El colapso del sistema de salud

Pita Santiago

SaMucho se ha hablado de la universalización de la salud como un cambio que beneficiara a la población tras la unificación de las principales instituciones de salud en nuestro país, pero la verdad es que detrás de la reforma al sistema de salud lejos de encontrarse ventajas, el proceso de privatización avanza, otorgando ganancias a la burguesía y fortaleciendo a los monopolios.



Aunque en realidad esta reforma no es nueva, la preparación para su aplicación consistió en la continua reducción del presupuesto anual a las diferentes instituciones hasta colapsarlas ; el aumento de la precariedad laboral de los trabajadores de salud y una efectiva y bien planeada desacreditación del personal de salud a través de los medios de difusión masiva y las redes sociales exhibiendo casos de negligencias donde más que aceptar las deficiencias materiales de las instituciones se culpa a médicos, enfermeras y demás trabajadores.

Hoy sabemos que el desabasto de insumos, medicamentos, personal e infraestructura ya no solo es un resultado de la mala administración de instituciones como el IMSS, la Secretaria de Salud (Seguro Popular) y el ISSSTE sino una maniobra capitalista para lucrar con la salud de los pacientes a través de un servicio tan importante que hasta hace algunos años se consideraba como público: “La atención a la salud”. La subrogación de los servicios de salud es la explicación del proceso de privatización contra el que los trabajadores de salud que lo conocen han comenzado a organizarse desde diferentes frentes en todo el país y por el cual comienzan a salir a las calles.

La subrogación de servicios

Subrogar un servicio médico como un estudio de laboratorio, gabinete, cirugía, etc consiste en recurrir al sector privado cuando no se dispone de los recursos en la unidad de salud para satisfacer la demanda de atención y en caso de urgencia médica, cuando no existe la posibilidad de contar con el recurso necesario en tiempo razonable.

Sin embargo a pesar del poco recurso que poseen las instituciones con el cual deberían fortalecerse, actualmente son millones los que cada una destina al sector privado favoreciendo con ello a los consorcios privados de salud, sin justificación alguna realizando contratos a hospitales de todo tipo, en los que hasta el mínimo servicio adquiere un costo exorbitante.

La subrogación atenta contra la función pública del sistema de salud y los derechohabientes, porque los procesos tienen como fin trasladar recursos, pero no mejorar los servicios. Las instituciones de salud y sobre todo las unidades más pequeñas en los rincones más alejados del país son las que están sufriendo más con estos ajustes debido a la poca inversión para su funcionamiento y a su incapacidad para alcanzar la cobertura necesaria.

Un caso representativo del impacto económico de la subrogación de servicios médicos es el de la hemodiálisis. Hace más de una década el IMSS lo subrogó sin contar con un análisis de costo beneficio y se agudizo a tal grado que hoy en día está subrogando servicios tan básicos como estudios de laboratorio de carácter urgente y a los demás derechohabientes les está simplemente negando el servicio.

Pero el IMSS no es la principal institución que subroga los servicios de salud, el ISSSTE logra posicionarse en primer lugar al subrogar en los tres niveles de atención desde la pequeña unidad de medicina familiar (auscultación, rayos X y estudios de laboratorio), hasta los servicios de tercer nivel.

La situación en el IMSS e ISSSTE es resultado de una sistemática política de desmantelamiento respaldada por los directivos de estas instituciones quienes en particular son los principales beneficiados al ser ellos miembros e inversionistas de los monopolios de la salud como las farmacéuticas, clínicas privadas y laboratorios.

Pero la privatización también espera aligerar los gastos destinados al pago del personal de salud, recientemente se han visto casos de despidos masivos y se ha favorecido la contratación outsourcing y las violaciones al contrato colectivo de trabajo del IMSS y a las condiciones generales de trabajo del ISSSTE, así como recortes a la planta laboral y pérdida de derechos laborales.

Es claro que el capitalismo en esta nueva embestida contra los trabajadores y sus familias busca conseguir jugosas ganancias a costa de las enfermedades que tampoco se pueden evitar en las condiciones de explotación a las que somos sometidos. Ahora más que nunca se hace imprescindible luchar por el socialismo, para que la salud pública herencia de la URRS para el mundo, regrese a su esencia original y pueda ser otorgada a todos sin distinción.

El Partido Comunista de México y la Federación de Jóvenes Comunistas nos organizamos con la base de los trabajadores de salud, con los estudiantes de medicina, enfermería, trabajadores sociales, con la misma población a la que se les niega la atención.

¡Luchamos por el derecho a la salud y por el socialismo donde será posible. ¡