será ineficaz, el trabajador en cuestión fue despedido y nada cambió en las vidas y condiciones de sus compañeros.

Los comunistas planteamos a todos los obreros que nuestra situación no va a mejorar sometiéndonos y resignándonos. Todo lo producimos y todo lo merecemos en nuestra vida, basta que suficientes nos planteemos un día “¡Lo merezco y lo quiero!”. Hay que organizarse en grupos, en células en las fábricas de los principales corredores industriales del país, ganarse a una parte importante del resto de la base trabajadora, y prepararse para usar la violencia no uno contra uno, sino cientos de miles, millones en todo el país contra esa ridícula minoría que hoy nos explota y gobierna. No para desquitar nuestro coraje, sino para apropiarnos de los instrumentos, las fábricas, los almacenes, los transportes y todos los medios con los cuales vamos a empezar a producir para nosotros mismos, para cubrir las necesidades de la clase obrera, para beneficio de nuestras familias, para edificar un país como lo soñamos y para dejar de dedicar nuestra existencia a enriquecer a otros.