Surge el PCM en Ciudad Juárez

07.Jul.16    Noticias nacionales
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CiuAntonio Muñoz, Secretario Político del Comité Regional del PCM en Ciudad Juárez, Chihuahua
Ciudad Juárez, una ciudad emblemática por sus resistencias y luchas en la historia de México, tantas veces golpeada en los últimos años por la medidas voraces del capitalismo, expresadas de tantas y tan variadas formas: desde la falsa guerra contra el narcotráfico, violadora de derechos humanos; hasta los salarios de hambre y la falta de derechos laborales


Reconociendo esta historia y esta conjunción de resistencia en el pasado y de vejaciones en el presente, surge la incógnita del porqué de la pasividad y la falta de organización del pueblo juarense. Y es que como lo explica el Marxismo, no hace falta sólo las condiciones objetivas para que se desarrolle la lucha consiente y organizada, sino también el factor subjetivo: No hace falta sólo crisis, sino también un aparato de lucha consciente, disciplinado, con un espíritu de trabajo y abnegación superiores, que pueda promover, alentar y conducir las luchas de los sectores oprimidos en un camino hacia victorias cada vez mayores. Ese aparato: el Partido Comunista de México.

Ciudad Juárez, un lugar donde se prometía que la construcción del emporio industrial comenzado en los años setentas traería bienestar a las clases trabajadoras, ha resultado ser generador de una grave descomposición social, con salarios para la clase obrera que rondan los 100 pesos al día, con precariedad laboral expresada en la ausencia de las prestaciones laborales más elementales, con empleos mediados por el outsourcing, con la deficiente atención de la seguridad social, y con sus empleos por honorarios. Todo esto ha sido el horno donde se cocinan los ataques contra las mujeres: el acoso sexual en los centros fabriles, las violaciones sexuales en las calles inseguras, el menosprecio a su dignidad con la compra-venta de sus cuerpos y su imagen: desde mercadotecnia publicitaria machista y misógina, hasta la trata de blancas; desde el acoso callejero, hasta el secuestro y el feminicidio. Y es que de dónde esperar que surja la virtud y la civilidad en una sociedad neoesclavista que degenera tanto a sus beneficiarios como a sus víctimas: Unos por estar tan enajenados en la búsqueda de plusvalía que olvidan nutrirse de la cultura, y otros por ser excluidos de posibilidad de costearla.

Ciudad Juárez y el Estado de Chihuahua es un territorio bárbaro, se dice. Niños y niñas jugando el tenebroso juego del secuestro y el sicariato, llevando este juego al extremo de la realidad y asesinando a otro menor de tan solo 6 años, como fue el caso de Christofer en la región serrana del Estado el año pasado. Ciudad Juárez donde aparecen cadáveres colgados de los puentes, cabezas humanas a las orillas de cualquier carretera, donde los comandos armados muchas veces están conformados por menores de edad, donde te secuestran y asesinan por no pagar la cuota a la mafia para que te deje tener un pequeño negocio. Donde mes con mes sigue aumentando la cifra de jóvenes desaparecidas; donde aparecen torturadas y mutiladas en masa, como lo fueron los casos de las zonas de lomas de Poleo, El campo Algodonero, el arroyo El Navajo o en El Cristo Negro. Ciudad Juárez, esa ciudad siniestra de gente oscura que no ve la desgracia del prójimo y que sólo se preocupa por la felicidad individual.

A simple vista, por lo contado en las líneas anteriores, parece ser que toda la culpa es de un pueblo degenerado, pero atendiendo de nuevo al materialismo histórico podemos decir con firmeza y seguridad que cualquier ser humano llevado hasta los límites más extremos de sus necesidades cae en las sombras, sombras que cuando se está en medio de ellas son tan penetrantes y tan profundas que sólo se logra vislumbrar el vicio y al crimen, y no queda otra que asirte a ellos con desesperación. Siendo honestos decimos que no solo del lado de los capitalistas hay bajeza, sino también del lado del pueblo. Pero también podemos decir que los miembros de las masas trabajadoras que se aprovechan de las debilidades de las mujeres y los niños, así como de todos los demás sectores vulnerados, son seres podridos por ese poderoso enemigo que es el capitalismo. Decimos también que no existen culpas individuales, y por lo tanto no hacemos juicios de valor, sino que reconocemos que la vida material condiciona nuestro pensamiento y comportamiento, nuestros vicios o virtudes; que los individuos son reflejo de la sociedad, y esta a su vez, de sus modos de producción y sus relaciones productivas.

Vemos con tristeza a nuestro pueblo sumirse en la vileza, la codicia y el cinismo. Pero sabemos que cuando un ser humano tiene incertidumbre en el futuro, cuando no sabe si mañana podrá comer, si podrá tener un empleo, o si mañana no será desaparecido (a) y asesinado (a), todo es distinto.
Pero por muy negro que pueda parecer el panorama, entender el curso de la historia de manera científica y con bases objetivas y materiales, como lo podemos hacer con el método marxista, nos lleva a adquirir confianza renovada en la posibilidad de un futuro de plenitud para la humanidad. Saber que la depravación y el vicio no es congénita, ni heredada en las venas, sino producto de un medio ambiente social equivocado, de una sociedad que beneficia y encumbra a unos cuantos y deja a las mayorías sumidad en la más cruel miseria.

Se dice que la felicidad la conseguimos con un presente de bienestar, o con la esperanza de que la catástrofe es pasajera y que el futuro es prometedor. Pero para los individuos en desgracia que ven su presente devastado y no hay nada que les haga vislumbrar un futuro diferente, qué les queda. Sólo dos opciones: la depresión psicológica, que ha llevado ya a varios obreros de esta ciudad al suicidio, o el cinismo total: el encerrarse en su individualismo y placer temporal, con todo tipo de placebos, desde drogas químicas, hasta la sensación de ascenso social percibida al enrolarse en una organización criminal que les educa en el hedonismo, sin importarles que su esperanza de vida sea de unos cuantos años más. “vale más dos años de vida de lujos, que una vida de miseria e incertidumbre” así razonan equivocadamente estos individuos.

Pero si el pueblo está cayendo masivamente en alguna de estas dos opciones: la depresión o el cinismo, es porque no cuentan con la tercera opción, que es la revolución y la lucha de clases; que no sólo acabará con la explotación, sino también con todas las demás opresiones y con la posibilidad de la extinción de la especie con que amenaza el capitalismo.

La concepciones revolucionarias comunistas vendrán a ciudad Juárez a romper con el marasmo en el que se encuentran sumidas las clases trabajadoras, les darán una esperanza en el futuro; se enteraran que no será sencillo y que habrá sufrimiento y sangre de por medio, pero que vale la pena luchar por algo puro. Contaran con armas ideológicas para la lucha; contaran con una ideología científica y acertada para comprender que su desgracia no es eterna, ni venida del cielo por obra divina, y que por lo tanto el mundo puede ser transformado a favor de la justicia más alta; la socialista.

El Partido Comunista de México llega a Cd Juárez a romper con los mitos de la individualidad y del egoísmo humano como causa de la devastación, y viene a mostrar el carácter corruptor de la sociedad mercantil. Viene a decir fuerte y claro que este sistema no se puede maquillar con reformas para darle un rostro humano, y que el Estado de Bienestar neokeynesiano que propone la socialdemocracia es inviable e insostenible en lo salvaje del mercado internacional al que somos dependientes. Viene a decir que las condiciones son suficientes para transitar directo hacia la sociedad socialista. Decimos también que engañar al pueblo haciéndoles creer que la casusa del problema es la corrupción y el mal manejo del Estado capitalista, es por demás oportunista.

El Partido Comunista de México también llega a desenmascarar la llamada lucha contra el narco, emprendida por el Estado Mexicano, la cual sólo ha sido pretexto para criminalizar a nuestros jóvenes hombres y mujeres, para militarizar nuestro país, y para hacer una limpieza social que se deshace de las capas de la sociedad que el capitalismo considera indeseables y desechables, como lo son todos aquellos sectores que no entran en el circuito de consumo mercantil, y que sólo son riesgo de rebelión popular. El Estado Mexicano militariza nuestro país con el pretexto de que existe una disputa entre carteles de la droga por el control de territorios. Pero, ¿Quién controla estos carteles? ¿Quién les blanquea sus ganancias económicas espectaculares? ¿Quién les provee las armas y les asegura impunidad? Sí, el Estado capitalista; y no sólo el mexicano, sino también el estadounidense.

Recordemos el escándalo del operativo “Rápido y Furioso”, en donde se revelo la participación de altos funcionarios del gobierno estadunidense para proveer de armas a los carteles de la droga mexicanos. Todo esto es evidencia para demostrar que si hay una lucha entre carteles de la droga, es porque así lo desea la alta burguesía, ya que ese negocio les pertenece directa o indirectamente.

Por todo lo anterior, el Partido Comunista de México dará una lucha decidida en cada rincón de Ciudad Juárez donde sea necesario llevar la conciencia de clase y la esperanza revolucionaria; elevará el nivel teórico de los y las miembros de las clases trabajadoras de esta sociedad, y será el catalizador de movimientos y revueltas populares contra el sistema capitalista rapaz y asesino.

El partido estará agitando y haciendo propaganda en las fábricas; estará apoyando a las y los maestros que luchan por la educación pública, con los y las trabajadores del sector salud que luchan contra las intentonas privatizadoras en el sistema sanitario; con las madres y padres que luchan por la aparición con vida de sus hijas desaparecidas; estará en la exigencias de justicia para que el Estado mexicano pague por sus culpas en el crimen de Estado que es el feminicidio en esta ciudad. También dará una lucha sin cuartel contra los mega proyectos que pretenden instalarse en esta ciudad y que representan un verdadero ecocidio. El Partido estará en todos aquellos lugares donde pueda surgir la chispa que genere el incendio que devorará a la sociedad cruel y asesina que es el capitalismo.
El partido aglutinará el descontento y la rabia, y organizará la resistencia y la lucha.
¡Venceremos!